OPINIÓN

     

Jueves
, 12-12-2002
EDWARDS
Forero/a

La zona de la Edwards


Las tribulaciones de Ros Casares
 
El arranque de temporada del conjunto de Valencia ha sido un tanto decepcionante. A la irregularidad de las extranjeras (Mila Nikolic fue cortada) se une el juego poco consistente en ataque y las dificultades para hacerse un hueco en Europa, todo lo cual sorprende porque el Ros Casares aspiraba a todo al principio de la campaña. Los que apostaron por que el Ros iba a despegar en Europa se están equivocando de nuevo y todo ello por una falta de ambición y de definición en la elección de algunas jugadoras, en especial de las extranjeras. La decisión arriesgada de dejar partir a Shannon Johnson puede pasar factura, sobre todo en Europa donde se necesitan jugadoras determinantes. Lo curioso es que en la pretemporada se hablaba de traer a Margo Dydek y a Lisa Leslie, algo que parece inalcanzable.

Una pareja así, sin duda, superaría al inolvidable dúo Edwards-McClain y dejaría atrás los problemas del equipo valenciano en su juego interior. Pero soñar, en este caso, cuesta dinero y esas dos jugadoras no iban a venir gratis. Sí vinieron, por el contrario, Ruth Riley, una gran promesa USA, y Nikolic, una apuesta personal de Miki Vukovic. La primera carece de experiencia en Europa y su adaptación se está realizando bajo claro-oscuros. La segunda, sin embargo, no tenía la calidad suficiente como para jugar en un equipo como el Ros y se fue a Burdeos, un equipo más en consonancia con su juego.

Lo cierto es que la realidad demuestra que a este equipo le falta una jugadora interior más sólida que Riley para fijar, de una vez por todas, su posición en Europa y dejar de un lado el pensamiento de algunos equipos europeos sobre que la Fuente de San Luis es el campo de la beneficencia. O, por el contrario, esperar a que ésta madure como jugadora y acabe imponiendo su calidad, tal como por ejemplo ha hecho Summer Erb en el Caja Rural. Pero en el intento se pueden perder muchas cosas, entre ellas entrar en los cuartos de final de la Euroliga e incluso (por qué no decirlo) algún título nacional, sobre todo ahora cuando el Uni, el Filtros Mann o el Caja Rural pueden dar un susto a cualquiera. El fichaje de Barbara Farris no deja de ser un brindis al sol, todos esperábamos algo mas, pero bien es cierto que no hay mucho más en el mercado y que el equipo técnico valenciano reaccionó con poca presteza a la hora de fichar en el verano y ahí están las consecuencias.

Si hay algo positivo este equipo en este momento, es que se mantiene sólido en la Liga y sus prestaciones defensivas han mejorado respecto a otras temporadas. Poco más. Lideradas por Ingrid Pons, Marta Fernández y Amaya Valdemoro, las chicas de acero necesitan de algo más para dar el salto definitivo y dudo que este año pueda ser. Las tres derrotas en la Euroliga ante equipos asequibles no invitan al optimismo.

El traslado de Godella a Valencia, la marcha de Alicia López (por cierto, menuda temporada la suya en Salamanca) y las dudas en cuanto a las prestaciones de algunas jugadoras, siembran de desconfianza a un equipo que, de ser nombrado como heredero de aquel fantástico Dorna Godella, está pasando a ser el albacea de aquél en cuanto a los éxitos, nombre y poco más, porque el juego y la calidad de ambos son muy diferentes.

 

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