Olé vuestros huev...
 
 
Sábado 14-08-2004
Óscar Cuesta

Redacción

España venció a la subcampeona de Europa, Chequia, (80-78) en otro partido para guardar en la videoteca por siempre jamás. Toda España estaba pendiente de estas doce mágicas y todo el país saltó con una jugada que perdurará en la memoria colectiva: "El Triple". Así, a secas, porque jugadas como éstas deben tener nombre propio. El triplazo de Lay forzó la prórroga de un debut duro, áspero en ocasiones, pero intenso y reñido a más no poder. La selección venció y enganchó a las primeras de cambio con esa mezcla de coraje y talento que nos ha enamorado a tantos. Olé vuestros huev...

Cholas sorprendía de inicio haciendo jugar a Amaya Valdemoro, que había entrenado poco en las últimas semanas. Junto a la madrileña, Laia Palau, Marta Fernández, Ingrid Pons y Betty Cebrián completaban el quinteto titular. Le costó entrar en juego a España. Las primeras acciones eran poco fluidas y se topaban con las ayudas checas.

Si bien las centroeuropeas comenzaron con un 0-5, Betty inició la senda de un primer cuarto netamente ofensivo. España ofreció una clarividencia sensacional desde 6'25 que se extendió hasta el minuto 14 con 5/10 en triples. A ello contribuyeron Aguilar, Rosi (dos cada una) y Marta. No obstante, Chequia se aprovechaba de los deasjustes defensivos y de las cualidades cañoneras de sus cinco jugadoras fusilando el aro español desde la media y larga distancia (24-22).

DEFENSE! DEFENSE!

Tratándose de dos equipos con una solidez defensiva incuestionable, la cosa tenía que derivar hacia unos porcentajes más bajos y un marcador menos generoso. Y así fue. La toma de contacto y el fuego cruzado caducaron en el segundo cuarto. El marcador parcial a los seis minutos era de 7-6, con un juego más brusco y físico en el que España salía perdiendo bajo los aros. Sin embargo, las jugadoras conseguían aguantar la potencia rival y conseguir una breve ventaja de cuatro puntos (33-29), rápidamente diluida con un triple de Viteckova (¡cómo nos gusta!) y un rebote ofensivo de Pavlickova (33-34).

El descanso agudizó el cariz destructivo del encuentro llevando la partido a un espectáculo horroroso (desde el punto de vista del aficionado medio). Las situaciones ofensivas se resolvían en estático, donde los contactos, las faltas y el ritmo cadencioso se adueñaron del debut olímpico. Así ocurre que, tras 5 minutos y medio, el electrónico del Hellenikon Stadium señalaba un paupérrimo empate a 37. Chequia había aprendido la lección y defendió mejor la línea de 3, ya fuera en bloqueos directos o indirectos. La solución española fue buscar más las penetraciones de las exteriores, pero las de Jan Bobrovsky estuvieron perfectas impidiendo cualquier tiro mínimamente cómodo.

Laia y Bego (tras un robo) encadenaron dos canastas que desatascaron la ofensiva española. La selección logró 7 puntos de ventaja (máxima ventaja absoluta) con el 46-39 con las dos exteriores como protagonistas. Este parcial condujo el partido hasta el final del tercer cuarto (50-45).

AMAYA CONTRA LA DESORIENTACIÓN

Poco tardó Chequia en recobrar el pulso al partido, pero lo hizo con un acierto exterior simplemente magnífico (52-55, minuto 36). Las subcampeonas de Europa se habían hecho con el control y tenía a España desorientada. Cholas pidió un minuto para reflexionar y Amaya recogió el testigo. El carácter ganador de este fenómeno apellidado Valdemoro lideró los últimos instantes del encuentro. Si bien Bego había conseguido un triple estratosférico que igualaba el partido a 57 y daba un respiro a sus compañeras, fue la madrileña la que se echó el equipo a la espalda... y no sólo en ataque. Léase, cuatro acciones seguidas con Amaya de protagonista: primera, triplazo (60-59); segunda, fuerza la quinta falta de Vesela en campo defensivo; tercera, recupera el balón que lanza a Bego a un contraataque (62-61); y cuarta, dos tiros libres (64-64).

