Cómo ser Dr. Jekyll y Mr. Hyde
y no morir en el intento
 
 
Martes 17-08-2004
Óscar Cuesta

Redacción

Cuarenta minutos raros, con un inicio avasallador y un final horrendo, condujeron a España a su segundo triunfo (67-75) en Atenas'2004. La selección se valió de una renta de 24 puntos para poner un pie y medio en los cuartos del torneo. China recortó y recortó pero le faltó tiempo para completar su remontada. Y, manda narices, España ganó yéndose dando una imagen lamentable en el último acto.

El primer cuarto fue para enmarcarlo. España había estudiado con precisión la presión y la desarmó con tal facilidad que la selección china parecía un equipo de cuarta regional. Pero en verdad la diferencia la estableció el alucinante 13/16 en tiros de campo que se marcaron las españolas. Amaya (Valdemoro) Madariaga, en un arrebato ofensivo, logró 22 puntos en ese primer periodo. Seguramente, un récord histórico no sólo para España sino también en los Juegos. Amaya sumó 5/6 en tiros de 2 y 4/5 triples, mientras Marta Fernández le echaba un cable con sus 8 puntos. Al final de ese primer cuarto el marcador iluminaba uno de los mejores momentos de la selección: 10-34 a China.

Pero ya decimos que las asiáticas no son una selección de cuarta fila e insistieron con fe ciega en su presión, potenciada de la intensidad que no habían enseñado en los minutos anteriores. Así, empezaron a atrapar a España en su tupida red de traps a todo campo, incluso en estático donde la 1-3-1 encerraban a las jugadoras en la banda. Las sensaciones, no podía ser de otra manera, ya no eran las mismas para nuestras jugadoras, pero lograron mantener una distancia significativa al descanso: 29-48.

AGUILAR SALVA LOS MUEBLES

Con la característica mentalidad oriental, China fue minando la moral y el orden de España (38-56). Muy acertada fue la decisión de Cholas de hacer saltar al campo a Aguilar. La base dotó al ataque español del temple y la inteligencia en los pases necesarios para retomar el control de la situación. Su aportación en ese sentido fue más importante que el restablecimiento de una diferencia por encima de los 20 puntos. Igualmente crucial fue la solidez defensiva manteniendo una seguridad muy alta en el rebote y llevando el balón siempre lejos del aro (las chinas tiraban con demasiada frecuencia desde 7 metros viendo que el camino hacia Nan Chen -gran trabajo de Pascua y Cebrián- estaba vetado). El debut de Blanco y otro triple sobre la bocina de Palau (el del final de partido, sin presión, la fallaría posteriormente) fueron las otras notas de un final de tercer cuarto en el que España logró la máxima diferencia (44-70).

EL BOCHORNO DE MR. HYDE

Pero hete aquí que a España le entró una pájara de proporciones mayúsculas. Se le olvidó todo, no sólo lo estudiado para este partido sino ya el más mínimo concepto de juego. China siguió rascando y rascando y obtuvo su premio: España se vino abajo de una forma patética, impropia de un equipo que quiere subir al podio. No lograba superar la presión y cuando lo hacía se ceñía a los tiros lejanos.

Los papeles se habían intercambiado y ahora era España la que parecía un equipo de cuarta regional. Palau y Amaya se empeñaban en pasar la primera línea de tres jugadoras con bote, pero es que las otras compañeras estaban tan lejos que cualquier pase era arriesgar el balón demasiado, con lo que el riesgo se corría tan arriba que China lo tenía fácil para sumar.

La imagen española fue bochornosa. Cholas naufragó en la dirección de partido no sólo por táctica, sino también por su elección de jugadoras. Amaya, que había logrado el cuarto de su vida, se empeñó en alargar su cuenta individual, forzando en exceso situaciones ofensivas totalmente desfavorables. ¿Era necesario mantenerla en pista? Pero el error más grave, viendo los problemas para pasar la presión, fue no sacar a Aguilar, que ya había demostrado de sobras saber salir de esa situación. Y ya decimos que no nos ponemos a hablar de la colocación de las jugadoras (¡¡¡un poste repetidor en el medio!!!!).

SEIS MINUTOS

Así las cosas, China fue recortando y limitando las acciones ofensivas de España que las veía moradas para avanzar 12 metros. Seis minutos, seis, tardó la selección en lograr su primera canasta... y no fue por un sesudo movimiento táctico: una combinación en los postes entre Marta y Betty. China estaba a 15 después de esa canasta, pero su dinámica anotadora se detuvo de repente. En dos minutos anotó 1 solo punto, con excesivos intentos triples desde fuera del pabellón. Un balón robado y la posterior canasta de Amaya (62-74) aseguraron un final más sereno.

Preocupa ver que España puede jugar así. Quizás sea ésta la selección que hay cuando los triples no llegan. Hasta la fecha, las jugadoras han acumulado dos partidos con aciertos descomunales desde lejos y no nos habíamos visto sin ese acierto... Quizás sólo haya sido un partido horroroso como puede tenelor cualquiera. Esperemos que se reaccione para remediarlo y de eso esta selección ha demostrado sobradamente que tiene capacidad.

 


Diario de Arosa

 
 


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