El Ros
Casares Valencia logró su
primera victoria en la Euroliga
al deshacerse del Gambrinus Brno
por 64 a 72. El triunfo, una
remontada espectacular, se
fraguó en la segunda parte
gracias a un trabajo defensivo
casi perfecto de las valencianas.
Con este triunfo, el equipo
valenciano consigue así
resarcirse de los resultados
negativos de las dos jornadas
anteriores, mientras que el
conjunto checo suma su tercera
derrota.
El inicio del
encuentro se caracterizó por las
imprecisiones de ambos equipos y
ello se tradujo en numerosas
pérdidas de balón y errores en
claras ocasiones de anotación.
Aunque este juego rápido
benefició al bloque local que
acabó el primer cuarto con una
ventaja de tres puntos: 21 a 18.
En el segundo, las jugadoras de
Esteban Albert, a pesar de que
sus acciones defensivas eran
buenas, erraron de cara a
canasta; sobre todo en los tiros
libres. Los fallos valencianos
permitieron los contraataques del
Gambrinus, y se llegó al final
de la primera parte con un 43 a
32 en el marcador.
Tras el descanso,
el partido cambió radicalmente
ya que del dominio local en el
marcador (que no en la pista) se
pasó al inicio de la remontada
del Ros Casares. La presión
defensiva a toda cancha
y también la aportación de
Trisha Fallon (acertadísima en
sus tiros) fueron los argumentos
que permitieron al conjunto
levantino meterse en el partido.
En el último
tramo, las cosas continuaron
igual: reacción valenciana e
impotencia checa. El juego
visitante fue mejorando todavía
más, tanto en defensa como en
ataque. Este hecho dio como
premio la ansiada victoria final
por ocho puntos: 64 a 72.
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