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La ambición es
mala consejera. Por su culpa, hemos querido que
se respetara el baloncesto femenino. También por
ser ambiciosas, hemos querido disputar al máximo
nivel todas las finales a las que nuestro nivel
deportivo nos había hecho acreedoras: "Final
Four" de la Copa de Europa FIBA, semifinales de
Liga Femenina y cuartos de final de la Liga
Femenina 2. Perdón otra vez (aunque no está nada
mal).
Pero nuestra ambición (quizás más que eso,
tozudez) nos viene de lejos. Llevamos veinte
años siendo ambiciosas (¿o tozudas?) y jugando
ininterrumpidamente la máxima competición
femenina de baloncesto, es decir, más que
cualquier otro club en España. Además hemos sido
tan ambiciosas que hemos desarrollado un club
exclusivamente de cantera y donde, en dos
décadas, la casi totalidad de jugadoras del
senior ha vestido también el equipaje del equipo
infantil. Por eso, también hemos obtenido en ese
tiempo algo así como 20 campeonatos de España y
otros tantos subcampeonatos. Perdón, la ambición
nos ciega y nos hace creer en nuestra cantera.
Pero
desmintiendo su titular, la ambición del Caja
Rural (que ya se ve, es desmedida) NO puso en
peligro su participación en la "Final Four".
Nuestra participación se puso en peligro porque
la Federación Española atendió a las sinrazones
de un equipo de la federación madrileña (no
sabemos si se entiende el matiz de "federación
madrileña" o tenemos que añadir adjetivos como
"poderosa" o "influyente") que tuvo miedo de
jugar contra el nuestro en igualdad de
condiciones. Y la Federación Española obligó a
que un play-off por el título de una competición
que quiere ser reconocida (la Liga Femenina 2)
se jugara contra nuestro equipo junior.
Sencillamente fue eso, que evidentemente está
relacionado con la ambición.
Nuestra
obligación como orgullosas que somos es vengar
deportivamente la afrenta recibida, eso sí, en
el terreno de juego. No sabemos si se hará esta
temporada porque las competiciones que nos
quedan son exclusivamente los campeonatos de
España de categorías de base y nunca hemos visto
un equipo de Rivas en estas competiciones (su
talonario sólo funciona para la categoría
senior, igual que los CAÑOnazos sólo sirven en
los despachos y no en la cancha).
Efectivamente,
nadie nos obliga a tener un equipo de Liga
Femenina y otro en Liga Femenina 2, pero bien
que se beneficia la Federación Española cuando
las jugadoras de esos equipos, y del junior, y
del cadete y del infantil, y hasta del mini, se
visten con la camiseta de la selección española.
Nadie nos obliga, salvo nuestro desmedido
orgullo y que producimos más jugadoras de
calidad de las que podemos acoplar a nuestro
primer equipo (ese que juega finales europeas).
Por cierto, hablando de esa Federación Española,
todavía esperamos que nos haga llegar la
imprescindible información para presentar el
recurso contra su tan ecuánime decisión. Perdón,
pero somos tan orgullosas que si no tenemos
razón, queremos que nos lo diga alguien cuyo
sentido de la justicia sea creíble.
C.B. ISLAS
CANARIAS CAJA RURAL DE CANARIAS
PD.: Gracias
por felicitarnos por ser subcampeonas de Europa.
Lástima que la única final europea disputada
este año por un equipo perteneciente a la
Federación Española sea la disputada por las
ambiciosas. Perdón otra vez. Quizás dentro de
unos CAÑOs y Federación Española mediante, la
juegue un equipo de Madrid. |