| En esto
del deporte, hay pocas cosas
claras pero una de esas pocas es
que existe una separación
evidente entre el deporte
profesional y el resto. Siempre
entendimos que la característica
más importante del deporte
profesional es funcionar como una
empresa, es decir, sus gestores
pueden gastar todo el dinero que
quieran y de la forma que quieran
pero siempre que previamente lo
ingresen. A este
deporte-espectáculo no se le
reconoce una vocación social
sino absolutamente mercantil y
comercial, gestionándose bajo
criterios empresariales o, bajo
su propia definición,
profesionales.
Sin
embargo, algo está fallando. El
deporte profesional olvida su
explícita naturaleza y mendiga
fondos públicos. Las excusas son
variadísimas: la promoción
exterior de Canarias (que nos lo
digan a nosotras que llevamos
participando en competiciones
internacionales más de 10 años
y todavía esperamos que la
Consejería de Turismo se
entere), el impacto económico
(invisible, porque nadie lo
percibe) y para más coña, la
desaparición del pleito
insular (dos presidentes que
hace unos meses se tiraban de los
pelos ahora aparecen modositos,
con besos y abrazos).
En
un país de ricos, nos
importaría un pito que le dieran
a estos profesionales
pedigüeños los dos mil millones
de pesetas que reclaman (que
reclaman ahora, pasado mañana la
cantidad será mucho mayor) pero
estamos en Canarias. Donde hace
poco, no había dinero para
acabar con una huelga de médicos
y donde los servicios públicos
no dan abasto para resolver los
problemas de indigencia, paro,
vivienda y desintegración
social. Y creemos que en Canarias
no deberíamos restar recursos de
otras necesidades para
destinarlos a salarios de
profesionales muy bien pagados y
gastos de directivos muy bien
atendidos.
Pero
ya que hablamos de deporte,
recordemos que el deporte base en
Canarias no vive sino que más
bien subsiste. Desde hace varios
años las subvenciones y ayudas
al deporte no profesional, al
deporte de base y a las
federaciones deportivas están
totalmente congeladas o
reducidas. Al parecer, no hay
dinero para quienes además de
deporte, realizamos una labor
social, pero los no profesionales
evitamos quejarnos: somos
solidarios con el resto de la sociedad,
pues al fin y al cabo, formamos
parte de ella.
Ahora
aparecen los profesionales de la
gestión exigiendo fondos
públicos para su muy privado
negocio. No sé si serán
profesionales pedigüeños o
acabarán como pedigüeños
profesionales. Y entendemos que
ese dinero que se les regala para
su objetivo mercantil, le
pertenece al deporte no
profesional, al deporte social,
al deporte de cantera, a nuestros
clubes y federaciones. Para más
broma, lo reciben bajo la excusa
de su "inquebrantable
amistad" interinsular que
sólo durará el tiempo que
tarden en cobrar el cheque del
Gobierno.
En
esta dinámica, ya lo sabemos, quien
no llora no mama. Sin
embargo, el verdadero deporte
canario seguirá llorando
calladamente sin recibir una
perra más y el día que nos
abracemos con alguien, será
porque realmente lo queramos y no
porque nos den dinero (ya saben
como se llama eso). Mientras
estos pedigüeños profesionales
se arrullan ante las cámaras,
desprecian el deporte de cantera
y programan su próximo gasto
millonario (al caro fichaje del
jugador desconocido, a su más
caro despido, al millonario
sueldo de su muy profesional
director o a la habitual
comisión del siempre presente intermediario).
C.B.
ISLAS CANARIAS
Premio Canarias al Deporte del
Gobierno de Canarias
Roque Nublo de Plata del Cabildo
de Gran Canaria
Can de Plata de la Ciudad de Las
Palmas de Gran Canaria
P.D.
Aunque estas líneas las
escribimos a título particular,
no tenga dudas que escribimos lo
que todos los del deporte
pensamos y no nos atrevemos a
decir en voz muy alta. Ya saben,
es lenguaje políticamente
incorrecto.
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