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Domingo, 16-03-2003
ÓSCAR CUESTA
L'Hospitalet de Llobregat

  Ros Casares hurga en la herida  
'Uni' pierde de nuevo ante las valencianas
 




Ó. Cuesta. Breaninovic finalizó
con 21 puntos y 13 rebotes





Ó. Cuesta. Fernández sumó 29
puntos con 4 triples y 9 tiros libres

 
 
  Miguel Induráin volvió a ganar en la montaña, a pesar de los esfuerzos de Tony Rominger. La historia de los Uni-Ros recuerda a las batallas épicas de estos dos grandes ciclistas y ayer se vivió el enésimo capítulo de esta historia de amor-odio entre los dos mejores equipos de la LFB. Y, no podía ser menos, Marta Fernández se erigió en la verdugo de las de azulgrana (72-76).

Para este encuentro había dos premisas que lo condicionaban. A saber: el enorme desgaste de las valencianas tras cinco partidos duros en ocho días se había cobrado dos víctimas ilustres, Amaya Valdemoro y Trisha Fallon, con sendas lesiones; y sobre todo, la revancha de la final de la Copa, jugada hace sólo siete días, si bien ese sentimiento estaba probablemente más presente en la grada que no en la cabeza de Carme Lluveras.

Sin las dos bajas, Esteban Albert se vio obligado a maximizar las posibilidades de las exteriores, visto que la rotación se limitaba a Sandra Ygueravide e Itziar Germán, jugadoras que apenas cuentan en sus esquemas. Así pues, Elisa Aguilar, Lidia Mirchandani y Marta Fernández disputaron los 40 minutos y ¡qué partido el del trío! La labor de la madrileña desde 6,25 fue extraordinario y preciso, mientras que el de la canaria fue más silencioso, pero igualmente demoledor desde la dirección. Y lo de Fernández no tiene nombre: 29 puntos y 7 rebotes.

El inicio de partido correspondió sorprendentemente al Ros Casares Valencia. Sorprendente porque se suponía que el Universitat de Barcelona B.F. iba a salir a morder y también porque las valencianas lo consiguieron con el arma más poderosa de su rival: la velocidad. La buena defensa de las visitantes, en especial una continuación calcada de la final de la Copa de los dos contra uno a Razija Breaninovic, permitió a Aguilar salir con frecuencia al contraataque y también anotar desde el exterior (dos triples para 10 puntos en este cuarto). El Uni estaba inoperante en ataque y el Ros Casares, afinadísimo (11-27).

Estaba claro que el panorama debía cambiar y que el conjunto local debían apretar algo más en defensa y encontrar alguna solución a su ataque. Y así fue. Apoyado en el triple con el que acabó el primer cuarto (14-27), las catalanas completaron un parcial de 9 a 0 que las metió rápidamente en el partido. ¿Cómo? Pues sobre todo haciendo que Andrea Congreaves se colocara en el poste bajo, con lo que los pases de Breaninovic en los traps ya no eran tan largos y las ayudas de las exteriores de las valencianas, sí. A eso la bosnia le añadió una mejor colocación en el poste medio. El Universitat de Barcelona fue recortando poco a poco las distancias, ya que sólo Fernández era capaz de anotar en el bando valenciano (10 puntos seguidos). A pesar de que Ruth Riley y Aguilar ayudaron antes del descanso, las de azulgrana se fueron tres puntos por debajo al descanso (41-44).

Que las locales estaban muy cómodas en el parquet se volvió a demostrar en la reanudación. Breaninovic campó a sus anchas por ambas zonas (8 puntos en el tercer período) y el Ros Casares tardó 8 minutos en subir su primer punto. Eso permitió que las de Lluveras estuvieran cerca de romper el partido (62-50) tras dos triples seguidos de Laia Palau y Congreaves.

Pero estaba cantado que tenía que haber un final apretado porque sino esto no sería un Uni-Ros. Fernández se echó el equipo a sus espaldas, pero cambió su repertorio y dedicó a fusilar el aro desde fuera. Sus dos triples (anotó cuatro de seis) y el magnífico trabajo de Nieves Llamas e Irena Baranauskaite, salidas del banquillo, metieron al Ros Casares en la disputa por el partido (66-61).

Las catalanas de súbito tuvieron una pájara monumental ante la subida de las líneas defensivas del Ros Casares y se desmoronaron con una de las técnicas más estúpidas e injustas señaladas en el Guinardó (aparte de la memorable del Universitat de Barcelona-Andalucía Aifos a poco de iniciarse el partido): Palau taponó correctamente una entrada de Fernández, pero le fue señalada falta; instintivamente, la escolta local se quejó ostensiblemente, aunque consciente de la gravedad de su acto pidió perdón con rapidez juntando las palmas de su palmo. No hubo clemencia ni tacto por parte de los árbitros. Fernández aprovechó los tres tiros libres y empató el partido a 70. Pons y Fernández (una bandeja extraordinaria sorteando a Breaninovic con un suave toque, más sus dos últimos tiros libres -acabó con 9 de 9-) liquidaron la contienda a favor de las valencianas.

Lluveras estalla

La entrenadora del Universitat de Barcelona fue muy dura el arbitraje: "El criterio arbitral les ha ayudado. En el último cuarto han defendido en faltas y así no podemos ganar". Lluveras centró su queja en Ángel de Lucas, árbitro principal del partido: "Víctor Mas, de la FEB, dio unas consignas para el arbitraje. Pues bien, De Lucas no las ha seguido. No ha pitado según sus consignas".

Por su parte, Albert consideraba que el arbitraje repartió errores y aciertos en todo el partido: "Ha sido un arbitraje como todos". El técnico opinaba que "todo ha salido rodado", puesto que había planteado el partido con siete jugadoras y que la "interpretación que han hecho del partido ha sido muy buena".

 

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