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El duelo regional
vizcaíno entre el Irlandesas UPV
y el Tabirako Baqué cumplió
todos los ingredientes a la
perfección. Igualdad,
deportividad, ritmo frenético y
un gran ambiente engalanaron el
enfrentamiento entre leiotarras y
durangarras. Los dos
primeros cuartos ambos conjuntos
saltaron a la cancha de Lejona
con ganas de agradar al numeroso
público asistente y fe que lo
lograron. Ambos clubes pusieron
un alto ritmo que permitió ver
un intercambio de canastas
constantes. La iniciativa en el
marcador fue siempre para las
colegiales, a pesar de que las
cafeteras achuchaban de lo lindo
(37-33).
Tras
el descanso, el partido entró en
una fase de imprecisiones, donde
el miedo a fallar atenazó a los
dos equipos. Discurrían seis
minutos del tercer cuarto y el
parcial era un raquítico: 8 a 5
(45-38). Los cuatro minutos
restantes, el parcial tampoco
fueron nada alentadores (6-4). A
falta de uno para finalizar este
cuarto, la base visitante Julene
Gallastegui, se torció la
rodilla al intentar entrar a
canasta, por lo que tuvo que
abandonar la cancha. Este
percance a la larga pasó factura
a las de Unai Zamalloa.
Los
compases iniciales del último
período fueron dominados por las
duranguesas, que llegaron a
ponerse a cinco puntos (57-52)
faltando cinco minutos para
finalizar el partido, pero en ese
instante la chispa se le fundió
a las cafeteras. Las leiotarras
ajustaron el rebote defensivo y,
jugando posesiones al límite del
tiempo, fueron abriendo distancia
en el marcador, sentenciando su
favor el partido.
En
el aspecto estadístico, hay que
destacar el 15 de 52 en tiros de
dos del Tabirako.
Individualmente, la aportación
de la ala-pívot colegial Tamara
Insagurbe (7 de 8 en tiros de
dos), que se fogueó en la
pintura, y la buena dirección de
la base Nagore Saratxaga fueron
los datos más destacados de un
partido intenso.
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