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Viernes,
09-01-2004
Óscar Cuesta
Palma de Mallorca
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Si este Puig d'en
Valls fuera el de toda la LFB, no estaría en la
parte media-baja de la tabla. La seriedad con la
que planteó y afrontó el encuentro se tradujo en
un enfrentamiento que pudo haber resuelto. El
Perfumerías Avenida se agarró a una presión y
salvó su cuarto de final (70-64).
Cuarto partido y tercera repetición de salida
fulgurante. El Puig d'en Valls acudía como
víctima propiciatoria del Perfumerías Avenida,
pero salió con los conceptos de ataque tan
claros que desbordó, inevitablemente, a un
despistado rival. Cuando se quiso dar cuenta el
club salmantino iban 13 puntos por debajo
(15-28).
Mila Nikolich no era, ni de lejos, la jugadora
cuestionada por los técnicos ibicencos. Su tiro
se afinó al máximo. Hasta que José Ignacio
Hernández ordenó una presión 1-2-1-1 (que
derivaba en una 3-2 en cuarto de pista) a toda
pista que alargó el inicio en estático balear.
Las de Tito Sobrín se encontraron con problemas
de todo tipo, que se resumían en uno solo: tiros
incómodos.
El PDV también se refugió en una zona para
minimizar el cansancio. Con Moreno bajo mínimos
por su tobillo y un banquillo escaso en calidad,
la responsabilidad ofensiva recayó en la brega
de Tatum Brown, muy lista y rápida para vivir de
los rebotes ofensivos que salpicaba el aro.
Precisamente, en los rechaces le estaba
vapuleando el PDV al Perfumería Avenida: al
descanso 19-7, con 7 de Brown. Traducción en el
marcador: 29-42 (otro buzzer beater de Von
Saldern).
Pero todo el trabajo se fue a la borda en 5
minutos (42-42). La presión asfixió a las
ibicencas hasta el punto de consumir tres
posesiones seguidas sin tiro. La hemorragia
siguió hasta un 44-42. Brown rompió la sequía...
tras 6'30". Poco después, Ferragut clavaba un
triple y Gureeva sumaba dos tiros de una falta
(49-45). Y el partido se sumaba en otra nueva
dinámica (51-49).
Una dinámica en la que cada canasta costaba un
mundo, conscientes ambos equipos de la
importancia de no quedar descolgado del partido.
Cada detalle era crucial, como el robo y
posterior bandeja de Iziane a Cris García
(61-57, minuto 38), aunque la escolta se rehizo
rápido con un tiro de 4 metros (61-60).
El PDV estaba ahí, mordiendo, atento a cualquier
despiste salmantino. A Núria Martínez no le
tembló la mano cuando lanzó desde cinco metros
frontal y clavó el 65-62. La posesión era
balear: toda la presión para ellas. Nikolich
reapareció del ostracismo (desde ese fulgurante
inicio no había hecho nada) y se agenció una
bandeja (65-64).
Dapo convertía, acto seguido y con 8 segundos
para el final, dos tiros libres letales. pero
más letal fue el robo en saque de fondo de
Iziane, que ni corta ni perezosa, se levantó
desde 6'25 y sentenció el partido (70-64), pese
a que de haberlo fallado le habría caído una
buena bronca... Quedaban 6 segundos por jugar.
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