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El Caja Rural
volvió a demostrar ayer que año tras año sus
equipos son siempre peligrosos. El Universitat
de Barcelona lo padeció (69-82) y es que Saray
Betancort aprovechó su superioridad física para
machacar la oposición catalana.
Los primeros
minutos dieron una muestra de lo que iba a ser
todo el encuentro: defensas fuertes, ritmo
frenético y, sobre todo, baloncesto del bueno.
Canarias y catalanas optaron por presionar la
salida y, ante los buenos balances defensivos,
apurar los movimientos en estático. El Caja
Rural sacó mayor partido de esta situación
(13-18) jugando para sus pívots, de mayor
envergadura y calidad como en el caso de Saray
Betancort. Ricard Tomás probó a colocar dos
falsas pívots como Carbó y Laura Coma para
dinamizar su ataque en estático y romper desde
fuera. No acabó de conseguirlo del todo (19-23).
El segundo
cuarto vio un parcial de 0-6 para las insulares,
bien asentadas en su cerrada defensa. Sólo Elena
Murcia recordaba el camino hacia el aro por
parte catalana (23-29, minuto 13), pero era
siempre por fuera de la zona. El encuentro
derivó entonces en una sucesión de ataques
deslabazados y juego ramplón. Los equipos
cometían errores y faltas, y se tardó más de
cinco minutos en registrar una canasta de campo.
Fue Carbó, quien consiguió un 2+1 que puso al
Universitat por primera vez por delante (31-30).
Dos tiros libres de Laia Bascuñana dejaron el
resultado en 33-30 al descanso.
El vestuario
sirvió para recuperar el buen juego que, para
las amarillas tenía un nombre definido:
Betancort, que anotó los diez primeros puntos de
su equipo (37-37). El Caja Rural se hinchó a
meter balones dentro de la zona ante la endeblez
de las interiores barcelonesas (Betancort metió
18 tantos sólo en este cuarto), mientras éstas
se estrellaban contra su ansiedad y mala
selección de tiros frente a la zona 2-3. El
equipo canario se fue de 11 puntos (47-58).
Las tornas no
cambiaron con el cambio de periodo. El Caja
Rural seguía surtiendo de balones a las pívots y
aumentaba la diferencia a 20 (50-70). Y a 23
(55-78). Y el Uni volvió al partido: de 20
(58-78), de 14 (64-78), de 11 (67-78 con 1:30
por jugar. Pero ahí acabó el conato de milagro y
las canarias se llevaron un partido ganado a
pulso (69-82).
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