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Hay ocasiones en
que uno lo da todo y se queda a las puertas de
la gloria con una sensación de frustración
imposible de desfogar. Así se quedó el Ponce
tras quedarse a dos puntos de pasar a
semifinales, tras ganar a uno de los favoritos
de la competición, el Caja Rural Canarias. Tuvo
el tiro del triunfo, pero las lágrimas
resumieron que el 63-76 no había sido
suficiente. Sin embargo, las pucelanas
posiblemente recordarán este partido con pleno
orgullo de haber realizado un partido soberbio,
a pesar de que la frustración se quede en sus
labios para siempre.
El partido comenzó
con un ritmo lento de anotación. A ambos equipos
les va más el juego pausado y, por eso en el
minuto 5 el marcador era un paupérrimo 5-4. Las
pucelanas mejoraron aún más su defensa zonal con
multitud de ajustes y la ofensiva canaria se
detuvo por completo. Los balones no llegaban
dentro, tal como gusta al Caja Rural, en parte
por la presencia de Alejandra de la Fuente y en
parte por la actividad de las exteriores tapando
los pases interiores. El Ponce logró un parcial
de 0-12, que a la postre le permitió irse con 10
puntos de ventaja al primer intercuarto (8-18).
Las canarias
encontraron algunos resquicios con los cambios
de jugadoras en el bando pucelano y con las
transiciones (21-27). El Ponce era el que tenía
los problemas en ataque con la defensa flotante
y la ausencia de De la Fuente. Eso significó que
las insulares redujeran las distancias hasta los
3 puntos (24-27) poco antes de que Esther
Carrillo rompiera la mala racha con una bandeja
a falta de 2:30 para el descanso. Los cinco
puntos se mantuvieron hasta el final de este
cuarto (29-34).
La vuelta a la
pista de De la Fuente cambió el panorama de
nuevo. Su presencia en ambas pinturas determinó
el juego y provocó que el Ponce se fuera de 12
puntos (32-44), un terreno propicio para
comenzar a pensar en el basket average. Carrillo
era la ejecutora desde el poste alto y desde el
bajo y Betancort la alternativa en el lado
canario. La brecha se había establecido entorno
a los 10 puntos y un buzzer beater de Mar
Luengo empató la máxima ventaja (40-52) al final
del tercer cuarto.
La salida
vallisoletana fue esperanzadora para sus
intereses, puesto que sobrepasó los 15 puntos de
ventaja (40-56), pero el Caja Rural reaccionó de
manera fulminante con un parcial de 10-0 para
recobrar 6 puntos de desventaja. Ponce reaccionó
de manera positiva gracias a Luengo y Carrillo
de nuevo y volvieron los dobles dígitos de
distancia (55-66, minuto 37). Carrillo, inmensa
y fría, anotó un sensacional triple desde el
lateral y llevó a su equipo hasta los 14 puntos
(55-69).
La oposición
canaria llevó el partido hasta un 60-69, hasta
que un triple de Luengo y dos tiros libres
llevaron el marcador a +14. De todos modos, los
tiros libres del Caja Rural (las pucelanas
llevaban en malus desde el minuto 4
aproximadamente) dejaron el partido en un 63-75.
Carrillo lanzó el triple del basket average,
que no entró y el rebote ofensivo acabó en falta
sobre Monteras, con 9 décimas por jugarse. El
primero entró y el segundo, tirado a fallar para
buscar el rebote, no. Y lo falló y el balón
acabó en las manos de De la Fuente, que lo
levantó (Ponce reclama una falta) pero la pelota
se quedó en la esquina del aro. No subió más
(63-76) y allá se desvanecieron las ilusiones de
un equipo que luchó por ello, jugando un partido
serio, digno de campeón de España.
De la Fuente,
bañada en lágrimas, unos minutos después de
protagonizar el tiro fallado, salió desde una de
las esquinas del campo, agarró un balón y se
dirigió hacia la canasta maldita. Se detuvo en
el mismo lado, a la misma distancia y lo levantó
de la misma manera que unos segundos antes. Éste
entró.
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