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Después de
pertenecer al club Ros Casares durante 7 años,
la experiencia me dice que mucho ha llovido
desde aquellos días en los que, al no contar con
el patrocinio de don Francisco Ros, jugábamos en
pistas de colegio con unos equipajes que
nuestras madres idearon con mucho esmero. Y
ahora, al evocar aquellos tiempos, no puedo
evitar emocionarme al ver que lo único que nos
importaba por entonces era tener un balón entre
las manos.
Las cosas han
cambiado mucho, y esa pequeña familia que éramos
entonces se ha convertido en el club de
baloncesto más importante del panorama femenino
a nivel internacional y el club que más ha
apostado por las capacidades de las mujeres. Los
hechos hablan por sí solos cuando nos referimos
a los numerosos títulos que las “chicas de
acero” llevan consiguiendo durante años, desde
el campeonato de la Copa de SM La Reina hasta el
triunfo de la Liga pasando por los mejores
puestos en el europeo, sin olvidar a la
generación del 86 que venimos pisando fuerte
habiéndonos proclamado campeonas de España en
dos ocasiones (infantil y cadete).
Este año
contamos con grandes jugadoras de la mejor liga
del mundo, la WNBA, y, con nacionales como Elisa
Aguilar y Marta Fernández, Ingrid Pons o Amaya
Valdemoro, componentes de la selección española
que recientemente se clasificaron en el Europeo
para las olimpiadas de Atenas.
Yo desde aquí
les invito a que el próximo día miércoles 8 de
octubre se acerquen a la Fuente de San Luis para
ver el partido de la Supercopa en el que se
enfrentarán el Fútbol Club Barcelona contra el
actual campeón de la Copa de la Reina, el Ros
Casares Valencia, una generación de supermujeres
que, a base de mucho esfuerzo, se están haciendo
un hueco entre los grandes del deporte.
Y no les estoy
hablando de ninguna "pachanga". Les doy la
oportunidad de que vean el mejor basket en
estado puro, un espectáculo en el que nuestra
féminas no han de envidiar en nada al de ellos:
un despliegue de potencia, velocidad, técnica
impecable que, desde luego, no tienen ningún
desperdicio.
Con todo esto
no intento convencerles de nada, me llamo Lidia
Cortés y les aseguro que la demagogia no es lo
mío. Sólo soy una adolescente de la cantera que
intenta hacerle ver al mundo que tenemos un
sueño en común, un sueño por el que estamos
luchando, un sueño que queremos compartir con
todos ustedes...
Les esperamos. |