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Sábado 22-05-2004
Óscar Cuesta
Ferrol |
El UB Barça superó el duelo
fraticida y los recientes fantasmas que revoloteaban en sus
partidos ante el Lima-Horta y se plantó de nuevo en otra
final (44-58). Las chicas de Reigada pagaron caro sus únicos
minutos de desconcierto, donde SuperSilvia anotó ocho puntos
evitando un final a cara o cruz.
Con tantas veces como se han enfrentado esta temporada
(cuatro antes de llegar a Ferrol) era de esperar que cada
canasta costara un mundo. No varió la previsión de la
realidad de esta semifinal: minuto 5, 5-4. Las defensas
llegaban a todas las situaciones y poco escapaba al control.
Anna Gómez y Miriam Solozábal empujaban a sus equipos, pero
el tanteo era bastante bajo.
El UB Barça consiguió meter la quinta marcha al partido con
transiciones rápidas que impedían montar la defensa al
Lima-Horta. Domínguez y Fábrega se aliaron en este cambio y
subieron un 12-19 en el electrónico. Pero para ello debía
funcionar, como así fue, el trabajo del rebote defensivo. El
Lima-Horta le había perdido por unos instantes el pulso al
partido y Gómez agujereaba el aro blanquiazul desde la media
distancia. Reigada ordenó una presión a toda pista con la
intención de retrasar la transición azulgrana y jugar 5x5,
objetivo que estrechó los márgenes hasta el 25-28 del
intermedio.
De nuevo, el partido se sumió en un letargo anotador (25-29)
del que costó salir (4:50 para la primera canasta en juego).
El Lima estaba llevando el partido a su terreno, aunque no
mandaba en el marcador. La intención del UB siguió siendo la
de correr todo lo posible y cuando lo logró tomó la máxima
diferencia del partido (27-36, minuto 27). Las blanquiazules
estaban atravesando un momento muy delicado, desconcertadas.
Las chicas de Cuadrat estaban ensanchando la distancia a
partir de los tiros libres (27-41), pero el Lima se mantuvo
a flote anotando en dos ataques consecutivos (31-41) antes
del último intercuarto.
El Lima había salvado el primer matchball con éxito, gracias
a su instinto de supervivencia. Con trabajo de chinos, se
centró en defensa y fue recortando muy lentamente la
diferencia (40-42, a 4:25). SuperSilvia salió a la ayuda de
su equipo con tres acciones de 1, 2 y 3 puntos. Una bandeja
de Fábrega precedió los dos últimos minutos (40-50). Segundo
matchball.
Miriam Martín trató en vano de levantar la situación. Tenían
que suceder cosas que no pasaron (como por ejemplo que
Rodríguez no apuntillara desde la media distancia) para
remontar esos diez puntos. Y mientras el encuentro
desgranaba sus últimas acciones, Anna Cruz rompía a llorar
en el banquillo, asistiendo impotente al desenlace. En el
bando rival, las lágrimas fueron de pena. El Lima-Horta
había completado un torneo de fábula, pero el premio se lo
llevó el UB.
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