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Miércoles 01-04-2004
Óscar Cuesta
Barcelona |
El UB Barça salió
vivo (76-69) de un encuentro al que llegó 18
minutos tarde. El Estudiantes no remató la faena
de una primera mitad de museo y perdonó a un
rival que salió muy blando, excesivamente
confiado de su potencial.
La larga historia del baloncesto ha dado para
tantas situaciones que lo de anoche puede y debe
entrar dentro de la lógica deportiva. Un equipo
como el Estudiantes, que estaba desplegando un
juego maravilloso, y que al descanso había
sumado 48 puntos (habría que ver si ésta es la
mayor marca que recibe el UB al descanso no sólo
esta temporada sino también en pasadas), sólo
fue capaz de sumar 21 en los siguientes minutos,
prórroga incluida. Y de vencer de 19 puntos a
perder por 7.
Las estudiantiles comenzaron desarrollando el
gran juego que les ha llevado a este partido de
los cuartos de final. Con las ideas
espléndidamente claras, el equipo de Alberto
Ortego humilló al UB Barça con unos porcentajes
estratosféricos. El nivel de acierto se vio
beneficiado por la endeblez defensiva de su
rival. Las visitantes se habían ido más allá del
60% en tiros de 2 y al 50% en triples, con
Palomares y Blanco sumando 27 puntos al
descanso.
Las colegiales se habían ido al segundo cuarto
con 8 puntos de ventaja (16-24), distancia que
se ampliaría hasta los 19 con un sensacional
parcial de 8-21. Todo funcionaba como un reloj
en el ataque. Las jugadoras atacaban el aro
constantemente hasta que alguien se quedaba
sola, cosa que a menudo sucedía en simples 1x1.
Daba igual si el Estudiantes ponía en pista a
dos pívots (Cebrián y Blanco), una (Cebrián) o a
ninguna (Forns abierta junto a sus cuatro
compañeras). El Estudiantes era un rodillo
sensacional.
DE DIECINUEVE
El UB Barça no forzaba situaciones de ventaja
por su escasa intensidad. Apenas se mantenía en
pie con la superioridad de Erika da Sousa bajo
aro (12 puntos al descanso) y ante una defensa
que retrasaba el timing de pase de los sistemas
locales. La situación se estableció alrededor de
la máxima diferencia (30-47, minuto 18), momento
en el que Lluveras ordenó una presión a toda
pista con traps en las esquinas, que evitó las
situaciones en estático del Estudiantes, allá
donde el equipo de Ortego estaba haciendo tanto
daño. Las locales forzaron algunas pérdidas y
recuperaron parte de la desventaja antes del
tiempo de vestuarios (37-48)... ¡Lo que hubiera
dado Ortego para que el descanso hubiera llegado
antes!
Estos dos últimos minutos marcaron la nueva
pauta. El UB comenzó a marcar el ritmo defensivo
con una agresividad inaudita y el Estudiantes ya
comenzaba a sufrir mucho más para ver aro: las
madrileñas sólo metieron 1 punto en 5 minutos,
aunque su estabilidad defensiva permitía seguir
liderando el electrónico con cierta holgura
(43-49). No obstante, un arranque de inspiración
de Starbird (8 puntos seguidos) devolvían el
encuentro a su anterior desarrollo. La respuesta
en el aro contrario vino de la mano de Palau y
de Isa Sánchez, quienes establecían un 51-56 con
el que se acabó el tercer periodo.
ESTU AGUANTA EL TIPO
El cariz defensivo que había tomado el encuentro
se repitió en los últimos 10 minutos: 55-59 tras
4'30". El Estu estaba sabiendo sufrir y aguantar
el tipo, incluso cuando Hendry puso por primera
vez por delante al UB (60-59). De ello se
encargó un triple brutal (y frontal) de
Palomares (62-62 a 3'06"). Los nervios se
apoderaron de los ataques (el Estu convirtió 5
tiros de campo en 25 minutos) y se fallaron
situaciones que en la primera mitad hubieran
besado las redes. La única canasta antes del
último minuto, obra de Cebrián situó al
Estudiantes por delante. El Uni, con 40 segundos
para el final, debía anotar sin excusas. El
primer intento acabó en rebote ofensivo, el
segundo en lucha y saque para las locales
(menuda suerte) y el tercero en falta de Betty
hacia Congreaves.
Un tiempo muerto después, la ala-pívot británica
convertía con absoluta serenidad ambos tiros.
Aún así, las madrileñas tenían la última
palabra. Silvia Hernández consumió toda la
posesión en busca de un tiro que no hubo
(¿Falta? Eso reclamaban desde el banquillo
visitante). Era la oportunidad del Estudiantes.
EL UB CUMPLIÓ EL DICHO...
... de que gana el que fuerza la prórroga. Y lo
hizo a través de sus nacionales, ante la atenta
mirada de Vicente Rodríguez, sentado en el
incómodo palco del Blaugrana 2. Gallego tomó las
riendas del equipo con sus dos especialidades:
contraataques + triples. Un detalle de cada una
situó al UB en franquicia (70-66). Las
visitantes se estrellaron de nuevo contra el
agresivo muro y eso le bastó al UB Barça para
anotarse el primer tanto de los cuartos (76-69).
DOS CARAS
Siendo breves, los números de la primera a la
segunda parte (prórroga incluida) del
Estudiantes son fehacientes de lo que ocurrió en
pista: 48 puntos contra 21, 14/23 en tiros de 2
contra 3/26 (!!!), 3/7 triples contra 2/8, 3
pérdidas contra 9, 59 de valoración frente a
-2... and so on... ¿El Uni? 14 rebotes contra
23, 3 robos frente a 9, 36 de valoración contra
52. Queda claro.
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