| He sido
siempre muy poco adicto al basket.
He sido (y soy) uno de esos
futboleros acérrimos, más
pegados al césped que al
parquet. Evidentemente soy
aficionado de un equipo de
fútbol y lo único que me ha
atraído del basket ha
sido la sección de este equipo,
muchas veces campeón de la ACB.
Ahí ha quedado siempre mi
bagaje. Soy incapaz de encestar
una pelota de tenis desde la
línea de tiros libres, y mi
discusión más profunda sobre basket
fue hace años y trataba sobre el
aspecto de Jason Kidd en un
póster que había colgado en el
dormitorio de un muy buen amigo
mío (al que hace meses que no
veo y que echo de menos).
He
de decir que gracias a este muy
buen amigo mío, he visto más
partidos femeninos de basket
en directo, en mi pueblo, que
masculinos en estos últimos
años. He de admitir que mi muy
buen amigo, aunque no haya podido
atraerme al mundo del basket
como él hubiera querido,
despertó en mí una curiosidad
que se transformó en una visita
a los partidos femeninos, a leer
las todavía escasas noticias
sobre básquet femenino de los
periódicos, a interesarme por
esta misma página web...
Y
es que gracias a este muy buen
amigo mío he aprendido un poco a
observar el básquet femenino.
Reconozco que el baloncesto no
será nunca mi primer deporte, y
que cuando pueda seguiré
haciendo rabiar a mi gran amigo.
Pero gracias a él soy capaz de
respetar como se merece el alto
nivel femenino en el básquet. Y
aunque mi mejor amigo no se lo
crea, me ha acercado más al
mundo femenino del básquet, que
es su mundo, de lo que él cree.
Felicidades
a masBasket. Y
felicidades a Óscar Cuesta por
su constancia.
¡Ah!
Se me olvidaba, volveremos a
discutir sobre Jason Kidd.
|