| |
El Caja Rural
Canarias no dio ningún tipo de
opciones al Symel Tenerife, al
que borró de la pista
infligiéndole una derrota sin
paliativos (97-64). Las
grancanarias controlaron todas
las facetas del juego desde el
salto inicial hasta la bocina
final. El electrónico puso en
números las distancias
baloncestísticas que existen hoy
por hoy entre dos conjuntos con
conceptos del juego completamente
diferenciados. El Caja
Rural puso en la cancha su
riqueza de sistemas, capaz de
leer y abordar cualquier defensa,
además de su clásica defensa al
límite. Estos argumentos fueron
una barrera insalvable para un
Symel bajo mínimos que se
mostró muy vulnerable con un
balance defensivo lento. Aparte,
en las acciones cinco contra
cinco les faltó consistencia. Lo
mejor fue la aportación de Taru
Tuukkanen con sus 24 puntos.
Domingo
Díaz ante las diferencias tan
abultadas llegó a conformar un
quinteto con Elena Álamo, Adara
Vega, Thania Quintero, Yasmina
Navarro y Eva Montesdeoca para
los minutos finales, ante el
delirio de más de 600
espectadores que se dieron cita
para presenciar el derby
regional.
Erb
abre brecha
El
binomio juego interior-juego
exterior grancanario rompió una
y otra vez los sistemas de las
visitantes, que se mostraron un
tanto sorprendidas ante la
avalancha que se les venía
encima. Summer Erb con canasta y
adicional empezó la cuenta.
Cuando las tinerfeñas se
cerraron sobre la pívot norteamericana
fue el lanzamiento exterior en
las manos de Rosi Sánchez y
Lourdes Peláez las encargadas de
poner puntos de por medio,
(13-6). El tiempo muerto
tinerfeño no se hizo esperar,
pero la dinámica del juego no
cambió: balones interiores para
Erb, quien sino finalizaba sus
acciones de una contra una,
sacaba canastas y adicionales o
sacaba el balón hasta el
perímetro para que desde los
6,25 poner los triples. Sólo la
capacidad ofensiva de Taru
Tuukkanen, que se erigió en la
máxima anotadora del partido con
24 puntos, y Marta Ramírez (18)
evitaron mayores distancias
(26-13) al final del primer
periodo.
En
el segundo cuarto, las
tinerfeñas ajustaron mejor en
defensa y sus pívots, en
acciones de uno contra uno,
consiguieron varias canastas más
adicionales, para lograr un
parcial 2 a 10 y poner en el
marcador un 32 a 25. La alegría
tinerfeña duró solo cinco
ataques; de nuevo el control del
juego volvió a mano de las
grancanarias, que convirtieron
dos triples consecutivos para
establecer al descanso con un
significativo (49-31).
Nuevas
protagonistas
En
la reanudación, y después de un
inicial intercambio de canastas,
el Caja Rural volvió a las
andadas con una Erb imparable a
pesar de que sufrió defensas
dobles. Esta circunstancia la
aprovecharon Bethany Donaphin,
para aumentar su cuenta
particular, Lourdes Peláez (dos
triples) y Mar Rovira (se
estrenó como triplista para
cerrar el tercer cuarto con 69 a
50). En el último parcial se
abrieron aún más las distancias
en el juego y el marcador, a
pesar de los cambios de Domingo
Díaz, quien rotó todo el
banquillo dando minutos de
calidad a las jugadoras menos
habituales.
|
|