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Miércoles 05-05-2004
Óscar Cuesta
Barcelona |
El menos igualado de los tres
encuentros de la final le devolvió la Liga al Ros Casares.
Las valencianas demostraron una mentalidad y una serenidad
mucho mayor que el UB Barça para certificar que, salvo
tropiezos, sigue siendo el mejor equipo de España. Y lo
demostró en un partido tosco, malo, pero de una intensidad y
pasión brutal (52-64).
El nuevo campeón de liga enseñó a lo largo de los 40 minutos
una solidez imperturbable ante los acontecimientos. La
concentración y mentalidad con la que afrontó este tercer
partido desplazó de la lucha por el partido a un rival
excesivamente apasionado y ansioso.
Las valencianas lograron invertir la tendencia de los dos
partidos previos, en los que la fulgurante salida de las
catalanas les obligaba a una pequeña remontada en el tercer
cuarto. Fue Fallon la encargada de abrir las primera
diferencias para el Ros, con 8 de los primeros 14 puntos de
su equipo. La australiana sorprendió a Congreaves en los
contraataques y en sus accines de 1x1 en estático,
demostrando que hoy por hoy Trisha es una de las mejores
jugadoras en Europa.
ERIKA NO ES SUFICIENTE
Le costó entrar en juego al UB Barça. No lo logró hasta que
comenzó a asentar su zona de ajustes. Erika da Souza se
estaba convirtiendo en una pequeña pesadilla bajo los
tableros (acabó el primer cuarto con 5 puntos y 6 rechaces),
pero eso no era aún suficiente recurso para voltear el
marcador (13-16).
La brasileña sí que fue imparable en la siguiente parte.
Seis puntos suyos llevaron al UB Barça a comandar el partido
por primera vez (25-22). El Uni estaba logrando dominar el
rebote en el aro valenciano. Vivía de las segundas opciones,
no sólo a través de los interminables brazos de De Souza
sino también de la pillería de Isa Sánchez, muy agresiva en
el rebote.
Pero la salvación levantina vino con la tercera falta de
Erika y, un minuto después, la cuarta de Hendry. La entrada
en juego de Marta Fernández y los tiros libres lograron un
parcial de 0-10 con el que el Ros Casares comenzó a cimentar
su triunfo (25-32).
ROS, AÚN MEJOR
El tercer cuarto trajo a un Ros Casares muchísimo más
impenetrable en su defensa, con un mayor control (casi
total, se diría) de las acciones del UB. El equipo
valenciano ya no concedió segundos tiros y las locales se
estancaron totalmente en su juego. A ello contribuyó de
forma oscura Jessie Hicks. El fichaje de última hora de
Mingo Díaz fue una de las claves del partido. Su defensa de
libro sobre Erika de Souza, a tres cuartos y por delante,
impidió a las azulgranas conectar con esa referencia
interior que tanto necesita su juego estático.
A todo esto, Amaya Valdemoro no había anotado ningún punto.
Cero puntos al descanso. La alero estaba en 0/7 en tiros
quizás más pendiente de su pique con Isa Sánchez (que llegó
tímidamente a las manos) que de afinar su excelente muñeca.
Los minutos de descanso le sentaron de maravilla, puesto que
suyos fueron 9 de los 17 puntos que su equipo logró en el
tercer acto. A la madrileña le señalaron una justa técnica
tras celebrar un triplazo con algunas lindezas verbales
hacia su compañera de baile. "¿Aquí sí y allí no?" dijo
Mingo en la banda. Pues sí, Mingo. Ya ves cómo está el
arbitraje...
EL PICADERO ECHA CHISPAS
El público estaba encolerizado con las decisiones de Soto y
Lucas. El Ros Casares estaba enfadado. El UB Barça también.
A nadie le gustó, pero sirvió para caldear el ambiente de un
Picadero a reventar (2.000 personas, 50 de las cuales del
Ros Casares) que dejaron pequeña la instalación azulgrana.
Los seguidores locales vibraron con la reacción de raza y
orgullo de sus chicas. Tras encarar el último cuarto con 13
puntos de desventaja, el UB Barça abrió el periodo final con
un parcial de 10-2. La presión y la rabia dejaron al Ros
Casares sin anotar durante 4 minutos, mientras Reid lograba
tiros cómodos (46-51). Era el momento de las catalanas.
Pero cuando todo estaba en contra surgió Elisa Aguilar
("Elisa selección" le gritaban los aficionados del Ros a
Cholas al final del partido). La base madrileña, retomó el
control total del partido y neutralizó por completo la
remontada ayudada de Fallon (5 puntos seguidos). Las
locales, que habían alcanzado ya su límite, no pudieron ya
lograr una segunda reacción (46-58). El Ros Casares había
asestado un golpe definitivo para recuperar el trono
(52-64).
En la celebración del Ros había más alegría que en
anteriores ocasiones. El recuerdo de la "afrenta" en la
pasada liga todavía estaba muy presente en las cabezas de
las nuevas campeonas.
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