|
|
 |
Lunes,
24-11-2003
Virginia Algora
Rivas-Vaciamadrid
|
Castigadas sin
postre, así fue como dejó Juan Corral a sus
pupilas tras el encuentro ante USP-Estudiantes,
en el que las amarillas sucumbieron al buen
hacer estudiantil. Alguna(s) jugadora(s) tenía(n)
planes para quedarse en la capital y tuvieron
que suspenderlos puesto que acababan de quedarse
sin la tradicional jornada de descanso (81-69).
¿Era para tanto? Pues no sabemos, porque aquí el
que manda no es otro que el entrenador y él
sabrá que es lo que tiene que hacer para sacar
el máximo de sus jugadoras. De lo que no cabe
duda es de que la laguna mental que tuvo el
equipo en los primeros diez minutos no se puede
perdonar y eso sí es para dejarlas sin postre y
sin televisión toda la semana (...).
Y es que en ese primer cuarto la ventaja
colegial alcanzó nada menos que los veinte
puntos (31-11), algo difícil de remontar a pesar
de los treinta minutos que aún quedaban por
disputarse. Las mañas jugaban demasiado
precipitadas mientras las estudiantiles parecían
confabuladas desde el minuto uno para cortar con
la racha de derrotas acumuladas hasta la fecha.
La distancia más corta entre dos puntos no es
otra que la línea recta, y la manera más rápida
de conseguir puntos es hacerlo de tres en tres,
y eso es lo que debió decirles el técnico
lucense a sus jugadoras puesto que entre unas y
otras intentaron nada menos que 29 a lo largo de
todo el encuentro, convirtiendo tan solo 8 de
ellos. La verdad es que con una desventaja de 20
puntos era lo único que podían hacer... ¿Y si
hubiese salido bien?
Pero como refleja el marcador no fue así, y es
que el buen hacer de Estudiantes, que por cierto
ya contaba con Starbird, sustituta de Rasmussen,
sirvió para mantener las distancias. La defensa
en toda la cancha que planteó Corral tampoco fue
decisiva aunque a falta de algo más de tres
minutos y tras un triple de Begoña García (su
segundo triple tras once intentos) se redujo la
diferencia a diez puntos y parecía que aún
quedaba partido, máxime cuando Estudiantes se
había quedado sin bases.
Silvia Hernández continúa lesionada y tanto
Paula como Roser fueron eliminadas por faltas,
pero ni con esas, estaba claro que no era el día
del conjunto aragonés. Al final 81-69, segunda
victoria de Estudiantes que le sirve para subir
un puesto en la clasificación, dejando de ser
penúltimo para ponerse antepenúltimo. Algo es
algo.
Hace quince días estuve a punto de preguntarle a
Betty por qué no tiraba a canasta (apenas lo
hizo un par de veces en los dos últimos partidos
del Magariños). Pero el domingo fue distinto y
volvió a ser la jugadora que todos queremos ver.
Sus 18 puntos y diez rebotes así lo atestiguan.
Incluso quiso emular a Marina Ferragut desde los
6´25 ¡pero Betty si ni siquiera lo ensaya en los
entrenamientos (al menos en los de la
selección)!.
Esperemos que la victoria le sirva a las de
Ortego para seguir escalando posiciones, además
el próximo partido es contra uno de los rivales
de "su" liga, Yaya María Breogán. Que se fijen
las lucenses en los ojos de las estudiantiles y
como sucedió el domingo sabrán de antemano si
ganarán o no el partido.
|
LO QUE
DA DE SÍ
UNA VISITA AL BAÑO |
Durante el descanso del encuentro
mi vejiga no puede aguantar más y no me queda otra opción que ir
al lavabo. Si se busca en un diccionario la definición de
lavabo, aseo, baño o similar, seguro que una de sus acepciones
es "lugar favorito de las mujeres para hacerse sus
confidencias".
En este caso la cosa no era muy seria pero pude escuchar como
alguien decía:
-"Pues está jugando bien Estudiantes ¿no?, porque Betty ayer
tenía pocas esperanzas"
Y otro alguien contestaba:
-"Pocas no, ninguna"
Como digo la cosa no era muy seria, pero no deja de ser curioso.
En cualquier caso he de decirle dos cosas a "esa tal Betty".
Una que ya le vale las pocas esperanzas, perdón pocas no,
ninguna esperanza que tenía en ganar el partido; y otra que no
se preocupe que lo que pude escuchar sobre su opinión del
entrenador y las compañeras no lo voy a decir...
Esto último es broma, de verdad que sí, mi vejiga ya estaba
vacía y volví a la grada. Si dijeron algo más no lo oí, aunque
si hubiese oído algo más tampoco iba a decirlo, de eso "la tal
Betty" puede estar tranquila.
V.A. |
|
|
|