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Guarden este
encuentro para su videoteca particular y
enséñenselo a sus jugadores/as. España ofreció
una exhibición de talento, garra, concentración
y competitividad,... Baloncesto total (61-64).
Si bien Rusia partía y parte siempre con ventaja
física, la selección nacional demostró que los
centímetros no sirven si no le aplicas
inteligencia. España hizo de su desventaja su
mejor virtud: sabiéndose inferior, luchó hasta
la extenuación para vengar la derrota de hace
dos años en semifinales.
La selección
comenzó extraordinariamente centrada en su
trabajo, con las ideas bien claras tanto en
defensa como en ataque. Mientras las ayudas
sobre las penetraciones o sobre las pívots se
realizaban con gran agresividad, en ataque el
juego se basaba en la superioridad de Cebrián
sobre Baranova (¡tiene defectos!) y en la
altísima efectividad de Valdemoro en el 1x1.
También fue determinante el rebote. España
conseguía cerrarlo herméticamente y salir con
velocidad por medio de Palau o de Pons. La
selección estaba dando su mejor imagen: muy
sólida en todos sus aspectos. Pero a pesar de
todo, la ventaja era mínima (18-21).
Rusia, jugando
mucho peor que España, estaba dentro del
partido. Las de Kapranov aprovecharon en el
segundo cuarto algunos despistes en el rebote
defensivo para sumar canastas fáciles, demasiado
fáciles para un partido de esta envergadura
(28-26). Con los cambios, la selección había
perdido solidez. En cuanto la recuperó,
fundamentalmente atrás, España volvió a ofrecer
buenas vibraciones.
Palau (que, al
ser cambiada en el primer cuarto, soltó un: "Qué
grande es, ¡buf!" hablando de la base rusa
Rakhmatulina) ejerció de base para dar un
descanso a García, silenciosa y vital en el
juego. La base-escolta-alero del UB Barça
aprovechó el brutal desequilibrio con su
emparejamiento con Arkhipova y colocó a la
selección por delante (30-31). Las rusas no la
podían parar en el 1x1 y de sus acciones se
derivaba el juego español (11 puntos en 4
minutos). Faltaba algo más, pero era una buena
solución momentánea para irse al descanso con el
partido abierto (38-37 para las rusas).
En la
reanudación, Rusia se encerró en una zona, donde
su envergadura se maximizaba. España se estancó
totalmente en ataque estático. Sólo fue capaz de
anotar un punto en cuatro minutos, pero seguía
dura atrás y eso le permitía seguir viva. Con
Palau de nuevo de base vinieron las opciones
españolas. Un contraataque suyo rompía la
dinámica, pero era un pequeño oasis.
Lo que deshizo
el atasco fue un triple de Valdemoro, de ésos
que le hacen a uno levantarse del asiento. La
siguiente defensa finalizó en un robo y bandeja:
España a uno (45-44). El equipo se había
deshecho del apuro y le había tomado el pulso al
partido. Poco a poco, la selección se fue
haciendo con el control del partido y un
triplazo de Rosi Sánchez desde la esquina
rubricaba el tercer cuarto (50-53).
Otro suyo nos
hacía volar aún más (50-56). Ésta sí era la
España que esperábamos. Una máquina de defender
con cabeza y agresividad y una máquina de atacar
con cabeza y agresividad. Una máquina que podía
fallar... Rusia aprovechó un par de despistes
(relajación) para ponerse a uno (55-56).
¡Ah! Pero
España estaba enchufada en el partido a 220
voltios con Amaya explosiva, Rosi genial, Laia
eléctrica, Marina a tope e Ingrid genial
(57-64). Los minutos caían y la selección estaba
trabajando durísimo para que la telaraña no
tuviera un solo fallo. Y así fue. Rusia no
encontraba ninguna solución válida: Baranova,
Artechina, Skopa, Kalmykova, Ossipova,
Goustilina... Kapranov hizo desfilar a un sinfín
de jugadoras sin dar con ninguna solución.
España, a falta de un minuto estaba en
franquicia (59-64). Había guardado con cerrojo
su propio aro y solo permitió un bandeja sin
oposición de Korstine (61-64), pero es que ya
quedaba un segundo y la dejaron hacer.
La victoria
supo mucho mejor (y nos está fatal decirlo)
cuando Cholas Rodríguez pidió un tiempo muerto a
falta de 15 segundos con dos tiros libres de
García (los falló). Los que estuvimos en Le Mans
aún nos acordamos de aquel tiempo muerto pedido
en las semifinales. Kapranov se excusó
alegando cansancio de sus jugadoras. Arrieros
somos...
Por último,
observen dos datos. El primero es que Amaya
Valdemoro cumplió 100 partidos como jugadora
internacional. Hace unas semanas era su
compañera de fatigas en el Ros Casares quien lo
hacía.
El otro es
francamente escalofriante. Intenten buscar un
partido en el que Baranova acabara con cero
puntos. Cero. Pues eso.
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