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Salamanca
y su equipo de baloncesto femenino se merecían una temporada como la que
acaba de terminar. Después de catorce años en la elite, por fin el
Perfumerías Avenida –antes llamado Universidad y posteriormente
Halcón Viajes– podía
presumir de ser campeón de Liga, un título que se había escapado en dos
ocasiones anteriores ante los poderosos Costa Naranja y Celta
Banco Simeón.
ÁLEX G. SANTANA
Periodista La Gaceta de Salamanca
Mucho han cambiado las cosas desde aquellos inicios en el pabellón
universitario. La entrada del actual patrocinador hace cinco años comenzó a
poner los cimientos de lo que han sido dos campañas llenas de éxito pero sin
olvidar los orígenes. Es cierto que lo que cuenta finalmente es el dinero
para poder hacer una plantilla equilibrada y de calidad, pero el principal
trabajo lo siguen poniendo dos personas sin las cuales el primer equipo y
todas las chicas de la cantera no existirían: José Ignacio Hernández
y Carlos Méndez. Ellos, unidos al carácter ambicioso de Jorge
Recio y sus hermanos, ha provocado que el Perfumerías Avenida
haya llegado hasta donde está.
La afición salmantina siempre ha estado ahí, pero lo de este año ha batido
todos los récords. Si en el mes de septiembre ya había unos 2.000 socios, en
los partidos de la final ante el UB Barcelona se podría haber llenado
un pabellón con unas 7.000 localidades. Y ahora las previsiones apuntan a
que la temporada que viene se registren unas 1.000 nuevas altas de abonados.
Con una masa social así detrás, es difícil que las cosas salgan mal.
El equipo que se compuso era de muchas garantías (algunos ya avisamos en
septiembre de que iba a luchar por todos los títulos en juego, aunque
hubiera gente que pusiera el grito en el cielo por semejante afirmación). El
quinteto titular –Nuria Martínez, Laura Camps, Elena
Tornikidou, Kelly Schumacher y Vanessa Hayden– podía
calificarse sin temor a equivocarse demasiado como el mejor de la Liga, con
el permiso del azulgrana. Pero no todo podía salir bien: Hayden, que
el año anterior había causado una gran conmoción en la Liga, llegaba con
muchos kilos de más y a las pocas semanas dio la espantada, dejando al
Avenida sin la piedra angular de su proyecto. Su recambio, Simona
Edwards, no cumplió con las expectativas que podían esperarse por su
importante pasado. Aquí volvió a aparecer de nuevo el patrocinador.
Consciente de que, por lo menos, era bastante factible meterse en la final,
decidió hacer un gran desembolso por Taj McWilliams, posiblemente la
mejor jugadora que haya pasado nunca por Salamanca. Ella, junto a
unas decisivas Schumacher y Tornikidou, y las siempre
importantes Nuria Martínez, Laura Camps y Clara Bermejo,
se encargaron de hacer algo que parecía casi imposible: imponerse al UB
Barça y hacerlo además ganando tres partidos consecutivos.
Tras unos días de celebraciones en los que 8.000 salmantinos abarrotaron la
Plaza Mayor para aclamar a sus campeonas, hubo que ponerse a pensar
rápidamente en lo que será la nueva temporada. Desgraciadamente, el
Perfumerías Avenida no puede competir económicamente con los grandes clubes
europeos, entre los que está el Ros Casares. Nuria Martínez y
Elena Tornikidou se decantaron por dos astronómicas ofertas
económicas, Taj McWilliams dejó claro desde el principio que tras la
WNBA volvería a Corea y Kelly Schumacher no tiene
decidido si en octubre volverá a Europa o se dedicará a descansar. De
tal manera que lo que ha sido un equipo campeón ha quedado prácticamente
roto. Sólo seguirán Clara Bermejo, Blanca Marcos y Noelia
Oliva –con contrato en vigor- y la fiel Laura Camps, mientras que
ya se ha fichado a la prometedora poste gala Aurélie Bonnan. Para el
puesto de base parece que llegará Silvia Domínguez, que recuerda
mucho a la Nuria Martínez de hace tres años (sería una apuesta muy
interesante), y se quiere atar a otra pívot comunitaria de garantías, para
dejar los dos puestos de extracomunitarias a una “cinco” de primer nivel y
una “killer” exterior que pueda hacer olvidar a Elena Tornikidou. Si
esos tres o cuatro refuerzos son acertados, el Perfumerías Avenida
tendrá difícil superar al equipazo que está construyendo el Ros Casares,
pero sí que tendrá armas suficientes para luchar con el resto de rivales
para continuar entre los “gallitos” de la competición.
Tiempo al tiempo. Los fichajes no van a defraudar a nadie y una vez
compuesta la plantilla habrá que ver a qué se aspira en cada una de las
competiciones. Por cierto, aún no se sabe si será la Euroliga o la
Eurocup. No estaría mal probar en la más alta. Económicamente la
diferencia no es enorme y este año, por ejemplo, el Ros Casares, con
un equipo muy descompensado, llegó hasta los octavos de final. No habrá que
esperar mucho para conocer la decisión ni las nuevas jugadoras, ante una
nueva temporada que a buen seguro volverá a ser apasionante, no lo duden.
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