| El Ros Casares
Valencia sigue con su particular
suma y sigue. Título que
disputa, título que gana y de
nuevo frente al Universitat de
Barcelona (81-70). La
consistencia y variedad de
opciones del juego valenciano
tanto en ataque como en defensa
logró remontar una situación
adversa en el descanso, fruto de
la rapidez catalana. El Universitat
sabía muy bien cuál era su
manera de ganar: a un ritmo alto.
La defensa intensa en primera
línea y en ayudas y la rápida
salida al contraataque permitió
neutralizar el fuerte comienzo
del Ros Casares. Así las cosas,
se pasó de un 4 a 0 al 13 a 19
que campeaba en el marcador del
Príncipe Felipe con seis minutos
de juego.
A
Esteban Albert no le estaba
gustando en absoluto el escenario
planteado (Isabel Sánchez
llevaba 10 puntos sin comerlo ni
beberlo) y pidió un tiempo
muerto. A partir de entonces,
surgió la mejor jugadora de la
final: Marta Fernández. La
escolta empezó a romper a
penetraciones al equipo catalán
(completó hasta siete bandejas
en la primera mitad del partido).
De su mano, el Ros Casares logró
irse al final del primer cuarto
con un único punto de desventaja
(22-23).
Fernández
siguió con su recital y puso a
su equipo por delante en el
marcador, a pesar de una fallona
y revolucionada Amaya Valdemoro
(34-28). El Ros Casares había
aprovechado sin fisuras la
ausencia de Razija Breaninovic
por faltas personales, pero la
vuelta de la bosnia al parquet le
proporcionó al Uni el
faro en el cual centrar su juego.
La presencia de Breaninovic y los
triples de Laia Palau al final
del segundo período pusieron de
nuevo a las barcelonesas por
delante (36-42).
Mejora
defensiva
A
la vuelta, y como confesaría
Albert tras el final del partido,
el equipo valenciano se centró
en pulir su defensa sobre Breaninovic.
El dos contra uno se realizó de
forma más efectiva, pero lo que
realmente maniató al equipo de
Carme Lluveras fueron las
segundas ayudas. Cuando la bosnia
sacaba el balón hacia el
exterior, las catalanas siempre
se encontraban con alguna
defensora y eso dificultó las
acciones.
La
defensa le otorgó seguridad en
sus acciones ofensivas al equipo
valenciano. Los primeros cinco
ataques del Ros Casares
finalizaron en canasta, incluidos
dos triples (48-48). Las
levantinas aumentaron su parcial
(52-48) hasta provocar un tiempo
muerto de Lluveras. De poco
sirvió el minuto de
instrucciones, puesto que las
valencianas estaban remando a
favor de corriente. El equipo
anotaba con facilidad, amparado
en su eficaz defensa. El parcial
de 25 a 10 de este tercer cuarto
le abrió de par en par las
puertas del triunfo (61-52).
El
momento clave
El
Universitat de Barcelona había
trabajado mucho y bien como para
arrojar la toalla demasiado
pronto. La salida de las
catalanas las colocó a sólo
seis puntos (62-56) y con
posesión de balón. Un ataque
que se convirtió en clave,
puesto que Breaninovic falló una
canasta sencilla y el Ros Casares
no perdonó en el otro lado de la
pista. Es decir, se pasó de un
62 a 58 al 64 a 56. Y después,
70 a 56.
Y
14 puntos son demasiada ventaja
para un equipo tan curtido como
el valenciano. A eso ayudó la
mala tarde de las catalanas desde
6,25 (cero de diez en el segundo
tiempo), incomodadas por las
ayudas y presionadas por el
marcador desfavorable. De ahí
hasta el final, el Universitat
murió con las botas puestas
(81-70), pero el Ros Casares
demostró seguir siendo mucho
Miguel Induráin para Tony
Rominger.
Fernández,
MVP
La
escolta barcelonesa fue
galardonada con el premio a la
mejor jugadora de la final,
gracias a sus 24 puntos (21 de
ellos en el tercer cuarto) y 4
rebotes. A pesar de los numerosos
cambios de defensora, el Uni
no pudo parar en ningún momento
su extrema habilidad para el uno
contra uno.
