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A menudo el
deporte se encarga de recordar que la lógica y
las matemáticas no son muy amigas suyas. El
partido entre España y Ucrania fue una pequeña
muestra de que muchas cosas pueden transcurrir
en una pista para que esa enemistad salga a
relucir. Todos los análisis daban a España como
ganadora y así sucedió (76-71), pero no con los
agobios que pasaron.
La selección ya
comenzó con pequeños problemas en ataque.
Ucrania no engañó a nadie y se colocó en una
zona flotante 3-2. Las primeras transiciones se
resolvieron con tiros lejanos y fallidos,
mientras las ucranianas desplegaban su movilidad
(3-6). Poco a poco, España fue asentando su
defensa y a correr gracias a Marta Fernández.
Una bandeja de la escolta del Ros Casares puso
por primera vez por delante a la selección
(10-8).
El encuentro
continuó ajustado hasta que las ucranianas se
toparon con la mejor defensa española. Los
puntos de Valdemoro (7 en el primer cuarto) y un
robo de Begoña García empezaron a marcar las
primeras diferencias apreciables (23-15).
No obstante,
España no estaba jugando su mejor baloncesto en
ataque, cosa que cambió en el siguiente periodo.
Un cinco titular plenamente nuevo (Martínez,
Sánchez, Palau, Ferragut y Pascua) fue la clave
de que la selección apretara aún más las
tuercas. Pascua se hizo la dueña de la zona
aprovechando los balones doblados por Palau y
Martínez y creándose sus propios lanzamientos.
La zona ucraniana empezó a defender con mayor
agresividad y rompió la buena dinámica (30-24).
Además, Pascua debía retirarse por un esguince.
España se quedó
detenida, sin continuidad en su ataque, mientras
Ucrania se metía en el partido por la puerta
trasera. Burenok (posteando) y Leleka (desde el
triple) redujeron la brecha a un solo punto
(30-29). Ni un tiempo muerto de Vicente
Rodríguez cambió el rumbo. Las jugadoras de
Veligura (o más bien del directivo de la
Federación ucraniana sentado al otro lado de la
pista, quien ordenaba algunos cambios ante la
incredulidad de José Luis Sáez) estaban
enrachadas desde la línea triple (cuatro
consecutivos) y se fueron con un punto arriba
(38-39).
El descanso
sentó bien al combinado español. Rodríguez
combinó a las mejores jugadoras de la primera
mitad y ello se tradujo en un gran agresividad
defensiva y rápidos contraataques. España volvía
a dar buenas sensaciones y se acercó a los diez
puntos de ventaja. Ucrania, por su parte, seguía
inspirada desde lejos y aprovechando que Palau
no pudo afrontar los últimos segundos a tope por
un doloroso bocadillo clavó el séptimo
tras una larga circulación de balón (59-53).
La ventaja
seguía por debajo de la decena, en parte por una
actuación arbitral muy meticulosa con los
contactos en la zona española y bastante
permisiva con los brazos ucranianos (y no
digamos de un triple eslavo con el pie metido
dentro de la zona de dos). La anotación llegaba
por fuera también por el lado español:
Fernández, Valdemoro y García eran las que
sumaban. Aun con todos los problemas, Ucrania no
se le acercaba a la selección a menos de 6
puntos. La única vez que lo consiguió (76-71)
fue a menos de un minuto. Tuvo incluso la
oportunidad de ponerse a dos puntos, pero marró
el triple y España dejó de sufrir.
Valdemoro fue
la máxima anotadora del partido con 21 puntos, a
los que añadió 8 rebotes, pero en ocasiones
abusó del 1x1. Begoña García destacó, no sólo
por sus 12 puntos, sino también por su excelente
manejo del contraataque, bien aliada con la
rapidez de Fernández y Palau (9 tantos cada
una). Por el lado eslavo, ocho jugadoras
consiguieron anotar seis puntos como mínimo.
Khabarova y Zherzherunova sumaron 13 cada una,
pero lo que realmente hizo daño fueron los 9
triples de 18 intentos.
Con este
triunfo, España se asegura la segunda plaza del
grupo. Mañana ante Rusia, la selección jugará
por el primer puesto. Debe ganar o perder por
menos de 16 puntos para lograr la primera
posición y enfrentarse al cuarto del grupo A en
el cruce. Un objetivo asequible.
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