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Jueves,
20-11-2003
Óscar Cuesta
L'Hospitalet de Llobregat
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Razija
Brcaninovic realizó anoche unas declaraciones
para el programa de Catalunya Ràdio "No ho
diguis a ningú" que han dado un vuelco casi
total al lamentable episodio de la agresión a
Van Gorp. La jugadora asegura que "ella le
provocó y le dio un puñetazo a él" antes de que Mirsad Brcaninovic le zancadilleara y le
agrediera.
De esta manera, Razza quiso salir al paso de las
informaciones que se han ido sucediendo desde
que se produjeran los incidentes. De hecho, el
presidente y la entrenadora del UB Barça, Joan
Gallego y Carme Lluveras, ya habían insinuado
que el Ros Casares Valencia había tenido una
actitud provocativa.
A consecuencia del puñetazo, Mirsad Brcaninovic
tenía una hinchazón en un ojo, hecho que
certificó uno de los colaboradores del programa,
que había accedido a la casa del matrimonio días
antes. Razija confirmó al programa que, además,
su marido se había hecho atender por el golpe y
que tenía un parte médico de la agresión.
Incluso, Mirsad acudió a la Policía para
realizar la pertinente denuncia.
Cuestionada sobre por qué no había comentado
nada al respecto, Razija Brcaninovic dijo que
"nadie nos preguntó nada".
NO VUELVE AL UB
Por otro lado, la interesante entrevista,
conducida por Jordi Basté, también trató la
continuidad de la jugadora en el club azulgrana.
Brcaninovic fue categórica al afirmar que "no
quiero seguir". La causa son las mentiras que,
según ella, ha lanzado la entidad al tratar su
enfermedad.
Como sabrán la jugadora, a través de su
representante, adujo que no podía acudir a los
entrenamientos por una gripe, inexistente para
los servicios médicos del UB Barça. Joan Gallego
calificó el papel de la jugadora de "lamentable".
Razza repasó la cronología de este otro asunto:
"Avisé a Carme Lluveras mediante fax que
necesitaba un médico, pero no vino nadie. Es por
esto que no podía entrenar. Yo conseguí un
médico privado, a través de la embajada alemana
en Madrid". El club azulgrana había manifestado
que su médico, Joan Carles González, se había
personado en el domicilio de los Brcaninovic,
pero que nadie contestó. Brcaninovic, que se
había quejado de la desorganización en el UB
Barça, lo negó, a raíz de lo cual tomó la
decisión de abandonar la disciplina del equipo.
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| CARGO
DE CONCIENCIA |
Realizaba yo el lunes pasado unas
declaraciones en MD Radio cargando contra Mirsad Brcaninovic y
todo el suceso. Y lo hacía con lo que todos sabíamos. Con esa
versión aceptada por todos, expresando mi indignación por un
suceso que mancha el nombre del UB Barça y del baloncesto
femenino. Por alguien que no se representa más que a sí mismo en
todo lo acaecido.
Y de un plumazo, Razza se carga buena parte de mi semi-cólera.
Nadie le había dado la oportunidad de defenderse y de dar su
versión de la historia. Ni siquiera Radio Marca, que prefirió
hurgar en el amarillismo (las presuntas agresiones, también
desmentidas), antes que darle la opción a Razza de ofrecer su
interesantísimo punto de vista. No digo que sea ni verdad ni
mentira, pero le ha dado a la historia un vuelco. Una duda
razonable.
Aquí todos, menos Jordi Basté (quien ha prometido para esta
noche otro entrevistado con declaraciones importantes), tenemos
que hacer cargo de conciencia. Hemos condenado a Mirsad
Brcaninovic sin más. Ha pesado mucho su extenso y gravísimo
currículum de violencia antes que la presunción de inocencia, si
bien El Larguero quiso hablar con ella el lunes por la noche.
Bueno, entiendan lo de inocencia de una manera laxa en esta
ocasión. Mirsad golpeó a Van Gorp y eso le desacredita. De eso
no hay duda alguna, como tampoco la hay para seguir condenando
su actuación. Pero ¿y Van Gorp? ¿Realmente le agredió? ¿Le
provocó previamente?
El asunto ha cambiado 180 grados. Razza ha abierto una vía que
podía haberlo estado justo después del partido y que, por
cuestiones de la ilógica de este mundo, no se ha producido hasta
¡4 días después!.
Este "atenuante" (sigan laxos) da que pensar. Por lo menos a mí.
Conozco algunas de las fechorías de este personaje
desconcertante, pero simpático con los que lo eran con él, que
lo éramos dos gatos.
Ó.C. |
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