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Las declaraciones
y las apuestas previas al Ros
Casares Valencia-Andalucía Aifos
daban como favorito inexcusable
al vigente campeón de Liga y
Copa. Sin embargo, el baloncesto
es un deporte imprevisible y el
equipo linarense aprovechó su
mayor rodaje para asustar a Goliat
(80-78). En este caso, la piedra
no tumbó al gigante, pero
mostró muchas de las cualidades
de este renovado Andalucía. El
encuentro fue realmente
deslucido, muy lejos del
potencial de ambos conjuntos. Las
jiennenses, como prometió su
entrenador (Pedro Martínez),
fueron a ganar el partido. Las
escasas diferencias que las
locales llegaron a tener (10
puntos) animaron al Andalucía a
luchar por un final igualado. Y
lo tuvo.
Sin
embargo, ante la exhibición de
Maite Checa (30 puntos) y Amra
Dapo (22), surgió la decisiva
figura de Amaya Valdemoro. La
alero madrileña tomó las
riendas de su equipo y decantó
el partido a su favor. Sus 27
puntos atestiguan el buen momento
deportivo y mental de la mejor
alero del pasado Mundial.
Este
partido sirvió para constatar el
carácter del bloque andaluz y la
falta de ritmo y compenetración
del Ros Casares. El susto pudo
ser mayor, pero entonces
apareció Valdemoro.
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