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Lunes, 10-03-2003
ÓSCAR CUESTA
Zaragoza

  Ros Casares ejerce de Induráin  
Las valencianas renuevan su título de Copa
 




































Ó. Cuesta. Imágenes de una
final fantástica y espectacular

 
 
  El Ros Casares Valencia sigue con su particular suma y sigue. Título que disputa, título que gana y de nuevo frente al Universitat de Barcelona (81-70). La consistencia y variedad de opciones del juego valenciano tanto en ataque como en defensa logró remontar una situación adversa en el descanso, fruto de la rapidez catalana.

El Universitat sabía muy bien cuál era su manera de ganar: a un ritmo alto. La defensa intensa en primera línea y en ayudas y la rápida salida al contraataque permitió neutralizar el fuerte comienzo del Ros Casares. Así las cosas, se pasó de un 4 a 0 al 13 a 19 que campeaba en el marcador del Príncipe Felipe con seis minutos de juego.

A Esteban Albert no le estaba gustando en absoluto el escenario planteado (Isabel Sánchez llevaba 10 puntos sin comerlo ni beberlo) y pidió un tiempo muerto. A partir de entonces, surgió la mejor jugadora de la final: Marta Fernández. La escolta empezó a romper a penetraciones al equipo catalán (completó hasta siete bandejas en la primera mitad del partido). De su mano, el Ros Casares logró irse al final del primer cuarto con un único punto de desventaja (22-23).

Fernández siguió con su recital y puso a su equipo por delante en el marcador, a pesar de una fallona y revolucionada Amaya Valdemoro (34-28). El Ros Casares había aprovechado sin fisuras la ausencia de Razija Breaninovic por faltas personales, pero la vuelta de la bosnia al parquet le proporcionó al Uni el faro en el cual centrar su juego. La presencia de Breaninovic y los triples de Laia Palau al final del segundo período pusieron de nuevo a las barcelonesas por delante (36-42).

Mejora defensiva

A la vuelta, y como confesaría Albert tras el final del partido, el equipo valenciano se centró en pulir su defensa sobre Breaninovic. El dos contra uno se realizó de forma más efectiva, pero lo que realmente maniató al equipo de Carme Lluveras fueron las segundas ayudas. Cuando la bosnia sacaba el balón hacia el exterior, las catalanas siempre se encontraban con alguna defensora y eso dificultó las acciones.

La defensa le otorgó seguridad en sus acciones ofensivas al equipo valenciano. Los primeros cinco ataques del Ros Casares finalizaron en canasta, incluidos dos triples (48-48). Las levantinas aumentaron su parcial (52-48) hasta provocar un tiempo muerto de Lluveras. De poco sirvió el minuto de instrucciones, puesto que las valencianas estaban remando a favor de corriente. El equipo anotaba con facilidad, amparado en su eficaz defensa. El parcial de 25 a 10 de este tercer cuarto le abrió de par en par las puertas del triunfo (61-52).

El momento clave

El Universitat de Barcelona había trabajado mucho y bien como para arrojar la toalla demasiado pronto. La salida de las catalanas las colocó a sólo seis puntos (62-56) y con posesión de balón. Un ataque que se convirtió en clave, puesto que Breaninovic falló una canasta sencilla y el Ros Casares no perdonó en el otro lado de la pista. Es decir, se pasó de un 62 a 58 al 64 a 56. Y después, 70 a 56.

Y 14 puntos son demasiada ventaja para un equipo tan curtido como el valenciano. A eso ayudó la mala tarde de las catalanas desde 6,25 (cero de diez en el segundo tiempo), incomodadas por las ayudas y presionadas por el marcador desfavorable. De ahí hasta el final, el Universitat murió con las botas puestas (81-70), pero el Ros Casares demostró seguir siendo mucho Miguel Induráin para Tony Rominger.

Fernández, MVP

La escolta barcelonesa fue galardonada con el premio a la mejor jugadora de la final, gracias a sus 24 puntos (21 de ellos en el tercer cuarto) y 4 rebotes. A pesar de los numerosos cambios de defensora, el Uni no pudo parar en ningún momento su extrema habilidad para el uno contra uno.

