| El Ros Casares
Valencia rozó la proeza ante el
campeón de Europa, aunque acabó
sucumbiendo por 71 a 66 ante el
U.S.V. Orchies, pero demostró
que está perfectamente
capacitado para levantar la
eliminatoria que tendrá
continuidad mañana en Valencia.
La horrible salida de las
españolas y problemas de
personales de las pívots
condenaron las aspiraciones del
equipo. La mala selección
de tiro (15% en lanzamientos de
campo) y la incapacidad para
frenar el juego interior,
capitaneado por Ann Wauters,
provocaron un primer cuarto
nefasto para el equipo
valenciano. Las de Esteban Albert
vieron cómo su rival se escapaba
de once puntos en el marcador
(19-8), después que la única
jugadora que anotara en los
primeros nueve minutos y medio
fuera Amaya Valdemoro.
Sin
Valdemoro en la cancha, que
recibió un golpe al comienzo del
segundo cuarto a la vez que
acumulaba su segunda personal, el
Ros Casares ya no supo encontrar
la manera de penetrar en la
defensa individual francesa. Un
contratiempo que hizo que la
ventaja para el Valenciennes se
ampliara hasta los quince puntos
(25-10) en el minuto 12 de
partido.
El
Ros Casares apretó un poco en
defensa para reducir las
distancias (32-21), pero las
sucesivas terceras faltas
personales de las dos pívots del
Ros Casares, Ruth Riley e Irena
Baranauskaite, en menos de 20
segundos acabaron sembrando el
desconcierto en las filas de las
españolas. Así el rival se
marchó en el marcador hasta una
distancia (42-25) que precisaba
una remontada titánica en la
reanudación.
Reacción
tras el descanso
Un
parcial de entrada de 0 a 7
volvió a meter a las españolas
en el partido, gracias a una
defensa mucho más agresiva y a
la determinación de Trisha
Fallon para penetrar en el
entramado defensivo de su rival.
Pero la reacción de las
valencianas nunca logró que la
diferencia en el marcador bajara
de 10 puntos (44-34), una
circunstancia que, pese al
esfuerzo realizado por el Ros
Casares, era desesperanzadora.
Un
nuevo parcial de 0 a 7 al
comienzo del último cuarto
devolvió la confianza al Ros
Casares, que se colocó sólo a
cinco puntos (56-51) con ocho
minutos por delante. La gran
efectividad en el tiro en los
cuatro primeros minutos de este
período situaron al equipo a
sólo un punto (56-55), más
cerca de la proeza que nunca.
Pero
la eliminación casi consecutiva
de Riley y Baranauskaite por
faltas truncó la reacción de
las españolas que, pese a
realizar un esfuerzo considerable
para lograr la primera victoria
en la eliminatoria, deberán
esperar al calor de su público
para poder vencer al mejor equipo
continental.
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