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Cincuenta y ocho
minutos tardó España en entrar
en competición en la que es su
tercera participación en un
Mundial. El nefasto debut ante
Australia (58-73) continuó en la
primera parte del encuentro ante
Japón (39 a 40, a dos minutos
del descanso), pero hasta ahí
llegó la peor España en mucho
tiempo. La contundente reacción
en la segunda parte (55 a 23 tras
el intermedio, más el 6 a 0 con
el que finalizó el segundo
cuarto) prosiguió con la enorme
demostración de posibilidades de
ayer ante Argentina (97-55). La
exhibición ante las
suramericanas confirma las
aspiraciones de las españolas,
porque lograron el ideal de juego
que predica su entrenador:
constancia en la defensa
(Argentina no pudo con el
asfixiante rodillo) y solidaridad
en el otro lado de la canasta
(hasta siete jugadoras acabaron
con doble dígitos en
anotación). Ni con la entrada de
las reservas, España bajó su
nivel de concentración ganando
en los cuatro parciales (20-11,
23-14, 29-18 y 25-12).
Especialmente interesante fue la
actuación de Marta Zurro, que
fue la máxima anotadora y la
mejor reboteadora del partido con
15 puntos y 7 rebotes.
España
regala el debut
El
nivel alcanzado ayer dista
enormemente del ofrecido en el
primer encuentro. Frente a
Australia, la selección
española no encontró nunca su
sitio ni en defensa ni en ataque.
La derrota ante las opals
era, en principio, previsible,
pero dejó el lógico mal gusto
de boca porque dio la sensación
de que España podía ganar de
haber realizado con normalidad su
juego.
El
horrible segundo cuarto (22-11),
con innumerables pérdidas y una
desesperante descolocación
defensiva y ofensiva, condenó a
la Selección. España parecía
sentirse en inferioridad de
condiciones, poco convencida de
sus armas, máxime cuando Betty
Cebrián tuvo que dejar el campo
por una lesión en el tobillo. De
poco le sirvió la reacción de
la segunda parte con una zona
2-3, en la que se acercó hasta
los ocho puntos (45-37):
Australia tiene demasiadas tablas
como para perdonar una situación
como ésta.
El
cambio, ante Japón
España
afrontaba el domingo un partido
incómodo ante Japón. Incómodo
por el escurridizo y arcaico
juego nipón (basado
exclusivamente en los triples a
dos manos de sus exteriores) e
incómodo por la obligación de
ganar para no complicar su pase a
la segunda fase. Los triples
japoneses minaron la moral de un
combinado que parecía no poder
contraponer una defensa para
acabar con el bombardeo.
Pero
no fue así. El descanso cumplió
a la perfección su papel. Las
jugadoras de Cholas
Rodríguez ajustaron su defensa
con una agresividad que parecía
olvidada en alguna maleta del
hotel. Así, España comenzó a
forzar los fallos rivales y a
hilvanar su juego ofensivo con la
tranquilidad que le dieron tres
triples consecutivos, conseguidos
por Laia Palau y Begoña García.
La entrada de Rosi Sánchez, con
una excelente visión de juego, y
de Lucila Pascua, dominando la
pintura a su antojo, hicieron
efectiva la diferencia entre
ambos conjuntos.
Segunda
fase
Ahora,
la selección española parte con
una victoria en la liguilla de
octavos de final y con la
recuperación de Cebrián
(reservada ante Argentina y
Japón). Los siguientes rivales
son China, Brasil y Yugoslavia,
tres rivales de gran categoría.
Las chinas acabaron segundas de
su grupo, después de caer
derrotadas por la selección
brasileña (85-73) en la primera
jornada del Grupo B. Este primer
partido se presenta vital para
lograr no sólo una de las cuatro
primeras plazas que dan el acceso
a los cuartos de final, sino
también el poder luchar por las
posiciones altas del cuadro. Una
derrota colocaría a España en
una situación delicada.
Brasil
se antoja un hueso demasiado duro
de roer, pero una de las señas
de identidad de esta selección
española es la irreductibilidad.
La victoria es una posibilidad en
cualquier partido y, si la
necesidad acucia, España puede
lograr un resultado positivo. Si
España cae en estos dos
encuentros, se lo jugará
presumiblemente todo ante la
selección yugoslava el próximo
viernes. Con casi toda
probabilidad, las balcánicas
llegarán a este encuentro en la
misma situación desesperada. La
entrada en el equipo de Katarina
Lazic y Gordana Grubin respecto
al equipo que disputó el Europeo
lo hace aún más peligroso, si
cabe.
En
el otro lado del cuadro, Estados
Unidos, Francia (ambos con dos
victorias acumuladas), Rusia,
Corea (un triunfo para la segunda
fase), Lituania y Cuba (sin
victorias) pugnarán por las
otras cuatro plazas.
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