OPINIÓN

     

Viernes, 21-06-2002
ANNA PLAZAS
Jugadora cadete del Ros Casares Valencia

Me Gusta este Juego


La historia se repite
 
La llegada, multitudinaria
Después del trayecto en avión hacia Gran Canaria, en el que perdimos alguna maleta, por fin llegamos a San Agustín. Allí nos alojaríamos en un hotel gigante junto con nuestras rivales, también con los chicos de basket y los equipos de balonmano y voleibol. Allí lo de conseguir tranquilidad y concentración era difícil.

Día 1. Para empezar partido bordado contra 'Uni'
Parece mentira que saliéramos tan espabiladas. Y es que nos levantamos una hora antes porque nuestra querida entrenadora se olvidó del cambio horario; además me olvidé las botas de juego en la guagua [el autobús] y pasé un mal trago hasta que las recuperamos. Pasando de todo esto, salimos muy concentradas al partido y con gran acierto en el tiro exterior, lo que nos dio una ventaja considerable en la media parte y que rematamos en los últimos cuartos para acabar ganando (48-69). En nuestro grupo el C.B. Los Guindos ganó por tan sólo dos puntos al Aros de León.

Día 2. Aros de León nos pilló confiadas
En el partido anterior vimos como Los Guindos ganaban con relativa facilidad al Universitari. Así que si ganábamos nosotras, ambos conjuntos estaríamos en semifinales. No pudo ser. Salimos muy relajadas y pensando en un partido más fácil que el que nos dieron las leonesas. Con un equipo no muy alto y liderado excepcionalmente por Marta Salas (¡además 28 puntos!) se mantuvieron todo el partido por delante. En el último cuarto remontamos y los dos minutos finales se convirtieron en intercambio de canastas para igualar el marcador. Al final, la última posesión fue para el Aros; canasta de Marta sobre la bocina; perdimos de dos. Nos tocaría seguir sufriendo ya que ahora todo el mundo podía entrar o quedarse fuera.

Día 3. A jugárselo todo contra el más fuerte
Debíamos ganar a Málaga por dos puntos para pasar primeras de grupo o esperar que el Aros perdiera y ser segundas. Pero queríamos estar ahí por meritos propios y así se demostró. Su potencial dentro de la zona y el acierto en los triples nos lo hicieron pasar bastante mal. Fuimos todo el partido por detrás pero en esta remontada, también en el último cuarto, tuvimos algo más de suerte y frialdad; finalizamos con 64 a 66 a nuestro favor. ¡Estábamos en semis! Lo había pasado tan mal que no lo podía creer. Luego con la derrota del Aros frente al Uni, se certificó que serían las andaluzas quienes pasarían como segundas de grupo.

En el otro grupo, el C.B. Cornellà pasó invicto como primero y el Valencia E.B.F., con mejor basket-average, fue quien salió segundo del triple empate.

Día 4. Duelo valenciano en la élite
El Valencia, nuestras máximas rivales en la Liga, nos ganó la final autonómica y ahora les teníamos muchas ganas. Realmente habíamos deseado este partido. Combinamos las ganas y la concentración y salimos al primer cuarto muy fuerte, muy atentas a sus tiradoras en defensa y a nuestro ritmo en ataque. Esto nos dio una ventaja de 12 puntos al descanso. Aun así lo pasamos mal en el último cuarto, nos relajamos un poco y se pusieron a un punto. Un par de buenas defensas y los rebotes defensivos nos dieron la victoria. El partido se me hizo eterno y casi me da una taquicardia, pero ya todo me daba igual: ¡estábamos en la final!

En el otro partido, Los Guindos supieron remontar un buen comienzo del Cornellà y se hicieron con el pase a la final. Repetiríamos el duelo.

Día 5. A repetir enfrentamiento y revalidar título
Como toca en una final, ambos equipos salimos con más ganas que nunca (nosotras con un poco más de tranquilidad y acierto) lo que nos deparó irnos con ventaja al descanso. Aun así tuvimos que sufrir mucho; los dos últimos cuartos a tope, con defensas intensísimas y muy ajustadas. Otro partido cardíaco, donde tal vez la suerte y la experiencia se hicieron valer para darnos la victoria. A tres segundos del final, Itzi Germán subió el 48 a 44 con su tiro preferido (a tres metros de la canasta) y nos hizo campeonas de España.

El sueño se hizo realidad y la historia se repetía. Revalidamos el título que conseguimos en infantiles esta misma generación del 86, aunque ahora con algunas cadetillas nuevas y algunas caras que faltan.

Cuando llegué a Canarias no me podía ni imaginar hasta donde llegaríamos y ahora una semana después, todavía no me lo creo. Gracias a toda la gente que nos ha apoyado y al trabajo realizado, hemos recibido nuestro premio.

Siempre será una experiencia inolvidable.





A. Plazas. Ros Casares, campeón de España

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