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Lágrimas
emocionadas, saltos de alegría descontrolada,
abrazos eufóricos,... Son el producto a casi
tres temporadas de frustraciones acumuladas. El
UB Barça reescribió la historia del
baloncesto femenino en España al lograr su
primer
título de liga en una épica victoria (70-72) que
necesitaría un nuevo adjetivo en el diccionario
para ser definido. Quizás el de perfecto pueda
acercarse.
El encuentro se
convirtió en un toma y daca constante, basado
fundamentalmente en rachas de juego y emociones.
Ninguno de los dos equipos se dio por vencido y
a ellos debemos agradecer el dramático final y
el intenso cúmulo de circunstancias ocurridos en
un último minuto de pasión, suspense y nervios.
El último
minuto
El Ros Casares
comandaba el marcador por 68-66 y gozaba de una
posesión. El balón, bien movido permitió a Fallon
anotar pisando los 6'25. Los 5.000 espectadores,
que animaron sin cesar a su equipo, estallaron de
júbilo, pero el UB Barça estaba demasiado cerca
como para abandonar su sueño, tantas veces roto,
tantas veces negado. Carme Lluveras pidió un
tiempo muerto que cambió el guión establecido:
balones a Brcaninovic. En la siguiente jugada,
el equipo catalán lograba una jugada de
tiralíneas que permitió a la bosnia anotar en
bandeja y con ventaja.
La siguiente
posesión acabó en una falta sobre Amaya
Valdemoro. La madrileña, cosa inaudita, perdonó
la vida fallando sus dos tiros libres. Con
treinta segundos de juego, el rebote cayó por
decimoctava vez en las manos de Brcaninovic,
pero la balcánica se trastabilló en la zona
rival cuando el UB Barça buscaba el empate.
Quedaban 18 segundos y la posesión era
valenciana. Salvaron la presión a toda pista con
un pase largo a Fallon. Valdemoro lo recibió en
carrera y no supo controlar su ímpetu: penetró,
en vez de alargar la posesión hasta el final del
partido, y dobló el balón a Riley, a quien los
eternos brazos de Brcaninovic se le hicieron una
muralla. El balón volvió a caer en las manos de
la omnipresente bosnia, quien lo sacó apremiada
a la primera jugadora que vio avanzada. Ésa fue
Isabel Sánchez, que se lanzó con un solo
objetivo: anotar canasta como fuera.
A mitad de
pista, Valdemoro se abalanzó sobre ella. El
árbitro auxiliar, Jiménez, señaló falta
personal, mientras Pérez Niz, muy valiente, se
cogía la muñeca con el brazo derecho:
antideportiva. O sea, dos tiros y banda. La
oportunidad que estaba esperando el UB Barça
desde hacía tres ligas se abría ante sus ojos.
Sánchez, muy nerviosa durante todo el encuentro
(1/8 en tiros de campo), exprimió todo su
talento en dos tiros impecables.
Empate a 70 y
banda para el equipo azulgrana. La pelota tenía
una destinataria clara: Palau. La
escolta/base/alero/que-más-da tenía 6 segundos
para rematar la faena. Forzó una penetración que
acabó tres segundos después en un tiro
desequilibrado, pero en falta. La internacional,
precisamente la jugadora que más sabe de títulos
y sueños desvanecidos en el club barcelonés, le
dio el giro definitivo a la Historia. Sus dos
tiros libres pasarán a los anales del
baloncesto español (70-72). Pero el suspense no
acabaría hasta que el desesperado triple de
Marta Fernández desde medio campo no fue
rechazado por el aro.
Las catalanas
se fundieron en abrazos, gritos, euforia
desmedida,... en todo ese cóctel desordenado,
atropellado, de sensaciones que sólo se explican
cuando al fin (aquest any, sí!) se logra lo que se estaba buscando: el primer
título del UB Barça.
Toma y daca
Merecía la pena
recrearse en este minuto final, pero obviar el
buen baloncesto del resto del partido es un
error. No fue un partido tan agradable para el
espectador como anteriores encuentros, desde el punto de vista del
intercambio de canastas. Sí lo fue
desde el punto de vista de la lucha, de la
emoción.
De hecho, las
alternativas en el electrónico de la Fuente de
San Luis fueron continuas, muy a pesar del
poderoso inicio de las visitantes (2-9). Las
valencianas entraron en el encuentro a raíz de
un tiempo muerto, aunque las catalanas mantenían
ciertas ventajas (16-21). Los errores locales en
los tiros permitieron al UB Barça disfrutar de
una ventaja máxima de 10 puntos (18-28, minuto
14), justo hasta que el Ros Casares subió sus
líneas defensivas. En un instante, las
levantinas desmontaron la serenidad azulgrana
con un parcial de 17-4 (35-32). A las visitantes
les pesaron los nervios, sobre todo desde esa
línea de 4'60 que pone en evidencia a quien no
cree en sus posibilidades. Y en ese momento, el UB Barça no lo creía, máxime cuando Fernández
les volvía a hacer otra galopada calcada a la de
la Copa de la Reina (esta vez totalmente
diseñada por Albert) que puso el 41-36.
El descanso le
vino de perlas al UB Barça, a quien el speech de
Lluveras en el vestuario potenció todas las
virtudes y serenó los ánimos. Las barcelonesas
se metieron en el partido de lleno y ajustaron
las distancias (41-41), evitando una mortal
escapada local. Las defensas se asentaron en
ambas zonas y el marcador se convirtió en un
continuo ascensor hasta el final del tercer
cuarto (53-52).
UB sobrevive
El Ros Casares
tuvo al inicio del último periodo la gran opción
de repetir la historia del cuarto partido:
parcial de salida y partido casi sentenciado. De
hecho, Aguilar dispuso con 58-54 de un triple
bien lanzado que podía haber supuesto el 61-54.
Pero el aro lo repelió y Sánchez se lanzó al
contragolpe amortiguando con un tiro libre la
distancia. Alivio en el banquillo catalán.
Alivio convertido en ilusión cuando Brcaninovic
convirtió cuatro puntos seguidos y puso al UB
Barça por delante (58-60).
Pero el guión
de la película se merecía un Oscar (o un Goya, elijan). Las
locales retomaron el mando y Valdemoro se alzaba
en la heroína del momento con uno de esos
triples matadores que tan bien se le dan a la
madrileña (66-63). Bueno, eso pensaba el 99% de
los presentes, puesto que Holland se levantaba
pocos segundos después desde la esquina en un ataque milimétricamente perpretado por el equipo catalán. Empate a 66 y
2:15 por jugar. El siguiente minuto sólo dio
para una canasta, antes de que las 10
protagonistas dignificaran el baloncesto en esos
postreros 60 segundos históricos.
A Ros Casares y
UB Barça sólo se les puede dar las gracias por
los extraordinarios cuarenta minutos ofrecidos
en la Fuente de San Luis. Toda una temporada
jugada en 60 segundos frenéticos, con todos los
ingredientes de esos partidos que permanecen en
la memoria colectiva y en las antologías del
baloncesto. Este quinto encuentro elevó este
deporte a las alturas. Gracias Ros. Gracias UB.
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