PARTE I
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Texto: ÓSCAR CUESTA
Fotos: RUBÉN MORENO/WNBA/NCAA
WBC SPARTAK/GETTY IMAGES


Diana Taurasi cumple su cuarta temporada en el Spartak Moscú, dejándonos en Europa los detalles que la han hecho a día de hoy la mejor escolta del mundo. Conserva intacta su descendencia argentina (su madre es de Rosario) como prueba que sea una fan incondicional de Diego Maradona ("¡Es Dios!", nos confiesa) aun por encima de Manu Ginobili. Combinó fútbol y baloncesto hasta que llegó a high school, donde nuestro deporte ganó a una tiradora letal, un espíritu indomable, una ganadora implacable. Taurasi departió con masBasket en una velada agradable y distendida, donde abordó en un fluido español su carrera, sus pensamientos y elogió a jugadoras como Torrens y Valdemoro. Una noche mágica con Taurasi que ofrecemos en dos entregas.


Connecticut
masBasket: ¿Fueron tus mejores años?
Diana Taurasi: Fue muy lindo. Me piden a veces que compare con las Olimpiadas y con otras experiencias y realmente no se puede comparar. Mis compañeras eran como mis hermanas. Cuatro años estando juntas a todas horas… Fueron los cuatro mejores años de mi vida. Aprendí un montón de baloncesto y de Geno Auriemma [técnico de UConn].

mB: ¿Qué importancia tiene Geno en tu carrera?
D.T.:
Hablamos todas las semanas por teléfono, si no de baloncesto, de nuestras familias. Es un ejemplo de cómo ganar, de cómo prepararse para un partido, de la dedicación que le ponía todos los días. Aprendí mucho de él.

mB: También te forma como persona, por lo que comentas.
D.T.: Connecticut está a 3000 millas [algo menos de 5000 kilómetros] de Los Ángeles. Está lejos, el tiempo es diferente, la gente es diferente del Oeste. En Los Ángeles la gente se habla más, y en el Este son más fríos, no se muestran al principio. Tanto Geno como su familia me ayudaron mucho.

mB: ¿Cómo se forma un carácter ganador como el tuyo?
D.T.: Tienes que trabajar muy fuerte todos los días. Ésa es la única manera. Yo he conocido muchas chicas que saben jugar, que tienen estilo, pero no quieren trabajar todos los días. No les gusta eso. Es difícil acabar la WNBA e irse a Rusia a jugar. Es difícil estar todos los años con lo mismo.

mB: Dentro de un partido, ¿cómo afrontas los momentos clave?
D.T.: Es cuestión de entrenamientos. Si te preparas bien en los entrenamientos, en el partido te sale. Ganas esos partidos cuando no hay nadie en el gimnasio [pabellón] y te vas allá.


Phoenix
mB: 2007 fue una temporada excepcional con Paul Westhead, haciendo un baloncesto sensacional. Daba la sensación de que os divertíais mucho en la pista.
D.T.: La verdad es que fue bárbaro. Westhead fue el técnico de Magic Jonson [segunda mitad de la temporada 79-80] y jugar para él fue un honor. Ve el juego como nadie. Y se fue a la NBA...

mB: ¿Tú crees que su marcha ha sido una de las causas por las que no habéis entrado este año en playoffs?
D.T.: Sí. Fue diferente con Corey Gaines, que me encanta. Para él fue su primer año como primer entrenador. Aprendió muchas cosas de nosotras y nosotras de él; por eso esta próxima temporada creo que vamos a mejorar.

mB: La baja de Penny Taylor fue acusada, porque os descargaba a ti y a Cappie Pondexter de juego.
D.T.: En la WNBA necesitas tres jugadoras que jueguen a un gran nivel. Con las tres en pista era difícil que los rivales nos pudieran defender; les creábamos dudas sobre a quién hacerle doble [2 contra 1]. Como se fue, el equipo dio toda su dimensión porque no teníamos más.

mB: Sin embargo, este año tú y Cappie máximas anotadoras.
D.T.: No teníamos el tercer componente del sistema que el año pasado nos ayudó tanto.

mB: ¿Qué aprende una jugadora de ganar el anillo, de estar un año peleando cada noche, de llegar al quinto partido en Detroit y alcanzarlo?
D.T.: Que es bien difícil conseguirlo. No ha sido hasta este año que no nos hemos dado cuenta de lo que logramos, de la suerte, de lo bien que jugamos como un conjunto. Es la misma sensación que cuando ganamos la NCAA en Connecticut; no era consciente de lo que habíamos conseguido. Pero cuando repasas fotos, cuando ves el anillo, cuando pasan en la televisión los "highlights" [los momentos más importantes] de 2002, 2003,… entonces recuerdas lo difícil que fue y que fue un momento bárbaro.


Pekín 2008
mB: Como la medalla de oro…
D.T.: Ésta de 2008 era bien especial, porque en el Mundial de Brasil en 2006 perdimos contra Rusia y conseguimos el tercer puesto. Llegamos a casa con una medalla de bronce y todos te preguntan qué pasó. Hubo un equipo que jugó mejor que nosotros en ese momento. Todavía creo que teníamos el mejor equipo, pero en ese día, en esa noche no jugamos bien y ellas sí.

mB: Comentaba Sue Bird que tanto el equipo masculino como el femenino teníais muy claro a lo que ibais a Pekín. Trabajasteis al máximo y marcasteis la diferencia realmente.
D.T.: Ambos equipos teníamos la mentalidad de ganar la medalla de oro y nada más.

mB: ¿Eso supera vuestras grandes individualidades?
D.T.: Con equipos así, el talento individual siempre está ahí. Pero hay que ponerlo al servicio de un equipo. Cada jugadora es la mejor jugadora en su equipo de la WNBA o de Europa o donde jueguen. Pero para el beneficio del equipo tienes que hacer menos para dar para el equipo. Fue bárbaro el equipo que teníamos. Teníamos veteranas como Lisa Leslie, Tina Thompson y Katie Smith; jóvenes como Cappie Pondexter o Seimone Augustus; y luego gente en medio como Sue Bird y como yo que también jugamos los Juegos de Atenas 2004. Creo que es el mejor equipo con el que he jugado. Desde la primera hasta la número doce no había diferencia

mB: ¿Viste la final masculina?
D.T.: No la vimos. Estábamos de vuelta de China en el avión. Teníamos entrenamientos con Phoenix y teníamos que irnos. Tampoco pudimos disfrutar siquiera de nuestra medalla de oro. Se ganó y a la mañana siguiente tenías que estar en el aeropuerto y catorce horas de vuelo.