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Viernes, 16-05-2003
ÓSCAR CUESTA
Valencia

  UB Barça reescribe la historia  
Las catalanas consiguen su primer título
liguero en un quinto partido memorable
 




























Ó.C. La liga puso punto y final
en este memorable quinto partido


 
 
  Lágrimas emocionadas, saltos de alegría descontrolada, abrazos eufóricos,... Son el producto a casi tres temporadas de frustraciones acumuladas. El UB Barça reescribió la historia del baloncesto femenino en España al lograr su primer título de liga en una épica victoria (70-72) que necesitaría un nuevo adjetivo en el diccionario para ser definido. Quizás el de perfecto pueda acercarse.

El encuentro se convirtió en un toma y daca constante, basado fundamentalmente en rachas de juego y emociones. Ninguno de los dos equipos se dio por vencido y a ellos debemos agradecer el dramático final y el intenso cúmulo de circunstancias ocurridos en un último minuto de pasión, suspense y nervios.

El último minuto

El Ros Casares comandaba el marcador por 68-66 y gozaba de una posesión. El balón, bien movido permitió a Fallon anotar pisando los 6'25. Los 5.000 espectadores, que animaron sin cesar a su equipo, estallaron de júbilo, pero el UB Barça estaba demasiado cerca como para abandonar su sueño, tantas veces roto, tantas veces negado. Carme Lluveras pidió un tiempo muerto que cambió el guión establecido: balones a Brcaninovic. En la siguiente jugada, el equipo catalán lograba una jugada de tiralíneas que permitió a la bosnia anotar en bandeja y con ventaja.

La siguiente posesión acabó en una falta sobre Amaya Valdemoro. La madrileña, cosa inaudita, perdonó la vida fallando sus dos tiros libres. Con treinta segundos de juego, el rebote cayó por decimoctava vez en las manos de Brcaninovic, pero la balcánica se trastabilló en la zona rival cuando el UB Barça buscaba el empate. Quedaban 18 segundos y la posesión era valenciana. Salvaron la presión a toda pista con un pase largo a Fallon. Valdemoro lo recibió en carrera y no supo controlar su ímpetu: penetró, en vez de alargar la posesión hasta el final del partido, y dobló el balón a Riley, a quien los eternos brazos de Brcaninovic se le hicieron una muralla. El balón volvió a caer en las manos de la omnipresente bosnia, quien lo sacó apremiada a la primera jugadora que vio avanzada. Ésa fue Isabel Sánchez, que se lanzó con un solo objetivo: anotar canasta como fuera.

A mitad de pista, Valdemoro se abalanzó sobre ella. El árbitro auxiliar, Jiménez, señaló falta personal, mientras Pérez Niz, muy valiente, se cogía la muñeca con el brazo derecho: antideportiva. O sea, dos tiros y banda. La oportunidad que estaba esperando el UB Barça desde hacía tres ligas se abría ante sus ojos. Sánchez, muy nerviosa durante todo el encuentro (1/8 en tiros de campo), exprimió todo su talento en dos tiros impecables.

Empate a 70 y banda para el equipo azulgrana. La pelota tenía una destinataria clara: Palau. La escolta/base/alero/que-más-da tenía 6 segundos para rematar la faena. Forzó una penetración que acabó tres segundos después en un tiro desequilibrado, pero en falta. La internacional, precisamente la jugadora que más sabe de títulos y sueños desvanecidos en el club barcelonés, le dio el giro definitivo a la Historia. Sus dos tiros libres pasarán a los anales del baloncesto español (70-72). Pero el suspense no acabaría hasta que el desesperado triple de Marta Fernández desde medio campo no fue rechazado por el aro.

Las catalanas se fundieron en abrazos, gritos, euforia desmedida,... en todo ese cóctel desordenado, atropellado, de sensaciones que sólo se explican cuando al fin (aquest any, sí!) se logra lo que se estaba buscando: el primer título del UB Barça.

Toma y daca

Merecía la pena recrearse en este minuto final, pero obviar el buen baloncesto del resto del partido es un error. No fue un partido tan agradable para el espectador como anteriores encuentros, desde el punto de vista del intercambio de canastas. Sí lo fue desde el punto de vista de la lucha, de la emoción.

De hecho, las alternativas en el electrónico de la Fuente de San Luis fueron continuas, muy a pesar del poderoso inicio de las visitantes (2-9). Las valencianas entraron en el encuentro a raíz de un tiempo muerto, aunque las catalanas mantenían ciertas ventajas (16-21). Los errores locales en los tiros permitieron al UB Barça disfrutar de una ventaja máxima de 10 puntos (18-28, minuto 14), justo hasta que el Ros Casares subió sus líneas defensivas. En un instante, las levantinas desmontaron la serenidad azulgrana con un parcial de 17-4 (35-32). A las visitantes les pesaron los nervios, sobre todo desde esa línea de 4'60 que pone en evidencia a quien no cree en sus posibilidades. Y en ese momento, el UB Barça no lo creía, máxime cuando Fernández les volvía a hacer otra galopada calcada a la de la Copa de la Reina (esta vez totalmente diseñada por Albert) que puso el 41-36.

El descanso le vino de perlas al UB Barça, a quien el speech de Lluveras en el vestuario potenció todas las virtudes y serenó los ánimos. Las barcelonesas se metieron en el partido de lleno y ajustaron las distancias (41-41), evitando una mortal escapada local. Las defensas se asentaron en ambas zonas y el marcador se convirtió en un continuo ascensor hasta el final del tercer cuarto (53-52).

UB sobrevive

El Ros Casares tuvo al inicio del último periodo la gran opción de repetir la historia del cuarto partido: parcial de salida y partido casi sentenciado. De hecho, Aguilar dispuso con 58-54 de un triple bien lanzado que podía haber supuesto el 61-54. Pero el aro lo repelió y Sánchez se lanzó al contragolpe amortiguando con un tiro libre la distancia. Alivio en el banquillo catalán. Alivio convertido en ilusión cuando Brcaninovic convirtió cuatro puntos seguidos y puso al UB Barça por delante (58-60).

Pero el guión de la película se merecía un Oscar (o un Goya, elijan). Las locales retomaron el mando y Valdemoro se alzaba en la heroína del momento con uno de esos triples matadores que tan bien se le dan a la madrileña (66-63). Bueno, eso pensaba el 99% de los presentes, puesto que Holland se levantaba pocos segundos después desde la esquina en un ataque milimétricamente perpretado por el equipo catalán. Empate a 66 y 2:15 por jugar. El siguiente minuto sólo dio para una canasta, antes de que las 10 protagonistas dignificaran el baloncesto en esos postreros 60 segundos históricos.

A Ros Casares y UB Barça sólo se les puede dar las gracias por los extraordinarios cuarenta minutos ofrecidos en la Fuente de San Luis. Toda una temporada jugada en 60 segundos frenéticos, con todos los ingredientes de esos partidos que permanecen en la memoria colectiva y en las antologías del baloncesto. Este quinto encuentro elevó este deporte a las alturas. Gracias Ros. Gracias UB.

 

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