| Tranquilos,
no se asusten. No se dejen
impresionar por el título. Vamos
a hablar de baloncesto, o como
mínimo de lo que rodea a este
espectacular deporte. Lunes,
1 de julio, 16.50. Subo
al autobús número 16 que me
lleva al downtown
(centro de la ciudad) de
Minneapolis, donde se encuentra
el Target Center.
17.05.
Dejo el autobús y empiezo a
bajar por la First Avenue. A lo
lejos ya diviso parte del Target
Center. La emoción me empieza a
embargar. Es la primera vez que
voy a disfrutar en directo de un
partido de la WNBA, o mejor
dicho, la primera vez que asisto
a un partido del mejor baloncesto
que uno puede presenciar: el
baloncesto profesional
norteamericano. El partido
quizás es lo de menos, los
equipos también: las Minnesota
Lynx juegan contra las Detroit
Shock. Dos equipos en la zona
baja de la clasificación, pero
lo importante es el espectáculo.
17.15.
Voy a recoger mi acreditación de
prensa en una de las esquinas de
este flamante pabellón. Me
identifico, el pertinente
registro de bolsa, y me entregan
mi pase de prensa. Al ser mi
primera vez, una de las chicas me
acompaña y me muestra las
instalaciones del Target: sala de
prensa, vestuarios, accesos, y
cómo no, la entrada a la pista.
Me siento como una estrella al
entrar a la cancha por donde han
pasado (y pasarán) leyendas de
nuestro deporte, el baloncesto.
Después de buscar durante más
de 10 minutos, por fin encuentro
mi ubicación. Alguien colocó
unas carpetas sobre la tarjeta
con mi nombre, no diré quién
fue, pero tengo mis sospechas.
17.40.
Ya estoy ubicado en la primera
fila. A mi derecha los
compañeros de Shock Radio, como
no, de Detroit (creo que fueron
ellos los que taparon mi nombre
con sus carpetas). A mi izquierda
tengo a una chica de Ticketsports,
y un poco más allá, al speaker.
Queda más de una hora y cuarto
para que empiece el partido y no
me resisto a darme una vuelta por
ese magnífico buffet
que había en la sala de prensa.
Algo de comida ligera y bebida
antes de empezar el partido. Me
dirijo de nuevo a la pista, no
sin antes proveerme de numerosa
documentación preparada para los
medios y envidia de cualquier
aficionado.
Todavía
sumido en mi fascinación por
tanta información, mi corazón
palpita cuando en el pasillo de
acceso al parquet tropiezo con
Billy Laimbeer, en la actualidad
entrenador de las Detroit Shock y
años atrás centro de todas mis
iras cuando mis adorados Lakers
jugaban contra los Pistons. Se
mantiene en buena forma el bueno
de Billy. Eso sí, hay cosas que
no cambian y su temperamento es
una de éstas.
18.15.
Faltan 45 minutos para que dé
inicio el espectáculo y en el
gigantesco marcador ya puedo
observar el quinteto inicial que
van a presentar ambos equipos.
Esto en Europa no ocurre, ¿a que
no? No puedo evitar dejar de
fijarme en cada detalle, en cada
rincón del recinto. Todo es un
cumulo de sensaciones difíciles
de explicar y sólo comprensible
si uno lo vive en directo. La
gente poco a poco va llenando las
gradas y el espectáculo comienza
en la pista: cheerleaders,
niños haciendo unos tiros a
canasta, otros intentado
conseguir fotografiarse con las
jugadoras o simplemente buscando
un autógrafo. Incluso la mascota
de las Lynx, Prowl,
firma autógrafos y se dedica a
arrancarnos alguna sonrisa con
sus juegos.
Intercambio
unas palabras con el segundo
técnico de las Shock, Tom Cross,
para saber algo más de Begoña
García. Logro sacar poca
información: "We have
made the change". Cross
tiene más pinta de abogado de la
serie Ally McBeal que de
entrenador, pero se atrevió a
chapurrear unas palabras en
castellano y se interesó por la
presencia de un medio español
para cubrir el partido.
