CORRESPONDENCIA

     
 
Viernes, 16-10-2001
C.B. ISLAS CANARIAS
Las Palmas de Gran Canaria

  Cartas al Director


Pedigüeños profesionales
 
En esto del deporte, hay pocas cosas claras pero una de esas pocas es que existe una separación evidente entre el deporte profesional y el resto.

Siempre entendimos que la característica más importante del deporte profesional es funcionar como una empresa, es decir, sus gestores pueden gastar todo el dinero que quieran y de la forma que quieran pero siempre que previamente lo ingresen. A este deporte-espectáculo no se le reconoce una vocación social sino absolutamente mercantil y comercial, gestionándose bajo criterios empresariales o, bajo su propia definición, profesionales.

Sin embargo, algo está fallando. El deporte profesional olvida su explícita naturaleza y mendiga fondos públicos. Las excusas son variadísimas: la promoción exterior de Canarias (que nos lo digan a nosotras que llevamos participando en competiciones internacionales más de 10 años y todavía esperamos que la Consejería de Turismo se entere), el impacto económico (invisible, porque nadie lo percibe) y para más coña, la desaparición del pleito insular (dos presidentes que hace unos meses se tiraban de los pelos ahora aparecen modositos, con besos y abrazos).

En un país de ricos, nos importaría un pito que le dieran a estos profesionales pedigüeños los dos mil millones de pesetas que reclaman (que reclaman ahora, pasado mañana la cantidad será mucho mayor) pero estamos en Canarias. Donde hace poco, no había dinero para acabar con una huelga de médicos y donde los servicios públicos no dan abasto para resolver los problemas de indigencia, paro, vivienda y desintegración social. Y creemos que en Canarias no deberíamos restar recursos de otras necesidades para destinarlos a salarios de profesionales muy bien pagados y gastos de directivos muy bien atendidos.

Pero ya que hablamos de deporte, recordemos que el deporte base en Canarias no vive sino que más bien subsiste. Desde hace varios años las subvenciones y ayudas al deporte no profesional, al deporte de base y a las federaciones deportivas están totalmente congeladas o reducidas. Al parecer, no hay dinero para quienes además de deporte, realizamos una labor social, pero los no profesionales evitamos quejarnos: somos solidarios con el resto de la sociedad, pues al fin y al cabo, formamos parte de ella.

Ahora aparecen los profesionales de la gestión exigiendo fondos públicos para su muy privado negocio. No sé si serán profesionales pedigüeños o acabarán como pedigüeños profesionales. Y entendemos que ese dinero que se les regala para su objetivo mercantil, le pertenece al deporte no profesional, al deporte social, al deporte de cantera, a nuestros clubes y federaciones. Para más broma, lo reciben bajo la excusa de su "inquebrantable amistad" interinsular que sólo durará el tiempo que tarden en cobrar el cheque del Gobierno.

En esta dinámica, ya lo sabemos, quien no llora no mama. Sin embargo, el verdadero deporte canario seguirá llorando calladamente sin recibir una perra más y el día que nos abracemos con alguien, será porque realmente lo queramos y no porque nos den dinero (ya saben como se llama eso). Mientras estos pedigüeños profesionales se arrullan ante las cámaras, desprecian el deporte de cantera y programan su próximo gasto millonario (al caro fichaje del jugador desconocido, a su más caro despido, al millonario sueldo de su muy profesional director o a la habitual comisión del siempre presente intermediario).

C.B. ISLAS CANARIAS
Premio Canarias al Deporte del Gobierno de Canarias
Roque Nublo de Plata del Cabildo de Gran Canaria
Can de Plata de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria

P.D. Aunque estas líneas las escribimos a título particular, no tenga dudas que escribimos lo que todos los del deporte pensamos y no nos atrevemos a decir en voz muy alta. Ya saben, es lenguaje políticamente incorrecto.

 

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