|
|
 |
Lunes 22-03-2004
Edwards
Forera
|
Cathy Boswell
llegó a España en 1984 para enrolarse en el
equipo del Coronas de Tenerife. Allí empezó a
jugar como 4 en un equipo que formaban, entre
otras, Miriam Henningsen, Elena Lavin, Pame
Pintor, Emma Negrín.... Su impacto fue
fulgurante y sus números también. Por entonces,
no había muchas estadísticas, pero puedo
asegurar que esa temporada estuvo por encima de
los 25 puntos por partido, siempre con buenos
porcentajes. En aquella temporada 84/85 había
pocas americanas en nuestra liga (la memoria no
me llega para tanto), pero sin duda el nivel de
Boswell estaba por encima del resto.
Boswell venía de ganar una medalla de oro
olímpica con los Estados Unidos en Los
Ángeles'84 en el que fue probablemente uno de
los mejores equipos de la historia (Janice
Lawrence, Pam McGee, Cindy Noble, Anne Donovan,
Cheryl Miller, Lynette Woodard....) y resultaba
insólito que una jugadora de esta categoría
recalara en nuestra liga (recordad que estoy
hablando de la temporada 1984/85!!!). Después
vendrían Cynthia Cooper (antes de su boom en
Italia), las hermanas McGee, Katrina McClain y
otras.
Sin embargo, por cuestiones de calendario, sólo
estuve a punto de contemplar su juego en las
eliminatorias para la copa Federación de 1986.
El Coronas venía de caer frente a Canoe en las
eliminatorias por el titulo y visitaban Alcala
para enfrentarse al Avon, que había puesto muy
difíciles las cosas al Sabor d’Abans (sólo el
trío formado por Castillo, Junyer y Llop
pudieron con las mejores alcalaínas de siempre (Manti
de Santiago, Cecilia García, Ana Heredero, Loli
Sánchez, Marisa Seoane, Yvette Angel).
Boswell ya había abandonado a las tinerfeñas, al
igual que Angel por las alcalaínas. Me quedé sin
poder contemplar a mi ídolo, a ésa que seguía
con pasión a través de las paginas del AS, a
aquélla cuyas actuaciones eran premiadas por
tres picas todas las semanas en las estadísticas
de aquel periódico. Por entonces, sólo contaba
11 años, pero ya podía permitirme tener un
ídolo, aunque fuera a través de un papel de
periódico. Por cierto, el Avon no tuvo problemas
para imponerse a las canarias, para después
imponerse al Caixa Girona en la final.
Boswell fue pronto seducida por la liga italiana
a finales de los 80 y, salvo una temporada en
Segovia, continuó su magisterio en tierras
transalpinas y brasileñas. Allí la perdí la
pista. Después, retorno a la ABL en el equipo de
las Atlanta Glory para después pasar a las
Chicago Condors en la última temporada de la
liga. A continuación, cuando todo hacía pensar
que se retiraba, volvió a la liga española, al
Santa Rosa de Lima, donde tuvo una digna
actuación en una temporada difícil. Luego paso
por el TNT, y tras una temporada en blanco,
sigue en activo con el Viladecans, ¡¡¡a los 41
años!!!, veinte años depués de su llegada a la
liga española.
Todo un ejemplo de dedicación al baloncesto.
|
|