La escolta barcelonesa se sentía "muy contenta" y definía la final como "un partidazo". Fernández confesaba que este año está un poco irregular: "Lo bueno de este equipo es que cualquiera puede decidir. Hoy me ha tocado a mí, he jugado un buen partido. Ayer lo hicieron Amaya [Valdemoro] y Trisha [Fallon]. Esto va como va. Lo importante es el título". La jugadora internacional resaltaba el trabajo duro que está realizando el Ros Casares durante toda la temporada: "Estamos haciendo un trabajo espectacular, entregándonos muchísimo, viajando mucho y al final llega la recompensa de los títulos".

Albert, satisfecho

Esteban Albert volvía a saborear el triunfo con el Ros Casares y al final del partido hacía sus valoraciones respecto al mismo. El técnico opinaba que el partido ha tenido "muchas alternativas" y que en la segunda parte han estado "más centrados" y han sabido administrar el colchón que habían cogido.

Sobre las ayudas en la defensa sobre Breaninovic, Albert explicaba que estaban "haciendo una buena faena", pero que les faltaba "un ajuste" del que habían hablado y que no estaban haciendo. "En el momento en que hemos conseguido realizarla, han llegado los dos contra uno. El problema de la primera parte es que los hacíamos, pero llegaban en una mala posición. A partir del ajuste, hemos llegado a esa ayuda y la segunda línea ha cerrado muy bien y hemos podido jugar mejor a nuestro juego", añade el técnico valenciano.

Albert finalizaba con la mente puesta en el primer partido de los cuartos de final de la Euroliga que se juega mañana ante el U.S.V. Orchies: "No habrá celebraciones. Habrá un picnic en el autocar de vuelta y la sorpresa será cuando entren en el vestuario y se encuentren una hoja de ruta que dice que mañana [por hoy] tendrán que estar a las 8.00 en el aeropuerto, aunque hoy lleguemos a las 2.00 a Valencia. Este equipo está hecho para esto".

Lluveras, orgullosa

Por su parte, Carme Lluveras opinaba que ha sido una lástima: "Entiendo que hemos sido un digno finalista y con un juego bastante espectacular y atractivo para el aficionado hasta que las fuerzas físicas nos han aguantado". Lluveras, en un tono lógicamente más apagado que en otros partidos, declaraba que los fallos en los triples han sido muy importantes: "Si esos tiros los hubiésemos metido, habríamos solucionado el problema de los dos contra uno a Breaninovic". A este respecto, Lluveras valoraba que los fallos en los tiros no eran un problema mental: "No es lo mismo tirarlos solas, que con alguien que casi te llega, con lo que tienes que tirar mucho más rápido y la efectividad baja. Además, el cansancio acumulado también ha influido".

No sólo delante estaba el problema, sino también en defensa: "Atrás también les hemos dado concesiones. Marta Fernández nos ha dado demasiados problemas". Asimismo, Lluveras cree que el Ros Casares tiene a un equipo "superior" al suyo: "Siempre lo he dicho. Para mí intentar ganarlas ya es suficientemente digno". Pensando en una revancha el enfrentamiento liguero del sábado ante el Ros Casares, Lluveras opinaba que eso no sirve: "Aquello es una victoria en la Liga y esto es un título".

La técnico no quería pasar por alto recordar el gran esfuerzo y el gran baloncesto que han hecho las jugadoras en esta Copa de la Reina. "¿Que no la hemos conseguido ganar? Mira una plantila y mira la otra y ya se define fácilmente. Ya sé que a nadie le vale ser subcampeón, pero por muy buen trabajo que hagamos, por mucho que hagamos el gran esfuerzo, ellas seguirán teniendo más rotaciones y una calidad física superior. Yo valoro mucho a mis jugadoras, pero ves su línea exterior físicamente no tiene nada que ver con la mía", comentaba Lluveras.

Finalmente, la entrenadora apostillaba que lo importante es que ellas saben que trabajan muy duro y que lo importante es dar el máximo: "Creo que las jugadoras lo han dado. Por lo tanto, para mí es suficiente".

 

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