| Espero
que no piensen que soy un poco taliban
(error: se debe decir talib,
que es singular) por lo que diré
a continuación. (Ya salió el
chiste fácil, pero es que
últimamente lo he tenido que
escuchar tantas veces referida a
mi persona que se me ha
pegado.) Óscar,
¡de qué vas con eso del body?
¡Macho, tiene que haber otra
forma de promocionar el
baloncesto femenino! ¡La tiene
que haber!
Para
quienes se pregunten de qué va
la copla, les invito a que lean El
fenómeno Kurnikova, título
de la columna escrita la semana
pasada por Óscar A Su Aire Cuesta.
(Óscar, de buen rollo
ante todo.)
No
me imagino (ni quiero hacerlo)
jugando a nuestras jugadoras en
un traje made in Jane Fonda
como propones. En voleibol eso ya
pasa y el presidente de la
Federación de Polonia, Wieslaw
Zych (sí, es ese que están
ustedes pensando) también quiere
jugadoras sexys.
"Les invitamos a descubrir
un poco sus bellas piernas",
declaró un salido Zych
que demuestra tener los cojones
tan grandes como los del caballo
de Espartero. Me pregunto si
"invitar" mantiene el
mismo significado que cuando la
época soviética.
¡Cuánto
viejo verde anda suelto
por el mundo!, y lo peor de todo
es que luego acaban de picatostes
de la FIBA. Si una jugadora
quiere ser sexy, posar
para Helmut Newton o compartir
cartel con Rocco Sifredi en una
película me parece perfecto;
ahora bien, porque ella
libremente quiera y no porque al
dirigente de turno le convenga. Y
eso no ha de afectar al trabajo,
porque qué pasa si en un equipo
hay una jugadora (pongamos tan
sólo una) que no quiera llevarlo
puesto.
Volviendo
al tema, ¿body sí, body
no?
Pues
no me gusta, queda feo de narices
(como esos nuevos trajes de baño
que se ponen Ian Thorpe y
compañía, nadarán más rápido
-habría que reflexionar si eso
es honesto; aunque si con ello
Eric Mussambani consigue reducir
su marca en 40 segundos, entonces
bienvenido sea- pero... ¿a que
hace daño a la vista?) y por
ello abogo por lo tradicional:
pantalón y camiseta. Yo en la
cancha quiero baloncesto, fuera
de ella... eso es otra cosa y
allá cada uno con su vida tanto
pública como privada.
Óscar,
ni body, ni burka,
ni mandangas diversas.
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