| La buena temporada
2001-2002 del Irlandesas-UPV en
la LFB 2 no ha pasado
desapercibida para gente como
Jordi Fernández. Gracias a esto,
una de sus puntales, Estitxu
Ibarretxe, tiene la oportunidad
de debutar en la LFB, siguiendo
el camino trazado anteriormente
por la ex irlandesa
Mónica Arenas. Con el fichaje de
Ibarretxe por el Cocinas
Carballo, ambas jugadoras se
reencuentran de nuevo, esta vez
en Villagarcía de Arosa. Sin
embargo, no lo hacen de la misma
forma en que se separaron ya que,
en este último año, Arenas ha
tenido la oportunidad de saborear
la élite. masBasket.
Con 24 años decidió probar
suerte en la LFB, ¿por qué
tardó tanto?
Mónica
Arenas. Porque nunca me
lo habían ofrecido, ni había
visto la posibilidad de ir a
ningún otro equipo fuera de
Vizcaya.
mB.
Elegiste un equipo modesto como
lo es el Cocinas Carballo, cuyo
objetivo era la permanencia. ¿A
qué se debe su elección?
M.A.
Inicialmente tenía ofertas de la
Liga Femenina 2 y también de
Lugo, aunque en este último
[club] no iba a tener muchas
opciones de jugar, así que me
decidí por Villagarcía.
mB.
El equipo logró su objetivo,
salvarse; ¿y puede decirse que
Arenas ha logrado el suyo?
M.A.
He conseguido más de lo que me
planteé. No pensaba que iba a
tener las oportunidades que he
tenido. Realmente iba para probar
la experiencia y volverme al año
siguiente. Pero me ha gustado
como para quedarme un año más y
encima he jugado, me ha llamado
la Selección y hemos tenido un
gran ambiente en el equipo.
mB.
Pese a sus pocas expectativas ha
dispuesto de minutos de calidad
y, como acaba de decir, ha
recibido la llamada de la
selección española, ¿cómo se
asimila todo eso en un año?
M.A.
Poco a poco las cosas te van
llegando. Primero ves que en el
equipo no desentonas tanto y que
incluso sales de titular y te
sorprendes y al cabo de unos
meses estás entrenando con la
Selección. Cuando me llamaron
para decirme que estaba convocada
para una concentración pensé
que era una broma. Me llamó el
presidente del Extrugasa para
decírmelo y me colgó porque yo
creía que se estaba quedando
conmigo. Yo pensé sinceramente
que había más calidad como para
que me llamaran a mí.
mB.
En esta temporada, ¿ha aprendido
a valorarse más, o aún piensa
que le queda mucho por aprender?
M.A.
Aprendes a valorarte más porque
a nivel nacional te das cuenta
que puedes estar más o menos a
su altura, pero las extranjeras
sí marcan la diferencia y te das
cuenta de que todavía te queda
mucho por aprender. Por ejemplo,
he notado que tengo muchas
carencias en cuanto a técnica
individual, pero llegas y juegas
con lo poco que tienes, con lo
cual haces lo poco que sabes
porque falta una base que no te
han dado.
mB.
Desde la Primera División
Nacional hasta la LFB hay un
salto muy grande, ¿en qué parte
del juego lo ha notado más y
contra quién se le ha hecho de
noche en la pintura?
M.A.
El juego es más rápido, más
duro, es más complicado hacer números
y hacerlo bien, sobre todo en
ataque que es lo que más me
está costando porque defender
siempre lo tienes, que es
principalmente por lo que yo he
estado jugando. La pívot del
Vigo, Razija Breaninovic, con
2,02 se movía muy bien y daba
igual por delante o por detrás,
la única opción era pegarla [se
ríe al decir esto último].
mB.
Acaba de llegar a la categoría
pero ¿cuántos años piensa
seguir jugando en la élite?,
¿volvería a jugar en algún
equipo de casa?
M.A.
Este año quiero asentarme, coger
minutos y que se me valore un
poco más para poder acceder a
otro equipo más cercano a
Euskadi. Me quedo en Villagarcía
porque pienso que tengo
posibilidades de jugar más
tiempo, aprender más cosas y que
cuenten conmigo, pero ya tengo 25
años y, en un futuro, me
gustaría estar más cerca de
casa.
mB.
El año que viene tendrá en el
equipo a una amiga, Estitxu
Ibarretxe, ¿qué consejo le da?
M.A.
Que tenga paciencia, que aprenda
todo lo que pueda y luego ya le
vendrán las oportunidades,
aunque también se las tendrá
que ganar. De todas formas, es
una trabajadora y va a debutar
con el mejor entrenador que le
podría tocar en un primer año.
mB.
Gracias
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