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Punto final a la
NCAA de 2003. Esta noche
Tennessee y Connecticut juegan la
final en la ciudad de Atlanta, al
haber dejado en la cuneta a Duke
(66-56) y Texas (71-69) en las
semifinales. Pat Summitt, una
mítica entrenadora, tendrá que
detener al gran dominador del
baloncesto universitario de los
últimos años, Connecticut. Summitt
vuelve a llevar a las lady vols
a una final de la NCAA (y ya van
10). Es un intento, quizás el
más claro de los últimos años,
de reverdecer viejos laureles
para Tennessee. La técnico
encontró en Gwen Jackson a una
jugadora ambiciosa, que anotó 13
de sus 25 puntos en los minutos
postreros. Su actuación
(también recogió 15 rebotes)
llevó a las de naranja en
volandas tras 33 minutos de
igualdad (45-44).
Jackson
resultó más letal que la alero
de Duke, Alana Beard, cuyos 29
puntos, además de servirle para
sobrepasar la barrera de los
2.000 tantos en sus cuatro
temporadas como universitaria,
llevaron la incertidumbre en el
electrónico. Sin embargo, la
iniciativa era de las lady vols
(57 a 54 a falta de 1.13) y las
prisas fueron malas consejeras
para las blue devils (15
triunfos consecutivos), que sólo
lograrían anotar dos puntos
hasta el final del partido. La
calma desde 4,60 sentenció el
choque para Tennessee.
'UConn'
vence con suspense
Probablemente,
Texas no volverá a tener jamás
la oportunidad de ganar a
Connecticut. La derrota in
extremis de las longhorns,
de todos modos, sólo hay que
acharla a una jugadora, Diana
Taurassi. La alero de las huskies
lideró a su equipo cuando más
lo necesitaba. Taurassi
convirtió un decisivo triple a 2.07
del final, que colocó a
Connecticut por delante (67-66),
tras un parcial de 7 a 0.
Texas
había llevado muy bien el
partido a su terreno, llegando a
ganar hasta por nueve. Las longhorns
no se centraron únicamente en la
producción de su jugadora
franquicia, Heather Schreiber (13
puntos), sino que supieron
arroparla con la firme presencia
de Jamie Carey (14), Stacy
Stephens (16) y Nina Norman (14).
Pero
ya se cansó de repetirlo a sus
jugadoras Geno Auriemma, el
entrenador de Connecticut:
"Nosotras tenemos a Dee [Taurassi]
y ellas no". Taurassi tomó
buena nota, así como el resto
del equipo, que confió ciega y
acertadamente en su instinto y
talento (26 puntos).
Previsión
de la final
La
final se podría catalogar como
el posible relevo generacional.
Connecticut lleva unos cuantos
años dominando a su antojo la
NCAA. La hornada de las Cash,
Bird, Williams y Jones fue un
equipo inalcanzable para la
mayoría. Una auténtica máquina
de jugar y ganar. Con la natural
marcha de estas cuatro jugadoras
hacia la WNBA (las cuatro entre
las seis primeras del pasado Draft
de 2002), las previsiones
indicaban un futuro incierto para
Connecticut. Pero Taurassi ha
demostrado ser una jugadora
superior, ya que ha tomado nota
de lo mejorcito de sus ex
compañeras. Taurassi, mejor
jugadora universitaria del año
por encima de la potente Alana
Beard, es la jugadora que todo
entrenador querría tener a sus
órdenes por el liderazgo en
pista y en el vestuario que
ejerce sin el mayor rubor.
Pero
a Dee se le acaba su periplo
colegial con este partido y,
probablemente con ella se vaya
también ese dominio implacable
de las huskies. Y para
relevar a Connecticut, Summitt
presenta su nuevo proyecto.
Tennessee, con mucha paciencia y
confianza en la labor formadora y
reclutadora de la entrenadora, ha
vuelto al primer plano. La marcha
de toda una institución como
Michelle Snow a la WNBA (quizás
más por sus mates que por su
juego) no ha hecho mella en las lady
vols. Jackson ha ganado
enteros esta temporada y es la
líder que reclama todo
entrenador.
Los
tableros está noche serán
suyos, pero por fuera la ley la
dicta Taurassi. El partido se
prevé igualado hasta el mismo
final, donde son los pequeños
detalles los que marcan la línea
entre el triunfo y la derrota.
Tennessee está preparada para el
relevo, pero Connecticut tiene a
Taurassi.
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