Por
unos momentos, me abstraigo de
todo lo que me rodea y mi vista
queda fijada en una chica rubia
que está en la pista, cerca de
mí, al lado del speaker.
Ella desaparece y yo bajo de la
nube.
18.50.
El silencio se instala en el
Target. Todo el mundo se pone en
pie. No entiendo lo que pasa. Veo
que el público dirige su vista
hacia la parte superior derecha
del pabellón. Allí diviso una
bandera de barras y estrellas. Ya
caigo: "Van a interpretar el
himno norteamericano".
Empiezo a escuchar una voz
femenina. Canta muy bien. Sin
romper la magia del momento
intento buscar con la mirada
quien es. Finalmente lo consigo
y
oh my god! Ella
es la chica rubia que había
atrapado mi atención unos
minutos antes.
18.55.
Se inicia la presentación de los
equipos. Como es pertinente,
primero el equipo visitante con
todas las luces encendidas y sin
demasiado espectáculo (por no
decir nada de espectáculo).
Llega el momento de presentar al
equipo local. El Target se queda
a oscuras y un cañón de luz
acompaña a cada jugadora en el
momento que el speaker
las anuncia, con el consiguiente
jolgorio de las casi 5.500
personas que presenciaron el
partido. Nunca había vivido algo
así. Como diría el profeta del mal
llamado deporte rey:
"Se me puso gallina de
piel".
19.05.
El juego se inicia y con él,
más de dos horas de buen
baloncesto con el regalo de una
prórroga. Las Lynx se imponen en
un partido muy igualado (85-80)
aunque el control del mismo
siempre lo tuvieron las de
Minnesota. Aun así, gran partido
también de Detroit, con dominio
acaparador en el rebote (38 por
24) y un excelente 90% desde la
línea de tiros libres (18 de
20). De Minnesota me quedo con
dos jugadoras, Abrossimova y
Smith. De Detroit, con Cash.
A
lo largo de un partido no sólo
puedes ver buen baloncesto. Se
puede también apreciar cómo
alentar a un público para que
anime y grite, con los famosos defense
o go, go, activando el
Fanometer o que Prowl
(recuerden, la mascota) levante
cartelitos con las palabras noise
y wave your arms. De
igual manera, las animadoras
hacen lo propio con espectáculos
coreográficos, piruetas y
regalando camisetas al público.
Me sorprende que tres policías
acompañen al trío arbitral
hasta los vestuarios, tanto en el
descanso como al final del
partido.
21.05.
Concluye el partido. Espero la
estadística final y me despido
de los compañeros de Shock
Radio: "Nice to meet you
guys". Me dirijo hacia
la sala de prensa. De camino a
ella me encuentro de nuevo a
Laimbeer que está atendiendo a
unos compañeros. No puedo evitar
la tentación de pedirle un
autógrafo. Lo consigo, aunque no
puedo arrancar ni una palabra de
un apesadumbrado Billy.
21.15.
En la sala de prensa, Brian
Agler, entrenador de las Lynx
hace la valoración del partido.
Hay cosas que por mucha América
que se sea no cambian, y es que
en la rueda de prensa de Agler
éramos cuatro periodistas, y
todo mujeres menos yo. Es una
lástima que toda la
magnificencia de la que no he
parado de hablar no se plasme en
un mayor seguimiento (como
mínimo, si me atengo al número
de medios presentes).
21.25.
Abandono las instalaciones del
Target Center no sin antes
prometer que volveré. Han sido
más de cuatro horas de emociones
constantes, una detrás de otra,
indescriptibles y que supongo que
sólo llegarán a entenderme
aquellos que alguna vez hayan
podido experimentarla.
¡Esto
es América! ¡Y ésta, mi
primera vez!
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