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El Caja Rural
Canarias recibe hoy en el Centro
Insular a partir de las 20.30 al
Apollon Ptolemaida de Grecia en
partido correspondiente a la Copa
de la FIBA. El partido es
fundamental para el conjunto
grancanario si quiere mantener
sus aspiraciones de pasar a las
semifinales europeas. Para que
ello ocurra, no sólo es
necesario ganar, sino que además
debe hacerlo como mínimo de más
de cuatro puntos de diferencia,
ya que en el partido de la
primera vuelta ganaron las
griegas por 78 a 74. El
partido se presenta muy
complicado para ambos
contendientes. Hay que tener en
cuenta que en este Grupo D
todavía no ha habido ningún
equipo que haya ganado un partido
fuera. Ello da una idea de la
igualdad de los conjuntos
participantes; incluso, de seguir
en esta dinámica de resultados,
se podría dar el caso que el
pase a las semifinales se decida
en función del basket average
general.
Un
rival temible
El
equipo visitante tiene su mejor
argumento baloncestístico en su
juego interior. Su gran estrella
es la georgiana Leigh Batth,
capaz de coger una media de 10,75
rebotes y de anotar 19,75 puntos
partido. Batth estará
acompañada en el quinteto
inicial por Tihana Abrilic, Eleni
Papadimitriou, Tatiana Zotava y
Olga Kyrkopoulou. La primera
rotación la hacen con Magdalini
Karampatazaki y el resto de
minutos, muy pocos de verdad, se
lo disputan Aglaia Karadima y
Eleni Bataoula. Como se puede
comprobar, tienen una rotación
muy corta, diríamos que
cortísima, un inconveniente que
le ha reportado muchos disgustos
en los minutos finales de los
partidos donde el ritmo y la
intensidad defensiva ha sido
alta.
Al
margen del evidente potencial del
conjunto griego, el Caja Rural
tiene un enemigo mucho más
complicado de superar. Nos
referimos al cansancio acumulado
en esta temporada por su
participación en tres
competiciones. Sin ir más lejos,
el pasado fin de semana
disputaron dos partidos en dos
días. Ello le pasó factura en
el último de forma alarmante.
Las grancanarias se dejaron en la
pista del Príncipe Felipe las
pocas reservas que le quedaban
para vencer al Ros Casares y no
pudo ser (74-63), un tanto por el
potencial del Ros Casares y otro
mucho por que las fuerzas están
muy justas.
La
concienciación colectiva está
al límite. No queda otro remedio
que ganar los dos partidos que
quedan en el Centro Insular por
más de cuatro y de cinco puntos,
respectivamente, si se quiere
conseguir el sueño de verse otra
vez en semifinales de una
competición europea. Las
jugadoras son conscientes de ello
y han hecho un llamamiento a
todos los aficionados al
baloncesto de Gran Canaria para
que les ayuden con su ánimo a
superar estos difíciles
escollos.
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