OPINIÓN

     

Viernes, 05-07-2002
CARLOS SÁNCHEZ
Corresponsal de masBasket en Estados Unidos

¡Esto Es América!


Mi primera vez
 
Tranquilos, no se asusten. No se dejen impresionar por el título. Vamos a hablar de baloncesto, o como mínimo de lo que rodea a este espectacular deporte.

Lunes, 1 de julio, 16.50. Subo al autobús número 16 que me lleva al downtown (centro de la ciudad) de Minneapolis, donde se encuentra el Target Center.

17.05. Dejo el autobús y empiezo a bajar por la First Avenue. A lo lejos ya diviso parte del Target Center. La emoción me empieza a embargar. Es la primera vez que voy a disfrutar en directo de un partido de la WNBA, o mejor dicho, la primera vez que asisto a un partido del mejor baloncesto que uno puede presenciar: el baloncesto profesional norteamericano. El partido quizás es lo de menos, los equipos también: las Minnesota Lynx juegan contra las Detroit Shock. Dos equipos en la zona baja de la clasificación, pero lo importante es el espectáculo.

17.15. Voy a recoger mi acreditación de prensa en una de las esquinas de este flamante pabellón. Me identifico, el pertinente registro de bolsa, y me entregan mi pase de prensa. Al ser mi primera vez, una de las chicas me acompaña y me muestra las instalaciones del Target: sala de prensa, vestuarios, accesos, y cómo no, la entrada a la pista. Me siento como una estrella al entrar a la cancha por donde han pasado (y pasarán) leyendas de nuestro deporte, el baloncesto. Después de buscar durante más de 10 minutos, por fin encuentro mi ubicación. Alguien colocó unas carpetas sobre la tarjeta con mi nombre, no diré quién fue, pero tengo mis sospechas.

17.40. Ya estoy ubicado en la primera fila. A mi derecha los compañeros de Shock Radio, como no, de Detroit (creo que fueron ellos los que taparon mi nombre con sus carpetas). A mi izquierda tengo a una chica de Ticketsports, y un poco más allá, al speaker. Queda más de una hora y cuarto para que empiece el partido y no me resisto a darme una vuelta por ese magnífico buffet que había en la sala de prensa. Algo de comida ligera y bebida antes de empezar el partido. Me dirijo de nuevo a la pista, no sin antes proveerme de numerosa documentación preparada para los medios y envidia de cualquier aficionado.

Todavía sumido en mi fascinación por tanta información, mi corazón palpita cuando en el pasillo de acceso al parquet tropiezo con Billy Laimbeer, en la actualidad entrenador de las Detroit Shock y años atrás centro de todas mis iras cuando mis adorados Lakers jugaban contra los Pistons. Se mantiene en buena forma el bueno de Billy. Eso sí, hay cosas que no cambian y su temperamento es una de éstas.

18.15. Faltan 45 minutos para que dé inicio el espectáculo y en el gigantesco marcador ya puedo observar el quinteto inicial que van a presentar ambos equipos. Esto en Europa no ocurre, ¿a que no? No puedo evitar dejar de fijarme en cada detalle, en cada rincón del recinto. Todo es un cumulo de sensaciones difíciles de explicar y sólo comprensible si uno lo vive en directo. La gente poco a poco va llenando las gradas y el espectáculo comienza en la pista: cheerleaders, niños haciendo unos tiros a canasta, otros intentado conseguir fotografiarse con las jugadoras o simplemente buscando un autógrafo. Incluso la mascota de las Lynx, Prowl, firma autógrafos y se dedica a arrancarnos alguna sonrisa con sus juegos.

Intercambio unas palabras con el segundo técnico de las Shock, Tom Cross, para saber algo más de Begoña García. Logro sacar poca información: "We have made the change". Cross tiene más pinta de abogado de la serie Ally McBeal que de entrenador, pero se atrevió a chapurrear unas palabras en castellano y se interesó por la presencia de un medio español para cubrir el partido.

Por unos momentos, me abstraigo de todo lo que me rodea y mi vista queda fijada en una chica rubia que está en la pista, cerca de mí, al lado del speaker. Ella desaparece y yo bajo de la nube.

18.50. El silencio se instala en el Target. Todo el mundo se pone en pie. No entiendo lo que pasa. Veo que el público dirige su vista hacia la parte superior derecha del pabellón. Allí diviso una bandera de barras y estrellas. Ya caigo: "Van a interpretar el himno norteamericano". Empiezo a escuchar una voz femenina. Canta muy bien. Sin romper la magia del momento intento buscar con la mirada quien es. Finalmente lo consigo y… oh my god! Ella es la chica rubia que había atrapado mi atención unos minutos antes.

18.55. Se inicia la presentación de los equipos. Como es pertinente, primero el equipo visitante con todas las luces encendidas y sin demasiado espectáculo (por no decir nada de espectáculo). Llega el momento de presentar al equipo local. El Target se queda a oscuras y un cañón de luz acompaña a cada jugadora en el momento que el speaker las anuncia, con el consiguiente jolgorio de las casi 5.500 personas que presenciaron el partido. Nunca había vivido algo así. Como diría el profeta del mal llamado deporte rey: "Se me puso gallina de piel".

19.05. El juego se inicia y con él, más de dos horas de buen baloncesto con el regalo de una prórroga. Las Lynx se imponen en un partido muy igualado (85-80) aunque el control del mismo siempre lo tuvieron las de Minnesota. Aun así, gran partido también de Detroit, con dominio acaparador en el rebote (38 por 24) y un excelente 90% desde la línea de tiros libres (18 de 20). De Minnesota me quedo con dos jugadoras, Abrossimova y Smith. De Detroit, con Cash.

A lo largo de un partido no sólo puedes ver buen baloncesto. Se puede también apreciar cómo alentar a un público para que anime y grite, con los famosos defense o go, go, activando el Fanometer o que Prowl (recuerden, la mascota) levante cartelitos con las palabras noise y wave your arms. De igual manera, las animadoras hacen lo propio con espectáculos coreográficos, piruetas y regalando camisetas al público. Me sorprende que tres policías acompañen al trío arbitral hasta los vestuarios, tanto en el descanso como al final del partido.

21.05. Concluye el partido. Espero la estadística final y me despido de los compañeros de Shock Radio: "Nice to meet you guys". Me dirijo hacia la sala de prensa. De camino a ella me encuentro de nuevo a Laimbeer que está atendiendo a unos compañeros. No puedo evitar la tentación de pedirle un autógrafo. Lo consigo, aunque no puedo arrancar ni una palabra de un apesadumbrado Billy.

21.15. En la sala de prensa, Brian Agler, entrenador de las Lynx hace la valoración del partido. Hay cosas que por mucha América que se sea no cambian, y es que en la rueda de prensa de Agler éramos cuatro periodistas, y todo mujeres menos yo. Es una lástima que toda la magnificencia de la que no he parado de hablar no se plasme en un mayor seguimiento (como mínimo, si me atengo al número de medios presentes).

21.25. Abandono las instalaciones del Target Center no sin antes prometer que volveré. Han sido más de cuatro horas de emociones constantes, una detrás de otra, indescriptibles y que supongo que sólo llegarán a entenderme aquellos que alguna vez hayan podido experimentarla.

¡Esto es América! ¡Y ésta, mi primera vez!

 

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