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Jueves,
20-11-2003
masBasket
Redacción
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El Ros Casares barrió de la pista del Pavelló
Pla de l´Arc de Llíria al Mizo Pecsi húngaro, al
que ganó por un contundente 79-58, y acabó con
la condición de invicto de las magiares, además
de dar un gran paso hacia el objetivo de
clasificarse para los cruces de cuartos de final
de la competición.
El conjunto húngaro salió medio dormido a la
pista y, en sólo cuatro minutos, encajó un 12-5
que proporcionó al Ros Casares la tranquilidad
suficiente para controlar juego, gracias al
dominio de Michelle Van Gorp bajo los tableros y
la velocidad de Marta Fernández al contraataque.
Una inoportuna lesión en el tobillo de Lucienne
Berthieu cortó la racha de las valencianas, que
encajaron un parcial de 0-7 poco más de dos
minutos (12-12, m.6) que llevó al partido a una
fase de igualdad que se mantuvo más allá del
final del primer periodo por culpa de los
errores en el lanzamiento exterior de ambos
equipos.
En el segundo cuarto, la igualdad se quebró por
el empeño de Marta Fernández, quien asumió el
liderazgo de su equipo hasta arrastrarlo de
nuevo a los siete puntos de ventaja (33-26,
m.15), una diferencia que se estabilizó hasta el
descanso (39-34) debido a la intensidad
defensiva de las jugadoras de Domingo Díaz.
En la reanudación, la salida en tromba de las
húngaras (39-38, m.21) se rompió con una
concentración defensiva extrema y la aportación
ofensiva de dos jugadoras que, hasta entonces,
habían tenido poco protagonismo en el juego:
Trisha Fallon y Elisa Aguilar, que se sumaron al
festival de Fernández y Van Gorp.
Dos triples consecutivos de Aguilar y un tiro
desde cuatro metros de Fallon dieron a las
valencianas la máxima ventaja del partido hasta
entonces (62-44, m.28) y, sobre todo, dejaron
tocado a un Pecs que sólo tres minutos antes
había visto cómo sus dos pívots llegaban a la
cuarta falta personal.
Lejos de relajarse, el Ros Casares afrontó el
último cuarto con la misma intensidad en defensa
y sólo llegó a una máxima ventaja de 24 puntos
(74-50, m.37) por su falta de acierto en los
tiros libres ante un Pecsi que entregó el
partido a falta de cinco minutos, cuando su
entrenador sentó en el banquillo a Anderson y
Branzova y asumió la primera derrota de su
equipo en el torneo.
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