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En clave europea
el Caja Rural Canarias prepara
desde ayer con dobles sesiones de
entrenamientos el trascendental
partido de cuartos de final de la
Copa de la FIBA, que se
disputará mañana en el Centro
Insular a partir de las 20.30,
ante el Waïti Burdeos. Hay que
ganar de forma ineludible y de
más de seis puntos para entrar a
disputar la final a cuatro en
lugar aún por designar, ya que
la opción de Marsella ha quedado
descartada. El
partido se presenta bastante
complicado por el potencial del
conjunto francés, que si bien en
su Liga no lo está haciendo nada
bien (de hecho se encuentran
disputando la liguilla para no
descender), en la Copa se
transforman en otro equipo
completamente diferente. Las
jugadoras dirigidas por el ruso
Igor Grudin hacen un baloncesto
bastante esquematizado, con gran
cantidad de defensas
alternativas. En ataque, el
triángulo formado por Elena Nikipolskaya,
Mila Nikolic y la española
Silvia Lara se reparten el
protagonismo, con profusión de
lanzamiento cercano o con
penetraciones.
Se
les hecha de menos verdaderas
especialistas en el lanzamiento
exterior para romper las defensas
zonales. Su base Christelle
Mijoule, con su velocidad y
decisión para penetrar, le
planteó muchos problemas tanto a
Elena Álamo como a Mar Rovira
que no consiguieron pararla Mucho
mejor estuvo Thania Quintero en
este menester fundamental. Su
zona mixta con ayudas para parar
a Rosi Sánchez y Lourdes Peláez
le rindió espléndidos réditos,
ya que dejaron a las grancanarias
en tres y cuatro puntos
respectivamente.
Mañana,
es evidente, las circunstancias
serán bien diferentes a las que
se dieron en Francia. Las
grancanarias están muy
concienciadas de que pueden
volver a ser historia y pondrán
todos sus mejores argumentos
baloncestísticos para salir con
victoria del encuentro. El gran
momento de forma de Quintero hace
que nos sintamos más optimistas
que hace unas semanas. La sureña
está volviendo por sus fueros y
es toda una garantía para romper
las zonas que tanto pone el
práctica el preparador ruso. El
trabajo de Summer Erb y Bethany
Donaphin para parar la labor
reboteadora de Nikipolskaya es
vital para los intereses
grancanarios.
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