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Actualmente nos
hallamos en una complicada situación dentro del
baloncesto femenino. Las crisis se suceden tanto
en la meca del basket (WNBA) como en Europa.
Paso a paso
observamos la decadencia de la WNBA. Parece
increíble que una liga que cuenta con las
mejores jugadoras de la galaxia no cale entre
los fans estadounidenses. Tal vez el
defecto este en la forma, pero lo cierto es que
no se ha demostrado otra mejor. Sus sistemas de
ventas, merchandising, difusión y
contratación de jugadoras son excelentes.
Entonces, ¿donde esta el problema? Por lo menos
esperemos que todo el tema de los salarios se
arregle para que comience la liga cuanto antes.
En Europa
digamos que la situación varía bastante, pero a
peor. No podemos encontrar mejor ejemplo que la
curiosa y peculiar organización de la Federación
Española de Baloncesto. Para empezar sólo basan
sus triunfos en los de la selección formada por
jugadoras hechas en los clubs. Por otro lado,
aquí no poseemos ni gestión de merchandising,
ni promoción, ni respeto por algunos clubes
fuera de la peninsula (ejemplo del Caja Rural de
Canarias en el affaire FIBA Cup). La LFB
se dirige hacia el total desenfreno de seguir
con los parámetros establecidos por sus
dirigentes. Tal vez habría que ir pensando en
una vinculación con la ACB, ya que la LFB por sí
sola no tiene ningún peso específico.
Esperemos que
todas estas situaciones cambien para poder
disfrutar de la magia de las Elisa Aguilar,
Amaya Valdemoro, Laia Palau o Rosi Sánchez como
lo que son y se merecen: auténticas estrellas. |