| Hace unas
semanas la WNBA anunciaba que las
Miracle de Orlando serían
deslocalizadas de la ciudad de
Florida, posiblemente, para
trasladarse a San Antonio. Este
anuncio sorprendió a mucha gente
y a no pocos medios. Nadie podía
entender como una franquicia de
la WNBA podía desligarse de su
niña mimada, esto es, su equipo
de baloncesto femenino. En
realidad, la sorpresa no era tal.
Las Miracle no han entrado nunca
en los play offs desde su
creación en 1998 hasta este año
y el equipo es una mezcla de
viejas glorias (Carla McGhee) y
de grandes jugadoras poco
secundadas (Johnson, Sales,
Wyckoff), que no han podido
transmitir lo suficiente al
publico del Orlando. Este año
los resultados habían sido
buenos, pero los cuatro años
anteriores han pesado mucho. Desde
hace dos temporadas la WNBA viene
haciendo aguas por varios
frentes. En primer lugar, la
competición se ha estancado en
cuanto a nivel de asistencia y
sólo las Mystics y las Liberty
tienen una media de asistencia de
mas de 15.000 espectadores, lo
que no está nada mal. Sin
embargo, abundan los campos
semivacíos, entre los cuales se
encontraba el de las malogradas
Miracle, y que probablemente
desembocaran en nuevos traslados
(yo apuesto por que las Starzz y
las Fire serán las próximas.
Por otro lado, la próxima
temporada las Sting se van a
Nueva Orleans con sus Hornets).
Los equipos de la WNBA han
buscado introducirse en sus
respectivas comunidades y en muy
pocos casos lo han logrado. Tal
vez el producto del que siempre
habla Val Ackerman no está bien
preparado porque nadie comprende
los pobres resultados deportivos
y económicos de algunas
franquicias.
¿Puede
ser que las jugadoras franquicia
no lo sean tanto? ¿Es el Draft
injusto siempre con algunos
equipos? A la primera pregunta,
cabe responder que efectivamente
no existen tantas jugadoras
estrella en la WNBA y sin duda
hay un gran numero que se
concentran en pocos equipos (por
ejemplo, las Sparks y las
Comets). Una buena forma de
igualar la competición sería
sin duda buscar fórmulas para
que esto no se produzca en el
futuro. El Draft, entonces,
tendría que buscar como
resultado una mayor igualdad,
pero actualmente no salen de él
tantas y tan buenas jugadoras
como en el pasado y es por ello
que la WNBA busca en Europa y en
Brasil.
En
segundo lugar, los patrocinadores
ya no son tan numerosos y se
plantean si merece la pena
invertir en una competición
estancada y en clara regresión.
La WNBA es la selva de los
agentes que colocan a
jugadoras que realmente no
tendrían que jugar en una
competición de tal nivel. Sin
duda, el caso mas claro es el de
Rebecca Lobo, una jugadora que
desde hace cuatro años no es la
misma y a la que tan sólo el
soporte de los aficionados
mantiene en las Comets. O juegan
las mejores o difícilmente la
competición despertara un mayor
interés. ¿Por qué esta
critica? Cuando la ABL se
declaró en bancarrota, numerosas
jugadoras pasaron a integrar la
WNBA, pero en unas condiciones
muy desfavorables respecto de las
que tenían en la desparecida
Liga. Los salarios disminuyeron
de forma considerable y no poco
extrañó que las estandartes de
aquella competición, Teresa
Edwards y Katrina McClain,
rechazaran la idea de
incorporarse a la WNBA. Las que
ya estaban asentadas en la WNBA
mantuvieron sus privilegios y
muchas otras de la otra Liga o
bien dejaron el baloncesto o se
tuvieron que integrar mas tarde.
¿Acaso eran peores que las
reservas de la WNBA?
La
novedad del anuncio de hace unas
semanas es que por primera vez la
WNBA hizo autocrítica y lo que
siempre rechazó, esto es, la
entrada de nuevas franquicias no
pertenecientes a la WNBA, fue
puesto en escena. Ahora mismo
existen dos grandes proyectos,
como son los de Hartford y alguna
ciudad del Este (Pittsburgh,
Knoxville), que probablemente
serán tenidos en cuenta. No hay
que olvidar que también en la
Costa Oeste existe una gran
tradición de baloncesto
femenino, sobre todo en la Bahía
de San Francisco, algo que la
WNBA no ha sabido o no ha querido
ver (Jennifer Azzi, la escolta de
las Starzz es una autentica
ídolo en San José, donde
lideró a las Lasers, de la
extinta ABL). Esa es
probablemente la salida a la
mejor competición de baloncesto
femenino del mundo. De la
evolución de jugadoras como
Catchings, Bird o Snow y de su
capacidad de dar espectáculo,
dependerá el resto.
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