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El Caja Rural
Canarias tiene hoy a partir de
las 20.30 en el Centro Insular el
reto más importante de la
temporada: superar al Waïti
Burdeos en siete puntos y acceder
a la final a cuatro de la Copa de
la FIBA. No es una tarea fácil,
más bien todo lo contrario si
tomamos como referencia el
partido de ida del miércoles
pasado en Burdeos, donde las
francesas consiguieron parar con
una perfecta defensa mixta
(66-60) a las dos máximas
exponentes del juego exterior
grancanario, Rosi Sánchez y
Lourdes Peláez, a las que
dejaron con tres y cuatro puntos
respectivamente. Se espera
una gran entrada en el recinto
capitalino por los alicientes que
presenta el partido. El club,
previa solicitud en el pabellón
La Paterna y el polideportivo
Rodríguez Monroy, da
invitaciones para todo aquél que
quiera asistir el partido.
Las
dobles sesiones de trabajo que
Domingo Díaz ha sometido a la
plantilla han estado dirigidas a
dos vertientes fundamentales: el
lanzamiento exterior contra zona
y articular los sistemas
anti-defensas mixtas del Burdeos.
Se nota en el ambiente de los
entrenamientos que las jugadoras
están muy concienciadas de lo
que sería para el club y para
ellas llegar por tercera vez en
su historia a una final europea.
Todos los pronunciamientos hablan
que si el perímetro (Sánchez,
Peláez y Thania Quintero) está
a la altura de sus fundamentos
técnicos, será muy difícil que
el partido se le escape al Caja
Rural. Evidentemente todo debe
estar complementado con el juego
interior y la conducción que
sepa leer y evaluar la mejor de
las opciones en cada ataque.
Superiores
bajo aro
El
juego interior es precisamente
una de las preocupaciones de
Díaz. Summer Erb y Bethany
Donaphin, por lo visto en
Francia, son muy superiores en el
apartado físico. Tienen que
trabajar muy centradas para hacer
valer sus centímetros en la
zona, aunque otra cuestión bien
diferente es la velocidad de
movimientos en acciones de una
contra una en juego dinámico. En
esto están más limitadas que
las pívots francesas. Elena
Nikipolskaya es una clara muestra
de ello: parece un hombre jugando
entre mujeres, su lateralidad es
muy buena, trata siempre de sacar
de la zona a su defensora para
jugarse uno contra uno
constantemente y frente a las
ayudas es muy buena pasadora.
Mila Nikolic es una jugadora de
las denominadas universales, con
posibilidades de cubrir cualquier
situación tanto en el juego
interior como en el perímetro,
tiene muy buena mano en todas las
distancias.
Otro
de los grandes argumentos del
conjunto galo es su base,
Christelle Mijoule a quien en el
partido de ida no pudieron parar
ni Elena Álamo ni Mar Rovira. A
sus 31 años ha jugado
muchísimos minutos de calidad en
competiciones europeas y eso se
nota: controla muy bien el ritmo
de partido que necesita el
quinteto en pista, dependiendo
del marcador.
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