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El Caja Rural
Canarias perdió la final de la Copa FIBA
(80-71), a pesar de mantener opciones a falta de
4 minutos. La nota dominante fue la igualdad y
los marcadores ajustados para uno y otro
conjunto. Los árbitros, el italiano Giansanti y
el sueco Holmin, en los momentos decisivos se
acordaron de quién manda y de quién decidió que
la final se jugara en Samara, para barrer de
forma descarada para los intereses franceses.
Las grancanarias
echaron en falta, sobre todo, los porcentajes de
aciertos en el lanzamiento exterior (5/18), en
gran parte por la defensa presionante en el
perímetro de las galas, que si bien le costaron
3 eliminaciones, no es menos cierto que
redujeron el potencial amarillo a la mínima
expresión.
Las francesas
jugaron en prácticamente en casa no sólo por la
labor arbitral, sino también porque contaron el
apoyo de los 3000 rusos que, enfervorizados,
aplaudían todas las acciones positivas del Aix-en-Provence.
El trabajo de Lucienne Berthieu fue fundamental,
como lo ponen en evidencia sus 27 puntos y 10
rebotes.
Primeros
minutos igualados
La igualdad fue
la nota dominante en los primeros ataques de un
partido en el que no se permitió ni una sola
acción de alegría de cara a la galería. El
trabajo defensivo de los dos conjuntos primaron
sobre los sistemas de ataque. Así, las canastas
se encarecieron de forma brutal. Sólo ganando la
posición bajo los aros, Donaphin y Erb eran
capaces de encender las primeras luces del lado
grancanario. De todos es sabido que las
posibilidades de victoria se reduce de forma
considerable cuando en el cuadro amarillo no
aparecen los aleros. Por contra, las francesas
encontraron un filón en el lanzamiento en la
media distancia (8-7, minuto 6). Tras un tiempo
muerto de Domingo Díaz se leyó mejor la defensa
cargada de alternativas de Adbou. Rosi Sánchez y
Lourdes Peláez entraron en juego y la dinámica
de juego cambió. A pesar de ello, los triples de
Berthieu y Harrower mantuvieron a las galas por
delante en el partido.
No obstante,
las grancanarias empezaron a sacar partido de
las opciones interiores. Fue la parte del
partido donde mejor se posicionaron las pívots
en los postes bajos, para convertir cuatro
canastas consecutivas que pusieron por delante
al Caja Rural (27-31). El tiempo muerto de Adbou
no se hizo esperar, intentando reconducir la
situación en su defensa. Aún con todo continuó
el control de la situación de parte de las
isleñas, que se fueron al descanso con un
esperanzador 36-40, con un triple sobre la
bocina de Rosi Sánchez.
Caja
mantiene la distancia
En la
reanudación, intercambio constante de canastas y
control del juego con ventajas para uno y otro
conjunto, si bien el Caja Rural parecía tener
controlada la situación, pero en determinados
momentos empezó a aparecer el cansancio. La
tercera falta de Elena Álamo le llevó al
banquillo para que Mar Rovira asistiera a Erb y
poner el 49-53 (minuto 29). Rosi volvió sobre el
tiempo para cerrar el tercer cuarto con la misma
diferencia del descanso (51-56).
A la hora de la
verdad, los árbitros y la rotación de las
francesas terminaron por definir un partido que
se jugó mientras los árbitros quisieron.
Después, sus decisiones terminaron dictando
sentencia.
Mingo,
afectado
Domingo Díaz se
mostró desencantado al final del partido: "Lo
tuvimos hasta el final, pero el partido lo
ganaron por la experiencia de su base francesa y
por las últimas decisiones del árbitro italiano,
que metió a las galas en el partido".
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