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El Universitat de
Barcelona ganó el campeonato de España de la
Juventud al ganar 94-79 al Lima-Horta en un
grandísimo partido de baloncesto de formación.
Juego libre, excelentes conceptos de juego,
mejores ejecuciones y grandes talentos tuvieron
cabida en una final de altísimo nivel.
Los primeros
envites de la final desembocaron en un ritmo
alocado de anotación (14-14, minuto 5). Con los
cambios y el mayor conocimiento de ambos
conjuntos, las defensas se fueron imponiendo a
las acciones ofensivas. Pero la tónica seguía
siendo de igualdad extrema y así acabó el primer
round (23-21).
Las
universitarias llevaban el peso anotador del
partido y cuatro puntos seguidos de una jugadora
oscura como Cristina Moliner dieron la máxima
ventaja (34-29). El Lima-Horta seguía
congraciándose consigo mismo, peleando cada
acción de juego, sin complejos y regresó la
igualdad al electrónico (34-33). Éste fue un
punto de inflexión. El ataque de las hortencas
perdió la lucidez y el Universitat robó muchos
balones que transformó en cómodas bandejas a la
contra (42-33).
El Lima-Horta
parecía acusar por primera vez miedo ante una
situación (jugar la final del Campeonato de
España) que ni los más optimistas habían
previsto ni siquiera antes de este torneo. Y
ante este nuevo problema reapareció el equipo
correoso. Miriam Solozábal convertía cinco
puntos seguidos (42-38) para devolver la
esperanza. Pero este Uni es un equipo que da lo
mejor de sí mismo en los momentos adecuados y
Elena Murcia convertía un triple que elevaba la
distancia a 11 (49-38).
El UB se
encargó en la reanudación de confirmar de que
estaba asentado en el encuentro, de que lo tenía
bien cogido y, por supuesto, de que no lo iba a
dejar escapar de cualquier manera. El equipo de
Ricard Tomás fue capaz de aumentar hasta 14
puntos su renta (59-45) gracias a buenas
penetraciones y a mejor movimiento sin balón
ante las ayudas del Lima-Horta. La defensa
también estaba siendo, continuaba siendo, un
baluarte crucial, pero las hortencas no se iban
a rendir a ningún precio (61-54, minuto 27). Con
66-55 en el marcador, el equipo de Marta Mira
optó por colocarse en zona, aunque la quitó tras
un tiempo muerto de Tomás.
Los 10 minutos
finales comenzaron con 72-59 y la sensación de
que el Universitat estaba llevando el partido
hacia su lado de manera definitiva se acrecentó
en los dos primeros minutos (78-59). El
Lima-Horta veía alejarse el sueño de ganar y su
intensidad y garra desaparecieron en defensa y
Berta Siñol se hizo un hartón de encontrar la
vía más rápida hacia el aro: la recta. En ataque
le entraron las prisas y a menudo incurrió en
precipitaciones que no habían surgido a lo largo
del torneo (85-64, minuto 35).
Marta Mira
invitó a sus jugadoras a echar el resto en los 5
minutos finales y redujo la distancia hasta los
13 puntos (86-73, 2:40 por jugarse), pero el
espíritu aguerrido del Lima-Horta no era el
mismo de, por ejemplo, ayer. Apenas se
descompuso el Universitat, que finiquitó su
victoria (94-79) ante el mejor equipo del
torneo.
Lo mejor de
todo el partido fueron los sinceros abrazos
entre jugadoras rivales en la pista y amigas
fuera de ella. Es el gran premio del baloncesto.
La fuente instalada a la salida del pabellón
sirvió para que las campeonas desbordaran su
alegría y para que las hortencas calmaran sus
lágrimas dándose un buen chapuzón, padres
incluido.
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