Pero ella sola no era suficiente para detener la calidad checa (faltaría más). Las checas entraron en el último minuto con ventaja tras un tiro libre de Klimesova (64-65). Amaya no pudo refrendar ese últimp y mágico periodo con una canasta del triunfo. La alero falló un tiro de 3 metros a 18 segundos del final. Chequia controló el rebote y arañó diez segundos hasta que España detuvo el crono con una falta. Machova, todo hielo, ampliaba la renta hasta un 64-67 casi inalcanzable.

"EL TRIPLE"

Casi. Y es que esta España exprime hasta la última gota de sudor para ganar. Cuando las checas estaban a punto de celebrar el triunfo, Bego cruzó el campo como una exhalación en busca del triple milagroso. Las centroeuropeas se arriesgaron a no cometer falta y el balón acabó en las manos de otro témpano de hielo que responde a las siglas de L.P.A. Laia Palau Altés recibió el balón doblado de Bego (¡¡error clamoroso de las checas!!) y desde siete metros con la mayor de las frialdades lanzó un balón que tenía grabado en su trayectoria el camino de la red. No había otra. Toda España empujó ese balón desde la distancia: ¡¡¡TRIPLEEEEE!!!!.

Quién sabe si fue Lay sola o acompañada de todos los espectadores (y del riesgo checo) la que dio una segunda oportunidad a estas jugadoras que no merecen otra cosa menor a una estatua. España salió a morir (bueno, como si no lo hubiera hecho antes). Chequia apenas acusó el mazazo y aceptó tácitamente convertir la prórroga en un intercambio de canastas que recordaba al inicio de partido. El toma y daca le vino de perlas a España que aprovechó la vorágine y descontrol para encontrar huecos desde lejos. Y las muñecas recuperaron todo su esplendor: Amaya y Rosi ponían a España por delante (79-78).

El minuto final reflejó la situación previa, pero en este caso con España como ejecutora. Rosi falló un tiro lateral desde 3 metros a 25 segundos y lo dejaba todo en manos de las rivales. La penetración de Machova, tras unos clamorosos dobles (hemisferio inferior...) en la transición, dejó a Vecerova con el tiro más cómodo del que había dispuesto en todo el encuentro. El aro, como si viendo el triple de Lay hubiera tomado partido de nuestra selección, escupió el tiro desde 2 metros y el rebote lo tocaron cien mil manos hast perderse por línea de fondo.

¿MÁS EMOCIÓN AÚN?

Todas las miradas se dirigieron hacia el árbitro de cola. Reconocemos que los pensamientos más mezquinos pasaron por nuestra mente sin tener que pagar el peaje de la moral o del más mínimo sentido de la honestidad. Fue una milésima de horrorosa duda que el trencilla se encargó de disipar cuando su brazo apuntó el campo ofensivo... Cholas ordenó un tiempo muerto en el que organizó la salida de balón. Tenía que recibirlo una muñeca de seda, el de una líder,... El de Amaya, claro. Y Amaya nos puso el miedo en el cuerpo cuando metió el primero (80-78) y falló el segundo. Suerte que Hamzova sólo tuvo 3 segundos para poder generarse una opción que no tocó la red.

Permítannos observar que durante el trayecto de la estupenda base checa hubieron dos contactos que los árbitros obviaron y que en nuestra opinión eran falta... Pero nadie se dio cuenta, ni siquiera las checas protestaron.

Sí, sentimos aguar algo la sensacional victoria, pero hay que hacer caso a la verdad. Ésa que también abraza a España como ganadora de un partido intenso, duro y emocionante. Ésa que deja a la selección sin la presión de tener que ganar sí o sí a China. Ésa que premia a estos 12 talentos que han enganchado hasta el más reticente. Porque tienen algo que no se enseña: magia.

 


ACB

 
 


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