| No pudo ser. La
selección española perdió su
semifinal ante Rusia por 74 a 59
y tendrá que consolarse
con la medalla de bronce. Para
ello hay que ganar hoy a Lituania
(a las 12.45). La superioridad
física de las rusas determinó
el desarrollo del encuentro y eso
les permitió ir siempre por
delante en el marcador. Vicente
José Rodríguez colocó, por
primera vez en el torneo, en el
cinco inicial a Lourdes Peláez
con la intención de igualar los
centímetros de Ilona Korstina y
Yulia Skopa. Sin embargo, desde
el principio Rusia se impuso en
el rebote; hasta el punto de
capturar 20 de los primeros 23
rechaces del encuentro. Solo Rosi
Sánchez y Betty Cebrián podían
oponer cierta resistencia ante la
avalancha eslava.
Los
rebotes ofensivos
Rusia
llego a doblar a España en el
marcador (22-11), pero una serie
de tres buenas defensas ayudaron
a reducir las distancias hasta
los seis puntos. No obstante, era
imposible que la Selección
pudiera acercarse en el marcador,
ya que las rusas vivían de los
rebotes ofensivos. De esta
manera, lograron sobrepasar en
todo momento el 60% de acierto,
mientras que las españolas solo
podían anotar el 36%. La altura
de la pareja formada por Elena
Baranova y Maria Stepanova
ejerció un notable poder de
intimidación sobre las que ayer
vestían de rojo.
Rusia
se iba irremediablemente en el
luminoso del Antarès Arena, pero
Cholas Rodríguez
ordenó una zona 3-2 y la
intensidad defensiva con la que
se emplearon sus pupilas logró
parar la sangría al cerrar por
fin el rebote. El ritmo de
anotación de las eslavas
disminuyó. Así las cosas, en el
descanso sólo 10 puntos (42-32)
separaban a España del empate.
A
cinco puntos
El
Equipo Nacional volvió a la
defensa individual, pero esta vez
fue más intensa y efectiva.
España se situó a cinco puntos
(44-39) con Cebrián impartiendo
clases de baile a Stepanova. Pero
faltó rematar el trabajo. Al
igual que ante el combinado
francés, una serie de cuatro
ataques improductivos permitieron
que su rival restaurase el margen
de 15 puntos. (Este colchón fue
ya definitivo.)
No
obstante, España seguía con su
endiablado ritmo defensivo y un
parcial de 0 a 6 en el inicio del
último período permitió que
los pocos seguidores españoles
desplazados a Le Mans pudieran
soñar con una remontada. En ese
momento, Rusia tenia graves
problemas para anotar, pero las chicas
de Cholas no supieron
aprovechar esa circunstancia:
demasiados fallos en situaciones
de canasta fácil.
'Crackpranov'
Con
el encuentro totalmente
sentenciado (72 a 59 con 20
segundos de juego), Vadim
Kapranov, el seleccionador ruso,
pidió un absurdo tiempo muerto
que sentó muy mal a toda la
expedición española. Fernando
Merchante, el ayudante de
Rodríguez, hizo aspavientos en
dirección al banquillo ex
soviético para mostrar su
indignación.
Tras
el tiempo muerto solicitado por
el crack de la tarde,
Rusia pudo anotar una canasta en
la última posesión del
encuentro. Seguramente, esta
acción ofensiva se debió a una
jugada estratégicamente
diseñada por Kapranov en esos 60
segundos de que dispuso.
España,
pues, tendrá que ganarse la
medalla de bronce hoy ante
Lituania, y si lo consigue,
igualará el éxito conseguido
por los chicos en Turquía.
Sería un magnífico broche para
dar por terminado un fantástico
verano para el baloncesto
español.
¿La
final esperada?
Francia
y Rusia eran las máximas
aspirantes a la victoria final en
el torneo, y ambos países han
llegado a la final y de esta
forma se demuestra que también
los favoritos ganan alguna vez.
Francia no tuvo piedad (75-44) de
una Lituania que se quedó en un
pírrico 20% en tiros de campo.
Desde el principio se pudo ver
que las bálticas no tenían nada
que hacer en el partido. Lituania
debe mejorar su juego si quiere
colgarse hoy la medalla de
bronce.
Última
oportunidad
El
equipo nacional de Yugoslavia o
la Polonia de Margo Dydek, sólo
uno de estos países estará
representado el próximo año en
el Mundobasket de China.
Húngaras y eslovacas ya saben
que lo tendrán que ver por
televisión, a no ser que quieran
desplazarse como turistas
al Lejano Oriente. Dydek, la gigante
del continente europeo, estuvo
por debajo de su media habitual
de rebotes (ayer sólo seis),
pero le endosó 28 puntos a
Eslovaquia, que cayó derrotada
por 80 a 66.
Quien
está que se sale es Lara Mandic,
la tercera cañonera del torneo,
pues sus 21 puntos sirvieron para
derrotar a Hungría (78-58), y
también dejar al borde del cese
al entrenador magiar: László
Rátgéber. El técnico se quejó
de la falta de concentración y
motivación del equipo. Tímea
Béres, jugadora del Mizo Pécsi
al que también dirige
Rátgéber, replicó diciendo que
ella había salido "a
tope".
Del
9 al 12
Ha
sido en las catacumbas
de este Eurobasket cuando se ha
visto la reacción de la
República Checa, pues ha luchado
para terminar de la forma más
honrosa posible: novena tras
derrotar a la debutante Grecia
por 64 a 54. Esta posición
seguramente no se repetirá en
próximas citas continentales, no
tanto por la tradición del
baloncesto checo sino por la
juventud del equipo que ha
competido en Francia 2001.
Chequia
es un equipo de futuro y este mal
trago puede haber servido de
valiosa experiencia para el
siguiente compromiso. Por su
parte, Grecia ha conseguido
eludir las dos últimas
posiciones y ha completado un
buen campeonato a pesar de esta
última derrota. Estar aquí ya
era un premio.
Y
finalmente, el farolillo rojo
no es Ucrania sino Rumanía. El
equipo eslavo se impuso por 70 a
67 a las rumanas en un partido
muy reñido. Monika Brosovszky
(13 puntos) no jugó como en
anteriores ocasiones y Ucrania lo
aprovechó, que gracias a esta
victoria elude la última
posición. El cuarto puesto en la
Universiada de Palma de Mallorca
1999 parece quedar muy lejano
para un equipo ucranio que
parecía prometer más de lo que
ha dado.
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