Betty: "Quiero retirarme con 253 partidos"
 
 
Miércoles 25-08-2004
masBasket

Agencias

Elisabeth Cebrián, capitana y líder dentro y fuera de la cancha de la selección femenina española, disputa el miércoles uno de los partidos más importantes de su carrera en los cuartos de final de Atenas 2004 frente a Brasil, el número 251 en su historial, un paso más hacia la final olímpica, probablemente su último encuentro con España si se hace realidad.

Cebrián, una de las mejores deportistas de todos los tiempos, celebró las 250 internacionalidades el domingo pasado con un triunfo sobre Corea. Los cuartos de final ante el combinado brasileño la alejarán un poco más de los 239 choques disputados por Epi con el equipo masculino, pero también le acercarán hacia lo que puede ser sus despedida de la selección.

"Aunque 252 es un número capicúa y muy bonito -lo alcanzará incluso si España cae con Brasil-, preferiría acabar los Juegos con 253 -eso supondría que disputa la final-. El Mundial del 2006 está muy lejos, así que me quedo con los 253. Ahora mismo no me he planteado nada, pero es probable que después de Atenas deje la selección", aseguró Cebrián, ganadora de tres medallas europeas con la camiseta española absoluta y una con la júnior.

La pívot recordó que España "ha ganado a Brasil los dos últimos partidos, en el Mundial de China y en un amistoso el año pasado en Cáceres, pero con ellas los marcadores siempre son ajustados". "España juega con mucha concentración en defensa y busca marcadores de pocos puntos. Brasil es todo lo contrario, descuidan un poco la defensa porque son muy buenas en ataque y buscan marcadores altos. Ganará el equipo que consiga imponer su ritmo", aseguró la capitana, de 33 años.

La segunda jugadora más alta del conjunto español (1,95 por 1,96 metros de Lucila Pascua) sabe que "las brasileñas van con mucha fuerza al rebote ofensivo, pero también tienen buen tiro exterior, así que los problemas que plantea no están sólo en las altas y la defensa va a tener que ser un trabajo de todo el equipo". "Yo, personalmente, prefiero que se hable más de los chicos que de nosotras, así tenemos menos intranquilidad. Si pasamos a semifinales ya nos harán caso", comentó Cebrían ante la repercusión mediática del conjunto masculino, acentuada por el cruce ante los Estados Unidos en cuartos de final.

Pese a despertar menor atención, la pívot española y sus compañeras desean que las ocho del miércoles llegan cuanto antes: "Lo peor es el tiempo que nos falta para jugar. Pasa muy lento y eso te pone nerviosa porque no paras de darle vueltas a la cabeza, pero nosotras somos un equipo que hace muchas actividades. Estos días hacemos dobles sesiones y el domingo por la noche, por ejemplo nos fuimos a dar una vuelta para conocer la ciudad".

"Necesitamos imponer nuestra defensa sobre su ataque y que cada una haga lo suyo en su posición porque hay que cuidar el rebote, pero las altas también tenemos que salir a los tiros", explicó Cebrián, una institución del baloncesto español que puede poner el broche perfecto a su extensa trayectoria con una medalla olímpica.

 


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