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El Ros Casares
Valencia resurgió en la Euroliga
al sumar su primera victoria de
la competición (77-56) ante un
flojo Euroleasing Sopron, que
sólo planteó cierta batalla al
campeón español en el primer
cuarto y que se hundió
irremediablemente en el tramo
central del choque. En el
primer cuarto, la defensa de
anticipación ordenada por
Esteban Albert maniató la
capacidad ofensiva de las
húngaras, que sólo tenían el
recurso de los tiros lejanos de
Eva Nemcová (11 puntos en los
primeros 10 minutos) y la
envergadura de Oxana Zakaliuhnaya
para rebotear (tres capturas, una
de ellas en ataque). Aprovechando
su presión, las valencianas
robaron hasta tres balones en
poco más de un minuto y
adquirieron su máxima ventaja
(15 a 9 en el sexto minuto), lo
que obligó a Sandor Farkas,
entrenador de las magiares, a
pedir un prematuro tiempo muerto.
El
segundo cuarto fue una pesadilla
para las húngaras. Encajaron un
parcial de 10 a 0 en los cuatro
primeros minutos, no anotaron su
primera canasta hasta
transcurridos cinco minutos de
juego y, gracias a un triple en
el último segundo de Balogh, no
se quedaron con sólo seis puntos
en su casillero en todo el
periodo. El Ros Casares se
aprovechó del desacierto de su
rival para desplegar su mejor
juego: entradas a canastas,
triples y buenas combinaciones,
que colocó al equipo valenciano
con una ventaja casi insalvable
en el descanso (48-30).
Sopron
se supera
Si
el segundo cuarto fue una
pesadilla para el Sopron, el
tercero fue un infierno, porque
no sólo igualó su paupérrima
actuación en el periodo
anterior, sino que llegó a
superarla, al anotar sólo cinco
puntos en estos 10 minutos y
convertir el partido en un
monólogo para las valencianas.
Así las cosas, el Ros Casares
que jugó muy concentrado pese a
la endeblez de su rival, fue
aumentando geométricamente su
ventaja hasta superar la barrera
de los treinta puntos (66-33),
pese a jugar sin Amaya Valdemoro
durante gran parte de este
cuarto.
Con
el partido decidido, el último
período fue un mero trámite, a
pesar de la voluntad del equipo
húngaro, que endosó un parcial
de cero a siete al Ros Casares en
los primeros cuatro minutos. Pero
lo único que consiguió el
Sopron fue convertir el final del
partido en un correcalles, del
que sólo sacó provecho
Valdemoro (10 puntos en el
último tramo), y que maquilló
un poco el resultado final para
las húngaras.
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