| Ha pasado
una semana desde que empezó el
Mundial. El balance, por ahora,
tiene que ser positivo porque se
ha alcanzado el primer objetivo:
pasar a cuartos. En la
primera fase perdimos contra
Australia. Una derrota esperada a
pesar de tener opciones para
poder ganar. Contra Japón y
Argentina se cumplió la lógica
y vencimos sin ningún problema.
Es verdad que a la Selección no
se la vio cómoda en el campo.
Las juagdoras han estado
irregulares tanto en defensa como
en ataque y fueron las
individualidades de Ingrid,
Amaya, Rosi y Laia, las que nos
llevaron a ganar los partidos.
Pero no se ha visto jugar a la
Selección en equipo y eso no se
lo puede permitir un equipo como
España en un campeonato de este
nivel.
El
partido contra China fue clave.
Era el encuentro que teníamos
que haber ganado para evitar ser
cuartas y así no tener que
enfrentarnos al primero del otro
grupo: Estados Unidos. A partir
de esa derrota España hizo lo
que tenía que hacer para poder
tener la opción a luchar por
medalla que era ganar tanto a
Brasil (con una Amaya que fue
decisiva), como a Yugoslavia. Con
estas dos victorias España se ha
ganado el derecho a intentar dar
la sorpresa con una victoria ante
Estados Unidos. Un resultado de
esa envergadura permitiría a
España mejorar cualquier
resultado anterior en un Mundial.
Todo
el mundo da a Estados Unidos como
gran favorito, no sólo en el
duelo ante España sino en el
Mundial. El equipo norteamericano
es de otra galaxia, con jugadoras
como Leslie, Catchings o Swoopes,
líderes en cualquier equipo.
Pero España tiene que salir al
campo sabiendo que tiene todo por
ganar y poco que perder, jugar
sin presión y saber
volcarla toda sobra ellas. En un
partido puede pasar de todo y son
40 minutos en el que el carácter
español se tiene que dejar
sentir. Ya dije que los sueños
un día pueden hacerse realidad y
quién dice que ésta no es
nuestra ocasión. ¡Mucha suerte
campeonas!
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