La
escolta barcelonesa se sentía
"muy contenta" y
definía la final como "un
partidazo". Fernández
confesaba que este año está un
poco irregular: "Lo bueno de
este equipo es que cualquiera
puede decidir. Hoy me ha tocado a
mí, he jugado un buen partido.
Ayer lo hicieron Amaya
[Valdemoro] y Trisha [Fallon].
Esto va como va. Lo importante es
el título". La jugadora
internacional resaltaba el
trabajo duro que está realizando
el Ros Casares durante toda la
temporada: "Estamos haciendo
un trabajo espectacular,
entregándonos muchísimo,
viajando mucho y al final llega
la recompensa de los
títulos".
Albert,
satisfecho
Esteban
Albert volvía a saborear el
triunfo con el Ros Casares y al
final del partido hacía sus
valoraciones respecto al mismo.
El técnico opinaba que el
partido ha tenido "muchas
alternativas" y que en la
segunda parte han estado "más
centrados" y han sabido
administrar el colchón que habían
cogido.
Sobre
las ayudas en la defensa sobre Breaninovic,
Albert explicaba que estaban
"haciendo una buena faena",
pero que les faltaba "un
ajuste" del que habían
hablado y que no estaban
haciendo. "En el momento en
que hemos conseguido realizarla,
han llegado los dos contra uno.
El problema de la primera parte
es que los hacíamos, pero
llegaban en una mala posición. A
partir del ajuste, hemos llegado
a esa ayuda y la segunda línea
ha cerrado muy bien y hemos
podido jugar mejor a nuestro
juego", añade el técnico
valenciano.
Albert
finalizaba con la mente puesta en
el primer partido de los cuartos
de final de la Euroliga que se
juega mañana ante el U.S.V. Orchies:
"No habrá celebraciones.
Habrá un picnic en el
autocar de vuelta y la sorpresa
será cuando entren en el
vestuario y se encuentren una
hoja de ruta que dice que mañana
[por hoy] tendrán que estar a
las 8.00 en el aeropuerto, aunque
hoy lleguemos a las 2.00 a
Valencia. Este equipo está hecho
para esto".
Lluveras,
orgullosa
Por
su parte, Carme Lluveras opinaba
que ha sido una lástima: "Entiendo
que hemos sido un digno finalista
y con un juego bastante
espectacular y atractivo para el
aficionado hasta que las fuerzas
físicas nos han aguantado".
Lluveras, en un tono lógicamente
más apagado que en otros
partidos, declaraba que los
fallos en los triples han sido
muy importantes: "Si esos
tiros los hubiésemos metido,
habríamos solucionado el
problema de los dos contra uno a
Breaninovic". A este
respecto, Lluveras valoraba que
los fallos en los tiros no eran
un problema mental: "No es
lo mismo tirarlos solas, que con
alguien que casi te llega, con lo
que tienes que tirar mucho más
rápido y la efectividad baja.
Además, el cansancio acumulado
también ha influido".
No
sólo delante estaba el problema,
sino también en defensa:
"Atrás también les hemos
dado concesiones. Marta
Fernández nos ha dado demasiados
problemas". Asimismo,
Lluveras cree que el Ros Casares
tiene a un equipo "superior"
al suyo: "Siempre lo he
dicho. Para mí intentar ganarlas
ya es suficientemente
digno". Pensando en una
revancha el enfrentamiento
liguero del sábado ante el Ros
Casares, Lluveras opinaba que eso
no sirve: "Aquello es una
victoria en la Liga y esto es un
título".
La
técnico no quería pasar por
alto recordar el gran esfuerzo y
el gran baloncesto que han hecho
las jugadoras en esta Copa de la
Reina. "¿Que no la hemos
conseguido ganar? Mira una
plantila y mira la otra y ya se
define fácilmente. Ya sé que a
nadie le vale ser subcampeón,
pero por muy buen trabajo que
hagamos, por mucho que hagamos el
gran esfuerzo, ellas seguirán
teniendo más rotaciones y una
calidad física superior. Yo
valoro mucho a mis jugadoras,
pero ves su línea exterior
físicamente no tiene nada que
ver con la mía", comentaba
Lluveras.
Finalmente,
la entrenadora apostillaba que lo
importante es que ellas saben que
trabajan muy duro y que lo
importante es dar el máximo:
"Creo que las jugadoras lo
han dado. Por lo tanto, para mí
es suficiente".
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