| Llegó el
momento que las jugadoras de la
Selección han estado esperando
desde que empezó la
concentración. A parte de con
comida, se fueron a China con las
maletas llenas de ganas e
ilusión. (Las visité el martes
por la noche en su hotel de
Madrid... y lo vi.) Las
expectativas que ellas tienen son
mucho mayores que las del resto
de la gente. Nosotros lo vemos
desde fuera y nadie mejor
que ellas para saber que tienen
equipo para confirmar y demostrar
que la medalla de bronce del año
pasado no fue una casualidad,
sino el principio de una
Selección llena de éxitos.
Tenemos un equipo que puede
llegar a lo máximo, pero
también tenemos que saber que
tenemos que jugar con intensidad
y ser más inteligentes que los
equipos que nos vamos a
encontrar. Éstos son más
potentes que nosotras en cuanto
al físico. Empezamos
el torneo contra Australia,
equipo de calidad extraordinaria
formado por jugadoras como Lauren
Jackson o Trisha Fallon;
desequilibrantes. Es una
selección con un potentísimo
poderío físico... pero los
partidos hay que jugarlos, y
nosotras tenemos una plantilla
con unas bases como Begoña y
Lidia. Ambas con suficiente
experiecia para llevar al equipo
con acierto. También, unas
aleros desequilibrantes y de
todas las clases: Amaya, un toro;
Rosi, una ametralladora;
Laia, explosiva; Marta, rapidez,
e Isabel, penetradora. Con
estas características nos
podemos enfrentar (y ganar) a
quien sea. Y en el puesto de
pívot: Betty, referente del
equipo; Marina, anotadora;
Ingrid, reboteadora;
Marta, luchadora, y
Lucila, intimidadora.
El
segundo partido será contra
Japón. Yo jugué contra ellas en
un partido de preparación en
Utah, a principio de verano.
Japón es un equipo incómodo,
con otro estilo de juego en el
cual no hay pívots muy grandes y
eso nos puede complicar la vida.
No obstante, hay que ganar sin
dificultad. Y después de Japón
nos enfrentaremos a Argentina, un
equipo sucio y peleón al que
ganamos en un partido de
preparación en España. Pero no
nos podemos fiar porque en un
Mundial cualquiera te puede dar
un susto.
Y
después de esta primera fase
viene los octavos de final. Allí
una derrota te deja fuera de la
lucha por las medallas: son 40
minutos a vida o muerte. En esta
fase nos podríamos enfrentar a
Brasil, China o Yugoslavia...
porque me imagino que Senegal
será quien se quede fuera. Una
vez pasada la primera fase, el
rival que te toque será un
hueso duro de roer. Preferir
que uno u otro da lo mismo porque
la lógica en este tipo de
campeonatos brilla por su
ausencia. Nosotras nos podríamos
enfrentar a una Yugoslavia a la
que ganamos en un partido de
preparación, pero las yugoslavas
son peligrosas porque saben
competir muy bien en las grandes
citas... y si no, que se lo digan
al combinado masculino de
Argentina. China es peligrosa
porque es la anfitriona y puede
haber intereses por parte de
terceros para que llegue a
la final, con lo cual no es buena
opción para España. Y Brasil no
es el equipo de hace años,
pero tiene calidad y siempre son
favoritas para ganar una medalla.
Si
ganamos en octavos, vendría
los cuartos y jugaríamos otra
final. Llegado a este punto
es imposible predecir rivales,
pero las candidatas no son
ninguna hermanita de la
caridad porque podrían ser
EE.UU., Cuba, Francia o Rusia.
Tenemos que ir pasito a
pasito y con buena letra. Pensar
ahora en octavos, cuartos,
semifinal o final es una
tontería porque tenemos tres
finales, y como mínimo hay que
ganar una... y mejor si es contra
Australia, el primer partido del
grupo, porque sería estupendo
para mandar un recadito
a los demás equipos. Que sepan
que hay un equipo que se llama
España y que ha ido a China no
sólo para participar o comprar
seda, sino competir y a optar a
medalla. Los entendidos dan como
favoritas a las de siempre,
es decir, EE.UU., Francia, Rusia,
Australia, Brasil y China (porque
es el país anfitrión). Nosotras
tenemos que olvidarnos de esas
quinielas e ir a lo nuestro
porque podemos optar a medalla.
Tenemos un equipo consolidado con
hambre de hacer algo
grande y eso lo demostramos
en el Europeo de Francia el
verano pasado. Personalmente,
además de estos equipos tendría
en consideración a Japón, pues
creo que puede dar un susto a mas
de uno.
Y
como yo, habrá miles de
aficionados al mundo de
baloncesto que os vamos a seguir
por Teledeporte a la hora que
sea. Porque estamos orgullosos de
nuestra Selección, porque sé
que vais a dar todo para ganar y
porque sabéis que representáis
a muchas que pagarían por estar
donde vosotras estáis. Y no
sólo eso sino que representáis
a un país que necesita una
alegría procedente del deporte
femenino; para que sepan que
existimos y a lo mejor empiecen a
reconocernos tanto como a los
hombres. Y mucho de este
reconocimiento lo necesitamos por
parte de los periódicos, de la
TV... para que no sólo sea
Teledeporte quien informe de los
partidos. Ojalá en un futuro
tengamos la oportunidad de poder
ver los partidos en directo y por
un canal de televisión que no
sea de pago... y mucho de esto
depende del éxito que tengáis
en el Mundial. De vosotras
depende que dejemos de ser un
cero a la izquierda en el deporte
nacional, para que empiecen a
respetarnos. Nos lo ganamos desde
hace mucho tiempo pero no nos lo
reconocen ni los medios de
comunicación, ni los espónsores
(ya que hay muchos equipos
femeninos con dificultades para
poder hacer un equipo competitivo
debido a falta de apoyo
económico), ni la Federación.
Desde
aquí quiero daros mucho ánimo y
aliento para que el 25 de
septiembre me siente enfrente de
la tele y vea a mi país en la
final del Campeonato del Mundo.
Cuando llegue el día, estaré
muerta de envidia... envidia de
la sana, con mi bandera de
España y enpujándoos desde
Valencia para que sea oro.
¿Quién no dice que los
sueños se hacen realidad?
¡Mucha suerte, campeonas!
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