| Ha
terminado el Mundial de
Baloncesto femenino en China, y
la selección española ha
conseguido un magnífico quinto
puesto. Exactamente el mismo que
el ocupado por los chicos de la
selección masculina en la
competición análoga celebrada
en Indianapolis. Curiosamente, en
las competiciones internacionales
que se celebraron con
anterioridad, los Eurobaskets,
también las clasificaciones
logradas fueron las mismas:
sendas medallas de bronce por los
dos terceros puestos. En
cualquier caso, estas
clasificaciones reflejan el gran
nivel del baloncesto español de
élite y, sobre todo, de la
competencia de sus técnicos,
Vicente Rodríguez y Javier
Imbroda en este caso. Pero ¿la
opinión pública española en
general, y los aficionados al
deporte en particular, han podido
seguir de igual forma las
evoluciones de las chicas que de
los chicos? Sencillamente, no.
Televisión
Española (TVE) no ha considerado
oportuno retransmitir en directo
todos los partidos. Algo que,
desgraciadamente, no sorprende en
absoluto conociendo la filosofía
de María del Carmen Izquierdo,
la directora del área de
Producción Ejecutiva de
Programas Deportivos del ente
público. Ella, en diversas
intervenciones públicas y
privadas, ya ha mostrado su
completo desinterés por las
manifestaciones deportivas con
participación femenina, a no ser
tenísticas y alguna más. Y por
ello, TVE ha dado la mayor parte
de los partidos en diferido, y
algunos casos a horarios que una
jugadora de la Selección ha
descrito como "la hora de la
pornografía".
El
"no hay espectáculo" o
el "no interesa a la
gente" es una pérfida y
errónea interpretación que no
sólo está instalada en TVE,
sino que también afecta a la
prensa escrita. Y es que para los
periódicos, tanto generalistas
como, en alguna menor medida,
deportivos, el Mundial femenino
ha sido casi una anécdota, a
pesar de tratarse del segundo
deporte del país y uno de los
más practicados por el 50% de la
población: las mujeres. Con
alguna excepción focalizada en
la prensa catalana (Mundo
Deportivo envió a China a
un periodista, y La
Vanguardia también ha
efectuado un seguimiento más o
menos continuo) los medios
impresos han ignorado,
prácticamente, su celebración.
Analicemos
brevemente el caso del
considerado por muchos el
periódico de referencia (o de
élite, según la doctrina
periodística) en España: El
País. Este medio desplegó
toda su artillería redaccional
antes, durante y después de la
celebración del Mundial
masculino de Indianapolis.
Reportajes en el suplemento
dominical, entrevistas con los
protagonistas, artículos de
fondo, crónicas a toda página,
columnas de cotilleos sobre todos
y cada uno de los jugadores... Un
seguimiento completamente
exhaustivo, bien merecido por
otra parte.
Para
El País, el Mundial
femenino no existió hasta el
partido de cuartos de final
contra Estados Unidos, cuando
publicó un artículo de cuarto
de página. A partir de aquí se
han venido publicando algunos
breves sobre las victorias, o
derrotas, de la Selección. ¿Es
justificable tan abismal
diferencia de tratamiento
informativo? Bordearíamos la
ciencia ficción pidiendo un
tratamiento paritario, pero
¿esta proporción de 100 a 1 en
volumen informativo se ajusta a
la realidad social del deporte
español? Y si verdaderamente no
interesa al público, ¿no tienen
los medios la responsabilidad
social de dar a conocer los
hechos que la opinión pública
deba interiorizar?
Desde
la Fundación Mujer y Deporte se
envió una carta al defensor del
lector de El País,
Camilo Valdecantos,
preguntándole sobre todo lo
anterior y, en definitiva, sobre
el porqué del vacío informativo
sobre las evoluciones de la
selección femenina de
baloncesto. Y, hasta el momento,
la callada por respuesta. Ni el ombudsman
ha creído conveniente publicar
esta cuestión en su artículo
dominical ni se ha molestado en
contestar de forma particular.
Paradigmático.
Si
a todo lo expuesto le sumamos que
la mayor parte de los escasos
artículos publicados se han
referido a la ficticia polémica
sobre las equipaciones de las
jugadoras (un body
ajustado libremente aceptado por
las jugadoras, utilizado también
en otros equipos y otros
deportes, y que la marca
proveedora Austral tiene en sus
catálogos hace ya dos o tres
años) el panorama ha sido
desolador. Y además, los
políticos también yerran el
tiro: María José López
González, diputada del PSOE,
presentó una pregunta
parlamentaria al Gobierno de PP
interrogándole sobre el motivo
de que la vestimenta de las
chicas fuera distinta a la de los
chicos. Es de saludar la
preocupación mostrada por la
oposición socialista ante un
hecho deportivo femenino, pero
¿no sería mejor que preguntara
sobre la escasa cobertura de TVE
al evento?
Muchos
interrogantes que buscan
respuestas. Mientras tanto, las
deportistas femeninas siguen
penando por un reconocimiento
social que las permita salir del
anonimato y avanzar sin barreras
en su carreras deportivas. Queda
mucho por hacer.
|