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Tendrá que ser
hoy. Rusia echó por méritos propios a la
selección española de la la lucha por las
medallas, tras completar su mejorpartido del
torneo. El equipo dirigido por Vadim Kapranov
tomó las riendas del partido desde el inicio y
no las cedió a pesar del empuje de España
(78-71). Ahora toca pensar en Polonia.
Palau, Camps,
Valdemoro, Pons y cebrián. Éste volvía a ser el
quinteto inicial. Muchos centímetros para hacer
frente desde el primer segundo a las rusas, pero
las de Kapranov salieron plenamente concentradas
en su trabajo y desbordaron a España con
canastas de fácil ejecución (11-2). Tiempo
muerto.
Llegaba la
primera canasta en juego de la selección,
gracias a una bandeja arqueada de Valdemoro,
para evitar los brazos de Ossipova y Baranova
(11-4). De todos modos, Rusia seguía anotando
con demasiada facilidad: 17 puntos en 5 minutos
era una marca a la que España no podía aspirar.
Para colmo de males, Skopa convertía su décimo
punto a costa de la segunda falta de Valdemoro
(20-8).
Baranova se
aprovechó de un bloqueo para clavar un triple
que empezaba poner más difíciles las cosas
(25-10, minuto 8). Y Cholas sacó a García y
Pascua por Palau y Cebrián poco antes de acabar
un primer cuarto desolador (25-12).
España estaba
totalmente intimidada por dentro y la
circulación de balón era lenta. Además, los
tiros más cómodos no entraban ni por arte de
magia, pero por lo menos a Rusia ya le costaba
más poder anotar (28-12). Con un parcial de 0-5,
la selección se animó un poco. La actividad
defensiva era mucho mayor y estaba entrando en
calor, como Valdemoro, que volvía a la pista
para anotar 4 puntos seguidos (34-21, minuto
16).
Rodríguez
ordenó colocarse en zona y España atacaba mejor
(40-28), y más después del primer triple de la
selección, obra de García (40-31). Las jugadoras
se animaron, también gracias a esa intensidad
defensiva de la que hablábamos y lograron salir
en velocidad para lograr lo que les estaba
costando tanto: anotar fácil (40-33). Dos puntos
más de García (seis consecutivos) dejaban el
partido al descanso tan abierto que dos minutos
antes nadie lo hubiera creído (40-35). Un
parcial de 0-10 desde la entrada de Bego.
Los 15 minutos
de asueto no durmieron a la selección: la
defensa seguía empalagosa para las rusas (una
posesión sin tirar) y en ataque se utilizaba la
cabeza para encontrar los mejores tiros (42-41).
Las eslavas se beneficiaron de algunos
desajustes para alejarse por ocho puntos
(49-41).
España no le
perdió la cara al encuentro. La salida a la
pista de Ferragut significó un nuevo triple de
la catalana, pero quien se hizo de oro fue Pons,
superando a Baranova en el poste bajo. El
concurso de triples en que se convirtió el
partido en ese momento dejó las cosas casi como
estaban (61-54).
Las rusas
apretaron el acelerador con un acierto
escalofriante desde 6'25, que llevó a ponerse
con 11 puntos de ventaja (69-58, minuto 33).
Baranova y Artechina tenían la muñeca caliente y
Cholas Rodríguez pidió tiempo muerto. La
selección siguió defendiendo en individual,
mientras Cebrián colocaba una bandeja (69-62) y
Pons, otra (69-64). Poco a poco, la selección
metió las narices (71-67), si bien Artechina
seguía inspirada (74-67).
Pons se comió
de nuevo a Baranova (74-69) y el árbitro serbio
se tragó una falta clamorosa sobre Rosi en
contraataque (76-71). La propia Rosi cometía un
error en un pase en transición que le facilitó
las cosas a Rusia, que no perdonó un solo error
(78-71).
El porcentaje
de triples de las ganadoras fue demoledor
(8/16), pero más que la efectividad, lo que más
dolió fue el momento de cada uno de esos tiros,
casi siempre al límite de la posesión y evitando
que la selección pudiera acercarse.
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