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Jueves 29-04-2004
masBasket
Redacción |
Sin concesiones. La
final de la temporda 2001-02 fue un aplastante
monólogo del Ros Casares Valencia. El equipo
entrenado por Esteban Albert impuso su
excepcional envergadura ante una plantilla
veterana. Las catalanas se toparon ante un
quinteto de una gran calidad física. El
0-3 con que finalizó la liga resume quién fue el
mejor.
El Universitat de Barcelona había logrado
pulverizar sus propios registros al terminar la
fase regular en primera posición. El equipo
catalán estaba formado por un trío nacional de
auténtico lujo: Álvaro, Cebrián y Anula, quien
había abandonado Valencia aquel verano. A su
lado, Longin, Palau, Martínez y Goodson. Un
equipo de muchos quilates. Pero no era menos la
plantilla levantina, que seguía confiando sus
destinos en las manos de Johnson y Mirchandani
(que había realizado un cambio como el de Anula,
pero a la inversa). La marcha de la escolta
tinerfeña fue suplida por el talento ofensivo de
Valdemoro, mientras que Fallon y Page, más el
empuje de Fernández, le daban los detalles
necesarios para alimentar un juego de una
solidez plausible. Tanto que destrozaron el
factor cancha, pudiendo celebrar su segundo
título liguero en la Fonteta en el primer
matchball.
ENTRE JOHNSON Y GOODSON
Ángel y demonio. La base del Ros volvió a
desequilibrar un partido con su extraordinaria
clase. El primer encuentro de la final,
celebrado en Barcelona, fue un toma y daca de
pequeños detalles. Page se desvivía en su
marcaje a Longin, mientras Fernández cosía a las
locales con contraataques. Las barcelonesas
respondían con la mano de Forns y Anula desde
posiciones exteriores para dejar el encuentro
abierto (66-65).
Pero Albert tenía reservada una carta de más:
Shannon Johnson. La base asumió toda la
responsabilidad con siete puntos, a la misma vez
que Adrienne Goodson protagonizaba una espantada
en pleno partido (horas después "desvalijaba" su
piso, aparcaba su coche lo peor que supo en el
aeropuerto y tomaba el primer vuelo hacia USA).
Si bien la ausencia de la alero no fue
determinante para el desarrollo del primer
partido (75-82), sí que lo fue para el resto de
la serie.
LA MÁQUINA NARANJA
Si el Ros de aquella temporada había cambiado en
algo respecto a la anterior, era en mentalidad.
El equipo no le dio ni agua al Universitat en el
segundo partido. Las visitantes tenían entre
ceja y ceja la liga y aprovecharon las
circunstancias extradeportivas del rival para
humillar al Uni en el Guinardó (61-85). La
excelente defensa (intensidad, impidiendo
penetraciones y cerrando el rebote defensivo) y
la actuación de Marta Fernández despertaron en
las catalanas un sentimiento de impotencia. Todo
aquello vestidas con la camiseta de la selección
de la Comunidad Valenciana.
INSUFICIENTE REACCIÓN
Trasladada la serie a Valencia, el Universitat
cayó con honor realizando un partido de gran
seriedad. La paliza recibida en Barcelona les
había tocado su orgullo y lograron entrar con
opciones (56-54) en los últimos minutos, si bien
el Ros perdonó en esos instantes finales. Longin
forzaba la prórroga in extremis, un prórroga en
la que Fallon enseñó el camino del título con un
triple. Palau tuvo la oportunidad de alargar la
serie, pero su forzado intento de 3 no tuvo la
dirección deseada (66-64). Los aficionados
locales invadieron el parquet de la Fonteta tras
el merecido triunfo de sus ídolos.
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